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Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por el Excmo. Sr. Mario Espinosa Contreras, Obispo de la Diócesis de Mazatlán.

14 de agosto de 2005

El celebre siervo de Dios, Arzobispo Primado Don Luis María Martínez afirmaba: "María de Guadalupe quiso también dejar en nuestra patria un monumento perenne de su visita fugaz, y nos dejó su imagen y nos pidió que le edificáramos un templo. Y aquí esta el monumento de la Virgen Inmaculada, el monumento del pueblo mexicano. Fuera de aquí corre el tiempo: ¡Aquí palpita la eternidad!".

Ante la venerable imagen de nuestra Señora, monumento que inspira la eternidad, venimos hoy reverentes los hijos e hijas de la Iglesia Diocesana de Mazatlán, para agradecer los dones, para suplicar la luz y la gracia de Dios, para escuchar su palabra y para Motivamos a vivirla en los concretos de nuestra propia vida.

En presencia de Santa María de Guadalupe, celebramos que nuestro Dios tiene un designio universal de salvación, donde todos los humanos somos beneficiarios, nadie es rechazado, ninguno esta excluido de su amor, pues a todos nos esta manifestando su misericordia, y a pesar de nuestras resistencias o negligencias, de nuestra indiferencia u olvidos, de nuestra maldad y equívocos, Él no se arrepiente de sus dones, ni de su elección, Él es siempre fiel, y esta realidad maravillosa suscita en nosotros gozo y esperanza.

Hoy Jesucristo, Buena Nueva del Padre, nos propone como inspiración del creyente, a la mujer cananea, que grande en su fe, proclama que Jesús es el Señor, Aquel que ha triunfado sobre la muerte y ha vencido al mal, Señor de la vida y de la historia, nuestro Salvador ayer, hoy y siempre, capaz de liberamos de todo vicio y pecado. Con la mujer Cananea profesamos que Jesucristo es nuestro Redentor y le suplicamos que tenga compasión de nosotros, y así como aquella madre rogaba la curación de su hija atormentada por el espíritu maligno, nosotros le rogamos al Salvador que queramos dirigimos siempre al camino idóneo, que nos decidamos a convertimos de nuestras anomalías, maldades y pecados.

Que crezcamos en nuestra comunión con Dios, que depositemos nuestra persona en sus divinas manos, con gran confianza, que Él sea verdaderamente nuestro Padre, y para que lo sea de verdad, que cada vez más consideremos a los demás como nuestros hermanos, que sean destinatarios de nuestro respeto, de nuestra preocupación y solidaridad, que observemos lo que nos invita el profeta Isaías: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia", esos derechos inalienables a la existencia desde la concepción hasta la muerte natural, a la vida digna, a la educación, al salario justo, a la integridad de la persona, a la seguridad social, a la libertad política y religiosa. Derechos naturales, por ser hombre y mujer, que cada uno de nosotros cumpliendo los deberes y protegiendo los derechos, demos nuestro propio aporte para un mundo mejor y para un estado de rectitud y derecho.

Que busquemos "el reino de Dios y su justicia" (Mt.6, 33), justicia que es tratar de realizar el ideal de la perfecta vivencia de la voluntad de Dios, justicia que es dar todo lo que nos es posible para el desarrollo integral de los demás, justicia que consiste es crear un verdadero ambiente de respeto por los valores, en relación a Dios, a la sociedad y a los demás, y que implica controlar nuestro egoísmo y morir a la búsqueda de nosotros mismos. Esforcémonos por esa justicia, y todo lo demás se nos dará por añadidura.

¡María, espejo de justicia! Eleva tus ruegos por nosotros. Para decidimos a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón a Jesucristo, pues sus palabras son palabras de vida eterna y sus sacramentos nos fortalecen" para dejar atrás el pecado, que personalmente nos disminuye, familiar y socialmente nos divide y confronta, que orientemos nuestro interés por el Salvador, fuente de armonía, serenidad y paz.

¡María, auxilio de los cristianos! Tú que protegiste a tu hijo Jesús del odio y de la violencia desatada por Herodes, con tu
manto bendito protégenos de la violencia e inseguridad, te suplicamos que nuestros gobernantes tengan la claridad y la determinación de establecer las condiciones adecuadas que reduzcan y venzan las cadenas de corrupción y las agresiones, y que todos con nuestra actitud de equidad demos nuestra colaboración para la configuración de una sociedad más segura, fraterna, honesta y honorable.

María que en unión a José acompañaste son dedicación, ternura y sabiduría la formación de tu hijo Jesús, te rogamos por los padres de familia, para que asuman su responsabilidad y misión de ser educadores de sus hijos, para que crezcan sanos, responsables, alejados de procedimientos incorrectos y dependencias nocivas, y que vayan profundizando en una honda preocupación de ser positivos en todo.

Santa María de Guadalupe. Reina de todos los mexicanos, bendice a Sinaloa, a nuestra querida porción del pueblo de Dios que peregrina en Mazatlán, intercede ante el Padre, para que prevalezca siempre entre nosotros el bien, para que vayamos respondiendo a la luz del evangelio a nuestros retos y desafíos, cumpliendo con cabalidad nuestra vocación en este mundo y viviendo plenamente la salvación en Cristo. Así toda nuestra vida, sus entregas y sacrificios serán gratos en tu altar y nuestra tierra irá siendo tu templo y tu casa de oración.

Que así sea

 
 
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