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Guadalupe
arte y liturgia.
La sillería de coro de la Colegiata.
Fecha de Inicio: 07/Dic/2006
Fecha de Término: 29/Abr/2007
Hace poco más de 250 años, el
santuario del Tepeyac fue elevado al rango de Colegiata. Este
hecho implicó una serie de modificaciones en sus espacios
de culto, entre ellas, la construcción del coro para
el rezo del oficio divino y de su correspondiente sillería
–una de las más importantes de su género
realizadas en el siglo XVIII.
En esta exposición se cuenta
parte de la historia de una sillería de coro que hoy está
desmontada. Por lo tanto, el visitante encontrará el mueble
fragmentado a lo largo del recorrido y hará uso de su imaginación
para reconstruirlo, ubicándolo en tiempo, espacio y conformación.
Éste ha sufrido un destino azaroso a lo largo de la historia
del templo ya que fue removido, modificado, mutilado y reutilizado.
El traslado, la remoción parcial o total, e incluso la
destrucción de las sillerías de coro no es privativo
del mueble que nos ocupa. En muchos templos –ya fueran europeos
o americanos– tuvieron que buscarse diversas soluciones
arquitectónicas a los espacios corales para que se adecuaran
a las necesidades propias de cada lugar.
La muestra propone un recorrido
a través de cuatro núcleos temáticos. En
el primero se miran los retratos de los personajes más
importantes que hicieron posible la erección de la colegiata.
El segundo, desplegado en el espacio de la sacristía del
antiguo templo, exhibe objetos relacionados con la liturgia eucarística
y el rezo del oficio divino en Guadalupe. El tercero invita al
espectador a adentrarse en el destino que sufrió el mueble
coral en sus desplazamientos a lo largo de casi dos siglos. El
cuarto y último, concentra los tableros que no sólo
decoraban la sillería, sino que desplegaban un discurso
de alabanza a la virgen María en cada una de sus imágenes
talladas en maderas de cedro, ébano y caoba. Junto con
los fragmentos del mueble, son exhibidas pinturas, piezas de orfebrería,
esculturas, planos arquitectónicos, fotografías
y grabados.
La institución,
cobrando conciencia de la importancia de este mueble –resguardado
parcialmente en su Museo y otras bodegas durante varios años–
propició la búsqueda, ubicación y reunión
de sus partes, tanto decorativas como estructurales. Hoy, finalmente,
se encuentran reunidos 69 tableros de los 77 que presumiblemente
integraron el mueble en su origen y, por primera vez se encuentran
a la vista del público –ya que el espacio coral era
de acceso exclusivo al clero y a algunos personajes de la vida
civil–. |