De
vuelta a casa
Hemos vivido un largo momento de acción de gracias a
Dios, desde que salimos de casa, por el don de nuestra peregrinación,
hemos pedido al Señor la ayuda necesaria para vivir con
un compromiso más generoso nuestra vocación cristiana.
Antes de emprender el regreso
procurar recoger toda basura que su permanencia haya ocasionado,
depositarla en los botes de basura, favor de no tirar sus bolsas
de basura en las banquetas o en la calle.
La vivencia del encuentro con el Señor, que hemos realizado
en el Santuario de Guadalupe, es semejante a la que tuvo San
Juan Diego, quién fue enviado por Santa María
de Guadalupe al obispo Zumárraga.
La Virgen María de Guadalupe nos envía hoy, a
dar testimonio, a ser discípulos y misioneros de Jesucristo
en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras
escuelas, en nuestros grupos de amigos, anunciando que el Reino
de Dios ha llegado. Debe ser un compromiso de obediencia en
el amor a la Virgen de Guadalupe, para seguir construyendo “
su casita”, es decir su familia santa.