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Homilía
pronunciada por Mons. Luis Artemio Flores Calzada, Obispo de la Diócesis de Valle de Chalco,
en ocasión de la peregrinación de su diócesis a la Basílica de Guadalupe.

8 de julio del 2005

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?... palabras que escuchamos del Santo Evangelio según san Lucas.

Muy queridos hermanos sacerdotes, religiosos (as), seminaristas y fieles laicos de nuestra amada Diócesis de Valle de Chalco. Estamos a los pies de nuestra madre María de Guadalupe, para darle gracias a Dios porque hace 2 años el Santo Padre erigió nuestra Diócesis de Valle de Chalco.

Además estamos en el año de la Eucaristía, año de gracia que nos dejo Juan Pablo II, por ello tomando algunos elementos de la carta Apostólica "Mane Nobiscum Domine" sobre la Eucaristía los relacionaré con la Palabra de Dios y con el mensaje Guadalupano que nos dejó la Virgen de Guadalupe y que nos transmitió Antonio Valeriano en el Nican Mopohua.

1. QUÉDATE CON NOSOTROS SEÑOR

"Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día va de caída" (cfr. Lc 24,29). Ésta fue la invitación apremiante que, la tarde misma del día de la Resurrección, los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús hicieron al caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. No obstante, habían experimentado cómo "ardía" su corazón mientras Él les hablaba "explicando" las Escrituras. Poco después, el rostro de Jesús desaparecería, pero el Maestro se había quedado veladamente en el "pan partido", ante el cual se habían abierto sus ojos. (MND 1)

2. LO RECONOCIERON AL PARTIR EL PAN

La fracción del pan como se le llama a la Eucaristía, en ella está siempre presente Cristo y es el encuentro privilegiado de la Iglesia con Cristo, por ella se hace presente a lo largo de los siglos el ministerio de su muerte y resurrección (santo sacrificio). En la fracción del pan se recibe a Cristo, en persona como pan vivo que baja del cielo (banquete eucarístico), con él se nos da la prenda de la vida eterna.

En la primera lectura de hoy escuchamos "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán, el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros" Jesús que nació de la Virgen María, que caminó por las calles de Jerusalén predicando el reino, que curó a muchos enfermos, expulsó demonios, que antes de morir por nosotros nos dejó el gran tesoro de la Eucaristía, y permanece vivo entre nosotros, lo encontramos en la Eucaristía.

Ese mismo Jesús es el que la virgen nos vino a anunciar, cuando se apareció aquí en el Tepeyac, "Yo soy la perfecta siempre Virgen María, madre del verdaderísimo Dios por quien se vive..." (Nican  Mopohua 26). Y este verdadero Dios por quien se vive es Jesucristo y lo encontramos en la Eucaristía.

Quédate con nosotros Señor en nuestra Diócesis de Valle de Chalco, en esta Diócesis donde hace falta el pan de tu palabra, el pan de la Eucaristía que nos une como hermanos. En esta Diócesis necesitada de empleos, centros de trabajo, centros educativos, de salud y del sustento diario.

3. EL DOMINGO DÍA DEL SEÑOR

Su Santidad el Papa Juan Pablo II recalcó la importancia de la Eucaristía dominical y del día domingo como el día del Señor y del don del Espíritu, "en su encíclica Dies Domini"

En el corazón de Juan Diego había calado hondamente el día del Señor, desde muy temprano caminaba hasta Tlatelolco, para encontrarse con su señor y con sus hermanos en la Eucaristía.

Cuando la Virgen se le apareció le dijo: "Escucha, hijo mío el menor, Juanito. ¿A donde te diriges?" y él le contestó: "Mi Señora, reina, muchachita mía, allá llegaré, a tu casita de México TIatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan. Que nos enseñan quienes son las imágenes de nuestro Señor: nuestros Sacerdotes". (Nican 23-24)

Al día siguiente, Domingo, bien todavía en la nochecilla, todo aún estaba oscuro, de allá salió, de su casa, se vino derecho a TIatilolco, vino a saber lo que pertenece a Dios y a ser contado en lista; luego para ver al Señor Obispo. (Nican 68)


Ahora que estamos a los pies de la Virgen preguntémonos, ¿qué lugar ocupa en nuestra vida, el día domingo? ¿realmente es el día del Señor? ¿Lo celebramos con júbilo?

"Aunque el fruto de este año (eucarístico) fuera solamente avivar en todas las celebraciones cristianas la celebración de la misa dominical e incrementar la adoración Eucarística fuera de la misa, este año de gracia habría conseguido un resultado significativo", decía Su Santidad Juan Pablo 11 (MN 29)

Que estas palabras nos motiven a todos sacerdotes y fieles a celebrar la Eucaristía con mayor vitalidad y fervor, especialmente la Eucaristía dominical.

4. LA EUCARISTÍA MISTERIO DE LUZ

"Les explicó lo que se refería a él en la Escritura". (Lc. 24, 27)

Jesús se presentó así mismo como "luz del mundo" (Jn 8,12), Y esta característica resulta evidente en aquellos momentos de su vida, como la Transfiguración y la Resurrección, en los que resplandece claramente su gloria divina, sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. En la Eucaristía, sin embargo, la gloria de Cristo está velada. El Sacramento eucarístico es un "mysterium fidei" (misterio de fe), por excelencia por ocultamiento total, Cristo se convierte en misterio de luz, gracias al cual se introduce al creyente en las profundidades de la vida divina. (MND 11)

En la Eucaristía nos alimentamos en la unidad de las dos mesas, de la Palabra y de la Eucaristía. En Emaús les fue explicada la escritura (mesa de la Palabra) y ardía su corazón mientras lo escuchaban, y lo descubrieron en la mesa de la fracción del pan.

La palabra de Dios toca la vida y la ilumina. Mientras les explicaba las escrituras sus palabras hacen arder los corazones de los discípulos, los saca de la oscuridad de la tristeza y desesperación y suscita en ellos el deseo de permanecer con él, "quédate con nosotros Señor" (cfr. Lc 24,29)

Si observamos cuidadosamente la imagen de la Virgen de Guadalupe, está rodeada del sol, su nombre Guadalupe del náhuatl Cuauhtlapcupeult, significa río de luz o "la que procede de la región de la luz como águila de fuego". María esta rodeada de la luz de Cristo, quien es la luz y la vida del mundo.

María es portadora de Cristo Luz, sus palabras son también palabras llenas de luz y de consuelo, para quien se encuentra en aflicción. Cuando Juan Diego estaba afligido por la enfermedad de su tío e iba a buscar a un sacerdote para ayudarle a bien morir le dice: "Escucha ponlo en tu corazón, hijo mío el menor que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió, que no se perturbe tu rostro, tu corazón, no temas está enfermedad, ni ninguna otra enfermedad. Ni cosa punzante, aflictiva" (Nican 118)

¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No éstas bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy ya fuente de tu alegría? ¿No estas en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? (Nican 119)

5. MARÍA MUJER EUCARÍSTICA

La Virgen María es mujer Eucarística, María si bien no estuvo en la última Cena, si participaba en las celebraciones Eucarísticas de los fieles de la primera generación cristiana, que asistían en la fracción del pan (cfr. Ede 53)

María es el primer tabernáculo donde habita Cristo, María lleva en su seno al verbo hecho carne, cuando visitó a su prima Isabel. (cfr. Ede 55)

María al llevar al niño Jesús al templo para presentarlo (Lc 2,22) y en el momento del sacrificio de la cruz, María hizo suya la dimensión sacrificial de la Eucaristía. (cfr. Ede 56). "Junto a la cruz de Jesús estaba María su madre" (Jn 19,25)

Además el cántico de María expresado en el Magnificat, es un canto de alabanza y acción de gracias, tiene también una perspectiva Eucarística porque, la Eucaristía en efecto es un canto de alabanza y acción de gracias a Dios, por medio de Cristo en el Espíritu (cfr. Ede 58).

Si observamos la imagen de la Virgen, se trata de una mujer en cinta debajo del moño negro hay una flor de cuatro pétalos (el nahuoli) que para nuestros antepasados significa la morada de Dios. María nos trajo a Cristo y nos lleva a Cristo a contemplarlo en el tabernáculo de la Eucaristía para alabarlo y bendecirlo.

6. LA EUCARISTÍA FUENTE Y EPIFANÍA DE COMUNIÓN

Volviendo con los discípulos de Emaús, estos lo reconocieron al partir el pan (Lc, 24,35), lo reconocieron mientras estaban en la mesa, en el gesto sencillo de la fracción del pan. La Eucaristía contiene al mismo Cristo, por eso nos arrodillamos ante él en actitud de adoración, comemos su cuerpo y bebemos su sangre, es el banquete celestial que nos une a todos en comunión, además en la Eucaristía Cristo nos presenta el sacrificio ofrecido una vez por todas en el Golgota.

La Eucaristía hace la comunión, en la Eucaristía todos somos uno en Cristo, aquí se establecen fuertemente los lazos de comunión con Dios y con nuestros hermanos, "el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Jn 6,56) "Todos somos uno, porque todos participamos del mismo pan (1Cor 10,17). Celebrar la Eucaristía es una gracia y un gran honor que Dios nos ha confiado, por ello debemos celebrar siempre nuestra Eucaristía con gran decoro y santidad.

7. LA EUCARISTÍA PRINCIPIO Y PROYECTO DE MISIÓN

"Levantándose al momento se volvieron a Jerusalén" (Lc 24,33).

Los dos discípulos de Emaús tras haber reconocido al Señor, se levantaron al momento para ir a comunicar lo que habían visto y oído (MN. 24)

El encuentro vivo con el Señor en la Eucaristía nos lleva al gozo y entusiasmo de anunciar su evangelio. La despedida final de la misa nos lleva a comprometemos en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad, un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna, un compromiso de servicio a favor de los más necesitados, está es nuestra misión.

Cuando la Virgen se apareció a Juan Diego le encomendó una gran misión, "Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada". (Nican 26)

Porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.

Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del Obispo de México, y le dirás como yo te envío, para que le descubras como mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo, todo le contaras, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. (Nican 32-33)

A lo que Juan Diego respondió: "Con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra, de ninguna manera lo dejaré de hacer" (Nican 63)

Juan Diego, el hombre de Dios, elegido después de encontrarse con la Virgen María fue enviado a comunicar su mensaje al obispo Fray Juan de Zumarraga.

María pide una casita, un templo, esto responde a las exigencias religiosas más profundas del hombre.

Yahvé ordenó a Moisés "Me han de hacer un santuario, para que yo habite en medio de ellos" (Ex 25,8). Más tarde Salomón, quiso levantar el templo de Jerusalén y Yahvé aceptó "habitar en medio de los hijos de Israel" (1 R 6, 13) Y dijo: "He escogido y santificado esta casa, para que en ella permanezca mi nombre por siempre, allí estarán mis ojos y mí corazón todos los días" (2 Cr 7, 16)

La casa de Dios, la Iglesia es el lugar del encuentro con Dios y con nuestros hermanos, por eso queridos hermanos, Dios nos ha confiado hacer de nuestra Diócesis de Valle de Chalco, una verdadera casa, un verdadero templo donde todos nos reconozcamos como hermanos, donde a nadie le falte el pan de la palabra, de la eucaristía y del sustento diario, donde todos sean bien recibidos, donde todos construyamos la morada de Dios entre los hombres, por ello nuestra misión es edificar la Iglesia, hacer de ella una verdadera casa y escuela de comunión, como nos lo indicó el Papa Juan Pablo II de feliz memoria, en su Carta Apostólica Nava Millenio Ineunte No. 43

Si, hermanos sacerdotes, religiosos (as), seminaristas y fieles, nuestra misión es la misma misión de Cristo, llevar a todos la Buena Noticia del Evangelio, comunicarles la salvación por los sacramentos especialmente por la Eucaristía, encarnar el proyecto eucarístico en la vida cotidiana, donde se trabaja y se vive, en la familia, en la escuela, la fábrica y en las diversas condiciones de vida (cfr. MND 26), hacer que la vida diaria sea una prolongación de la Eucaristía, un canto de alabanza y acción de gracias al Señor y contribuir a hacer una sociedad más justa y fraterna, promoviendo los valores del Evangelio, acompañados de la Virgen Santísima de Guadalupe estrella de la evangelización y San Juan Diego patrono de nuestra Diócesis de Valle de Chalco.

Viernes 8 de julio de 2005

+Luis Artemio Flores Calzada
Primer Obispo de Valle de Chalco

 
 
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