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Las
obras que se exhiben en este espacio, casi en su totalidad representan
a San Miguel arcángel, el capitán de las milicias
celestiales, el protector de María y áquel que en
el juicio final pesará las almas para separar a los justos
de los pecadores. Generalmente se le representa en el arte novohispano
portando el traje de guerrero que ostenta en su pecho el sol, la
luna y las estrellas. Puede llevar como atributo la balanza, una
bandera blanca con cruz roja (como abanderado celestial y triunfante),
o una espada de metal o flamígera. En la Nueva España
la devoción a este personaje tuvo una gran difusión.
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