Este coloquio fue un interesante encuentro académico, con la
participación de ocho especialistas en diferentes áreas del
conocimiento histórico, que abordó entre otras cosas, las tensiones
y contradicciones de la historiografía y del quehacer literario
y cultural en México, España y Europa durante el siglo XVIII.
De manera paralela, fue montada en el Museo una sala temporal
dedicada a Boturini.
La pequeña muestra se articula con piezas de pintura, escultura,
grabado y escritos originales; así como con reproducciones de
códices, dibujos y documentos, todas las cuales formaron parte
de la exposición temporal de mayores dimensiones. El evento
fue inaugurado por Monseñor Diego Monroy Ponce, Vicario General
y Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario, quien de manera
solemne dio la bienvenida a ponentes y escuchas; además de pedir
por el buen desempeño de la actividad y el aprovechamiento de
la misma; y de ponderar la figura de Lorenzo Boturini, resaltando
su labor a favor del culto de la Virgen del Tepeyac.
Después del acto protocolario, se presentaron cuatro interesantes
y sugerentes ponencias. La primera de ellas estuvo a cargo de
Giorgio Antei –miembro de la Academia Colombiana de la Historia–
bajo el título de Boturini redescubierto. Narró su experiencia
y encuentro con el tema de investigación, que lo llevaron a
dedicarle varios años de duro trabajo el cual recientemente
pudo ver materializado en la exposición presentada en el Museo
de la Basílica de Guadalupe y la publicación de el correspondiente
libro-catálogo. Continuando con el programa, Patrick Johansson
Keraudren –especialista en lengua y literatura náhuatl, e investigador
de la Universidad Nacional Autónoma de México– presentó el trabajo
El pensamiento cristiano en el crisol de la lengua náhuatl,
en documentos del siglo XVI: un interesante análisis sobre
la utilización del náhuatl en la labor evangelizadora, además
de una propuesta de cómo Boturini pudo haber utilizado la lengua
mexicana. Michel R. Oudijk –miembro del Instituto de Investigaciones
Filológicas de la UNAM– presentó la ponencia La colección
de códices de Boturini: una mirada desde el siglo XXI: interesante
recuento de las piezas que integraron esta importante colección,
su dispersión, ubicación actual y una propuesta de estudio.
Para cerrar la primera jornada del coloquio, se presentó Rodrigo
Martínez Baracs –integrante del Departamento de Estudios Históricos
del INAH– con el trabajo Boturini y el mapa de Cholula: un
interesante análisis de este documento que formo parte de la
colección de Boturini. La jornada del sábado 4 inicio con la
presentación de Iván Escamilla González –miembro del Instituto
de Investigaciones Históricas de la UNAM–, con su trabajo titulado
Boturini y la historia guadalupana: el entorno social de
una empresa historiográfica, en el cual se abordo las relaciones
que Boturini mantuvo con las élites criollas de la Nueva España:
una vía a seguir para tratar de explicar cómo es que este personaje
llego a realizar tan monumental recolección de documentos. Jorge
Cañizares Esguerra –profesor de la Universidad de Texas– presentó
el trabajo Historiografía del Nuevo mundo durante el siglo
XVIII, el papel de la “Idea de una Nueva Historia General de
la América Septentrional” de Lorenzo Boturini: interesante
propuesta de análisis historiográfico enfocado a la única obra
publicada por tan importante personaje.
Álvaro Matute Aguirre –reconocido profesor e investigador de
la UNAM– presentó la ponencia Pensamiento historiográfico
de Lorenzo Boturini, en la cual logro tender lazos que explicaran
la relación teórico-filosófica entre la obra de Boturini y el
importante historiador italiano del siglo XVIII, Giambattista
Vico. Para finalizar el encuentro, se contó con la participación
de Miguel Ángel Cerón Ruiz –profesor de la Facultad de Estudios
Superiores Acatlán, de la UNAM–, quien presentó el libro El
caballero andante. Vida, obra y desventuras de Lorenzo Boturini
Benaduci 1698- 1755, escrito por Giorgio Antei y editado
por el museo. Durante su participación realizó un conteo de
los aciertos que este libro posee, y destacando la importancia
que esta obra ocupa en la producción historiográfica mexicana.
Ambas jornadas se complementaron con la entusiasta participación
del público asistente, el cual, aprovechando la presencia de
los más destacados especialistas en el tema boturiniano, manifestó
a los ponentes diferentes dudas y comentarios surgidos a partir
de la exposición de sus trabajos. El coloquio fue el primer
encuentro académico realizado en México en torno a tan importante
personaje.
Desde siempre, la labor del caballero Boturini ha sido reconocida
como una empresa de gran valor e importancia, y como base fundamental
en los estudios antropológicos e históricos de México. A través
del tiempo, este personaje ha sido visto de diferentes maneras
por distintos grupos ideológicos y políticos de México, dotándolo
de diferentes significaciones. A lo largo de la historia, su
figura ha transitado por los más diferentes espectros valorativos:
del más importante defensor del catolicismo y defensor de la
labor evangelizador de la Iglesia mexicana, a una de las figuras
laicas más importantes: defensor de la autonomía y libertad
de juicio. Lorenzo Boturini se presenta como un protagonista
de la historia mexicana, lleno de contradicciones y contrastes,
como representante del tránsito entre el Barroco y la Ilustración.
Debido a diferentes factores es posible calificar el coloquio
como todo un éxito. Tal vez el más importante de todos sea el
valor de los trabajos presentados, así como el carácter propositivo
de cada uno. A ello se debe sumar la presencia de los destacados
participantes, el nutrido número de asistentes, el diálogo establecido
entre el público y los especialistas, además del significativo
espacio donde fue realizado el evento: la sacristía de la antigua
basílica. Las ponencias serán publicadas próximamente, en las
memorias del coloquio, que serán editadas por el Museo de la
Basílica de Guadalupe, para ser aprovechadas por el público
interesado en el tema.
La realización de tan importante evento debe conjuntar muchas
voluntades y esfuerzos. En esta ocasión, no puede dejar de ser
mencionado el interés y ánimo con que Monseñor Diego Monroy
Ponce acoge las propuestas culturales del Museo de la Basílica
de Guadalupe. También deben ser mencionados: el trabajo realizado
por Jorge Guadarrama Guevara –director del Museo– y la participación
del departamento de Investigación en la organización del evento,
así como el auxilio de los trabajadores de distintos departamentos
de la Basílica de Guadalupe que colaboraron en la realización
del evento.