Entre
flores y cantos: Juan Diego en la colección del Museo
de la Basílica de Guadalupe.
Fecha de Inicio: Jun/2002
Fecha de Término: May/2003
Ya en el “Nican mopohua”, texto
náhuatl del siglo XVI que da cuenta de las apariciones
de la Virgen de Guadalupe, la figura de Juan Diego está
vinculada directamente al acontecimiento del Tepeyac. Por ello,
resulta natural que en la abundante producción plástica
de tema guadalupano, su presencia sea enaltecida desde época
temprana. Hoy, en el contexto de la canonización que
llevará a los altares al mensajero indígena, el
Museo de la Basílica de Guadalupe pone de manifiesto
esta presencia a través de una pequeña, pero significativa,
muestra de su acervo.
Los cuatro núcleos en los que se divide
la exposición pretenden mostrar las variantes formas
y colores en que Juan Diego ha sido representado a lo largo
del tiempo en las manifestaciones artísticas. Por ello
presentamos obras realizadas durante la época virreinal
junto con otras de los siglos XIX y XX, sin el afán de
analizar el contexto histórico de cada una de ellas.
El objetivo de la exhibición se confirma al incluir piezas
de técnicas diversas, hacia las que pretendemos llamar
la atención al espectador de manera constante. En ese
mismo sentido, la generosa contribución del Museo Soumaya
ha resultado invaluable: la única pintura recibida a
manera de préstamo en este proyecto, y que sin duda más
de uno de los visitantes reconocerá, es, sin duda, una
de las más representativas de la iconografía juandieguina
y por ello nos sentimos orgullosos de poder exhibirla.
“La historia del milagro” muestra
la figura de Juan Diego dentro de la narración visual
de las apariciones de María de Guadalupe. “Juan
Diego tenante” presenta el desarrollo de un modelo utilizado
dentro de la heráldica guadalupana: la del primer bastidor
o sustento de la Imagen. “El verdadero retrato de Juan
Diego” exhibe la representación tradicional del
mensajero indígena, a partir de sus imágenes más
antiguas: vestido con camisa, pantalón y manto; con los
pies cubiertos con cacles; y con el sombrero y el bastón
de peregrino. Paralelamente, algunas de las representaciones
de Juan Diego adquieren tintes costumbristas al mostrarlo ataviado
a la manera del tipo popular del macehual del siglo XVIII. “El
culto” pasa del retrato como parte de las causas de canonización
a la presencia de Juan Diego en los altares y dentro del género
de carácter votivo y popular del ex-voto. El
Museo de la Basílica de Guadalupe invita al visitante
a descubrir, tal como lo describe la tradición literaria,
a un Juan Diego rodeado siempre de flores y de cantos.