El Divino Pintor: La creación
de María de Guadalupe en el taller celestial.
Fecha de Inicio: 09/Dic/2001
Fecha de Término: 27/Mar/2002
El Museo de la Basílica
de Guadalupe presenta la exposición temporal "El
Divino Pintor: La creación de María de Guadalupe
en el taller celestial", en ocasión de la celebración
de los sesenta años de su creación. La muestra
tendrá como segunda sede el Museo de Historia Mexicana
de Monterrey.
La presente no sólo una propuesta de
recorrido visual, vestida con poderosos atractivos artísticos
y poéticos, sino una invitación para releer las
imágenes en un contexto vital, articuladas de acuerdo
con los tiempos de ayer y las posibilidades de hoy. Dicha tarea
es posible por medio de un conjunto de obras significadas y
significantes, pero que pueden distinguirse, básicamente,
por el carácter de su mensaje glorioso y trascendente.
Como toda exposición temporal, es también un intento
por retener momentáneamente en nuestra conciencia los
artificios de la memoria, como son las pinturas, pero también
para confrontar una diversidad de discursos y formas de expresión
que no son tan ajenas o abtrusas como, desde el presente, uno
supone: detrás de cada configuración iconográfica
existe un cuidadoso orden de representación que, analizado
en su conjunto, nos permite percatarnos de que obedecía
a un sistema de pensamiento religioso e histórico consistente
e intencional.
Los siete apartados temáticos se eslabonan
como una suerte de guía que hace coherente el recorrido
por las salas, en donde cada una de las familias de “voces”
iconográficas forma un concierto y transmite toda su
carga semántica: “La creación del alma y
estirpe de María”, “María como idea
del Padre Eterno”, “Theotókos, el verdadero
retrato de la Madre de Dios”, “El taller de san
Lucas”, “Teoría y práctica de la pintura:
facultades del intelecto”, “María en el obrador
trinitario” y “El príncipe al servicio de
su Reina”.
Esta muestra de gabinete, que procura alejarse
de las magnas reuniones de objetos, sin desdoro de la capacidad
de evocación y atractivo que despiertan estas obras,
confía en que todo visitante sensible y receptivo, ajeno
incluso a la tradición guadalupana, o al lenguaje del
arte, sabrá apreciar y evocar los entresijos de esta
memoria común y afectiva, que por lo demás no
tiene parangón en la iconografía mariana e hispanoamericana
virreinal. Al efecto ha sido convocada media centena de materiales
pictóricos, librescos, gráficos, documentales
y literarios. No sólo nos hemos valido del acervo de
este Museo y del archivo capitular, sino de la generosidad de
coleccionistas, museos y templos.