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Efemérides Guadalupanas 

Octubre 8.

1637.- Con motivo de haber estado la imagen de la Virgen de Guadalupe por espacio de cinco años en la catedral de México, aumentó mucho en su devoción, de que se aprovecharon algunos para comenzar a vender medidas adulteradas de la sagrada imagen, razón por la cual el señor Dean de la catedral, Juez Administrador del santuario (de Guadalupe) y sus propios, publicó un edicto que, con penas y censuras gravísimas, mandó recoger las medidas adulteradas de la imagen y publicó las verdaderas. “Publicose este edicto y fijose en la catedral el 8 de octubre de 1637, de donde a otro día, por mandato del V. Cabildo, se copió y asentó a la letra en uno de sus libros, en testimonio acaso de su celo y legítimos cultos de nuestra Señora de Guadalupe.- (Cabrera “Escudo”).

1754.- Es recibido en la Colegiata por varios señores prebendados, ministros y sujetos de distinción el Ilmo. señor don Buenaventura Blanco, obispo electo de Oaxaca. (Diario de Castro).

1925.- El Padre Santo Benedicto XV, recibe a los peregrinos mexicanos que, presididos por el Ilmo. señor Armora, obispo de Tamaulipas, van a Roma a ganar el Año Santo. En su respuesta a la alocución del Ilmo. señor Armora dice el Padre Santo: “Nuestra madre Santísima de Guadalupe, que ha sido la guía de vuestra peregrinación, obtendrá de la bondad, de la omnipotencia y misericordia de Dios que tanta fe y tanta devoción obtengan los deseados frutos, y de nuestra parte los más fervientes votos que sean frutos de paz y de prosperidad para toda la nación para todo México; grande país, al cual no puede menos de caberle en herencia un grande porvenir, de modo que así como abunda en riquezas materiales y espirituales, así pueda también disfrutar de las bendiciones de la paz”.

“Este es el augurio que de nuestra parte llevaréis a México, y diréis que así como vosotros y todos los demás mexicanos aman al Papa y piden a Dios por el Papa, así a su vez el Papa ama a los mexicanos y ruega por ellos”. (Armora. 2ª carta pastoral).

Octubre 9.

1785.- Llegan a Oaxaca religiosos betlemitas a fundar un hospital, y pocos días después el señor obispo les hace entrega de la ermita de nuestra Señora de Guadalupe. (Carriedo Estudios... del Est. de Oax.).

1800.- Es bendecido solemnemente por un señor canónigo de la catedral de Morelia, en representación del señor obispo, el santuario de nuestra Señora de Guadalupe de San Luis Potosí. (Muro Hist. Santo Guad.).

N. B.- Como nota curiosa añadiré que al día siguiente cantó la misa el cura don Miguel Hidalgo y Costilla; que asistió don Félix Calleja del Rey, que era el jefe de las armas, y que en la corrida de toros de la tarde, a la que probablemente asistieron ambos, partió plaza el capitán don Ignacio Allende con la 1ª compañía del regimiento de dragones de la Reina. ¡Quién hubiera podido entonces pro        nosticarles sus futuros destinos! (Mem. de la Soc. de Geog. y Est. de 1915).

Octubre 10.

1674.- Por real cédula de esta fecha se concede licencia para que en Querétaro se pueda erigir un templo en honor de la Virgen Santísima de Guadalupe.-(Zelaa e Hidalgo).

1757.- El comercio de San Luis Potosí celebra en aquella parroquia lucidísima función para solemnizar la concesión del patronato de la Virgen de Guadalupe. (Bibliog. sig. XVIII).

1787.- El Ilmo. señor don Alonoso Núñez de Haro y Peralta bendice solemnemente la iglesia, y el convento de capuchinas de Guadalupe. (Arch. Basil.).

N. B.- Para pormenores se puede consultar el Suplem. a la Gac. del 23 de octubre del año citado.

Octubre 11.

1806.- El Ilmo. señor Arzobispo don Francisco de Lizana y Beaumont concede su licencia al marqués de Castañiza, que fue más tarde. obispo de Guadalajara para que erija el convento de la Enseñanza en Real Colegio de Indias de nuestra Señora de Guadalupe. (Arch. arzpal.).

A propósito de esta fundación escribe el arzobispo al virrey: “Jamás, según mi concepto, podrá aplaudirse bastantemente pensamiento tan acertado y tan útil, así para la nación de los indios como para beneficio del público”. (Ibid.).

Octubre 12.

1674.- El cronista franciscano Fr. Agustín de Vetancourt predica en su convento de México un “Panegírico de nuestra Señora del Pilar de Zaragoza” que se imprimió en el mismo año, y de él tomo el siguiente interesantísimo fragmento: “Es de ordinario en la aparición de cualquiera imagen cantar el evangelio del nacimiento de María, como se canta en la de nuestra Señora de Monserrate y de Guadalupe, porque parece que el nacer es aparecer y el aparecer nacer. Así lo reza la Iglesia del nacimiento de Cristo”.

“Tal observación, dice a este propósito el ilustrísimo señor Vera en su “Tesoro”, viene a poner fuera de duda que la celebración de esta Santísima imagen (de Guadalupe) el 8 de septiembre desde el siglo XVI, es una prueba de la aparición”.

1786.- El marqués de Sonora regala a la Colegiata “un magnífico farol de plata, cuyo legítimo peso y valor asciende a mil novecientos noventa y nueve pesos”. (Arch. Basil.).

1895.- EL ILMO. SEÑOR ALARCON, ARZOBISPO DE MEXICO, EN REPRESENTACION DEL SUMO PONTIFICE S. S. LEON XIII, y EL ILMO. SEÑOR ARCIGA, ARZOBISPO DE MICHOACAN, EN REPRESENTACION DEL EPISCOPADO MEXICANO, CORONAN SOLEMNISIMAMENTE LA SAGRADA IMAGEN DE SANTA MARIA DE GUADALUPE.

Este acontecimiento sin precedente, tan deseado por el pueblo mexicano, conmovió hasta las más íntimas fibras de todos los corazones, dejando imperecederos y tiernísimos recuerdos.

Empezaron los festejos desde el día, 30 de septiembre con la traslación de la Sagrada Imagen desde el Templo de Capuchinas hasta su altar definitivo en la Colegiata.

Siguieron las ceremonias de la Consagración y después de ella se abrieron las puertas para dar entrada a los fieles que en un instante llenaron el Templo.

Unos minutos después, en medio de un silencio religioso y solemne, se elevó la cortina que ocultaba el cuadro, quedando descubierta la Sagrada Imagen, de Santa María de Guadalupe.

“Como movidos por un resorte y como si aquellos miles de fieles fueran un solo hombre, todos cayeron de rodillas... un murmullo imposible de describir dejaba escapar la emoción reprimida en todos los pechos... Todas las frentes estaban inclinadas. .. Todos los ojos húmedos... todos los corazones golpeaban el pecho... y de todos los labios brotó esta breve, tierna y expresiva palabra: MADRE MIA”.

Poco después comenzó la primera Misa en cada una de los altares consagrados, siendo los celebrantes los dos Ilmos. señores Arzobispos, seis Obispos y cuatro sacerdotes. Después de las misas el templo siguió siendo visitado por numerosos fieles y en la tarde se cerró; con el objeto de asearlo y disponerlo para recibir las peregrinaciones y dar principio a las funciones de las diversas diócesis; que precedieron a la Coronación.

La víspera del gran día se celebraron con inusitada pompa las Vísperas y Maitines.

Los treinta y seis señores Obispos que asistieron de capa magna se situaron en el lado izquierdo del presbiterio. El Ilmo. señor Arzobispo de México ocupó el trono del lado del Evangelio y fue asistido por el V. Cabildo de la Colegiata.

Al terminar los Maitines un repique a vuelo vino a aumentar el entusiasmo que dominaba en toda la ciudad.

Desde las primeras horas de la mañana del inolvidable día 12 de octubre de 1895 comenzaron a llegar los 38 prelados nacionales y extranjeros que asistieron a la Coronación. Fueron conducidas en procesión hasta el altar la corona de gala y la de plata. El Ilmo. señor Arzobispo las recibió y las bendijo.

El M. I. señor Abad don Antonio Plancarte y Labastida en nombre del V. Cabildo de la Colegiata, hizo el juramento de fidelidad a la Santísima Virgen de Guadalupe.

“El momento solemne llegó al fin... los Ilmos. señores Arzobispos se inclinaron... al levantarse, la corona se ve sostenida por sus manos... la elevan a la altura de la Augusta cabeza... la suspenden del gancho de oro colocado ad hoc entre las manos del ángel que se halla sobre el cuadro y bajo el peso de una emoción que no tiene nombre, caen de rodillas a sus plantas”.

“Un VIVA agudo, penetrante, enérgico, vigoroso, atronador, indefinible, brotó de todos los labios, armonizado por los más hondos suspiros que exhalaban todos los pechos y por los latidos que despedazaban todos los corazones... Viva...  María… eran las palabras que podía escuchar el oído en aquel himno del alma; en aquel desborde del sentimiento; en aquel arranque de entusiasmo; en aquella manifestación de fe; en aquel testimonio de ternura en aquel homenaje de amor... y ese grito se exaltaba, se sostenía vigoroso, interminable; y para expresar una emoción tan grande, insuficiente es la pluma, pues mientras todos los labios gritaban, todas las manos aplaudían y todos los ojos derramaban lágrimas”.

“Los Obispos, con las rodillas en el suelo, las frentes inclinadas y destilando de sus cansados ojos lágrimas de ternura, estaban tan inmóviles por la emoción como la estatua de su inolvidable hermano, nuestro amado Arzobispo y en aquéllos instantes venturosos, sin la más ligera hipérbole lo decimos, pues con la más profunda convicción lo aseguramos, todos los fieles que tuvieron la dicha de hallarse en ese templo, no permanecieron en la tierra; todos sintieron un destello de bienaventuranza; todos contemplaron ¡Un trasunto del Cielo! Eran las once y cuarenta y cinco minutos de la mañana”.

“Nosotros creemos con un alma piadosa que nos comunicó este pensamiento, que en aquellos instantes, únicos en la historia de México, la Virgen Santísima bajó del cielo y vino a recibir este homenaje. Y tiene que haber sido así, porque sólo al contacto de esta Madre, pudo sentir de este modo el corazón de los hijos. ¡Oh Madre de las Misericordias, Madre de las gracias, Madre de los pecadores, Madre de los afligidos, Madre nuestra! Nosotros vemos a la luz de la Fe que alumbra lo insondable, y con los ojos del corazón que penetra lo misterioso, que Tú, en aquellos instantes felices que ahora recordamos, y que nunca olvidaremos, con amor verdaderamente divino, y con ternura verdaderamente maternal, nos sonreíste complacida al presenciar nuestro febril entusiasmo y acariciaste nuestra frente cuando pusimos en la tuya la corona. (Rosa del Tepeyac).

1920.- Celébrase con pompa inusitada el 25º Aniversario de la Coronación solemne. Las festividades empiezan desde el día 1º y se prolongan durante todo el mes.

Desde el día 11 y todo el 12 hubo un servicio extraordinario de tranvías, que salían casi sin interrupción de la plaza de la Constitución repletos de peregrinos, a pesar de lo cual las dos calzadas que conducen a la Villa se vieron durante los dos días formando un hilo no interrumpido de gente a pie, en automóviles, camiones y en todos los medios de transporte. Muchas de las diócesis de la república enviaron representantes, de sus cabildos respectivos, que con sus diversos trajes corales llenaron por completo el cor de la Basílica, y de México y de diversas partes asistieron algunos centenares de señores eclesiásticos. De los Ilustrísimos Señores Obispos y Arzobispos asistieron los de Aguascalientes, Campeche, Cuernavaca, Chiapas, Chilapa, Durango, Guadalajara, Huajuapam, León, México, Michoacán, Puebla, Querétaro, Saltillo, Tabasco, Tehuantepec, Tulancingo, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y Zamora, y además los Ilustrísimos señores Obispos titulares de Derbe, Auxiliar del Ilmo. señor Arzobispo de México, y de los Cárpatos, Abad de la Basílica. Del extranjero vino el Ilmo. señor Arzobispo de San Antonio Texas, grande, amigo de los mexicanos.

El Ilmo. señor. don Miguel de la Mora, Obispo de Zacatecas, predica un notabilísimo sermón.

1920.- Terminada la misa pontifical de este día el Ilmo. señor Arzobispo de México declara establecida la, ACADEMIA MEXICANA DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE, de que es fundador y presidente nato, y recibe la solemne protesta que hacen todos los señores académicos de creer, sostener y defender la verdad de las apariciones sobrenaturales de la Virgen Santísima de Guadalupe.

Octubre 13.

1782.- El Ilmo. señor don Alonso Núñez de Haro y Peralta pone la primera piedra para el convento de capuchinas de Guadalupe. (Arch. Basil.).

1819.- El Ilmo. señor don Francisco de Castañiza consagra el templo del Colegio Apostólico de nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. (Sotomayor, o. c.).

Octubre 14.

1759.- En el convento de Santa Catalina de Sena de Puebla se celebra lucidísima función para dar gracias a Dios por el milagro obrado por intercesión de la Virgen Santa María de Guadalupe el 12 de diciembre de 1755 restituyendo la salud a una religiosa sin esperanzas de salud. Predica el P. Antonio Paredes, S. J. (Bibliog. Mex. sigo XVIII).

1903.- La Santidad de Pío X, recibe en audiencia privada al Ilmo. señor don Atenógenes Silva, arzobispo de Michoacán, que encabeza una peregrinación mexicana. El Ilmo. señor Silva le regala una medalla de oro de la Virgen de Guadalupe pendiente de rica cadena de oro; el Pbro. don Ignacio Loyola le presenta una hermosa guadalupana que envía el Dean de la catedral de México, Mons. don Ambrosio Lara. Pío X, se conmueve hasta las lágrimas al recibir estos obsequios. (“El Tiempo”).

 
 
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