InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías > Ciclo C
   
 
Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por el M. I. Sr. Cango. Luis Felipe García Álvarez, Arcipreste de Guadalupe, Vicepresidente del Cabildo y Coordinador de la Pastoral Litúrgica, en el Domingo de la Epifanía del Señor, en la Basílica de Guadalupe.
3 de enero de 2010

Mis queridos hermanos, este domingo celebramos la Epifanía del Señor, la manifestación del Señor, popularmente podríamos decir: celebramos la Fiesta de los Reyes Magos. Recordemos que las grandes fiestas se trasladan al domingo para poderlas celebrar.

Estamos dentro del tiempo de la Navidad durante un período nos preparamos para esta fiesta: pusimos el arbolito, pusimos el nacimiento, los adornos en las casas, las lucecitas, la musiquita. Nos preparamos para la gran fiesta, la Navidad del Señor y parece que llega la Navidad y apagamos las luces y ya se acabo. Es como si preparamos la fiesta de los quince años y llegan los invitados y les apagamos el sonido, ahora sí ya llegaron a la fiesta se acabo, no, si a penas va a empezar la fiesta. Un niño nos ha nacido, un niño se nos ha dado. El niño nació y ya lo olvidamos, no, nos hemos preparado para el nacimiento, por eso hace dos días celebrábamos la Fiesta de María, Madre de Dios. Fuimos a ver al Niño ahora felicitamos a la Madre, como cuando nace un bebé se le va a conocer al bebé, pero se le felicita a la Madre, se le lleva su regalito. Estamos de fiesta, el Niño nos ha nacido, estamos en la Navidad, lo anterior fue preparación, ahora estamos en la gran fiesta y no podemos mermar en la alegría.

Hoy celebramos la Fiesta de la Epifanía, la manifestación del Señor a todos los pueblos. En el pesebre se había manifestado al pueblo de Israel y los pastores eran israelitas y fueron a conocer al niño a ver el cumplimiento de la promesa realizada desde antiguo, pero ahora el Señor se manifiesta a todos los pueblos, a todos los que no pertenecemos al pueblo judío, se nos manifiesta como Salvador Universal. Esta fiesta es todavía más importante para nosotros se nos manifiesta el Señor, como Salvador nuestro. Y por eso vienen los magos de todos los pueblos adorar al Niño y se postran ante Él los pueblos paganos para reconocerlo como su Dios, como su Rey, como su Señor.

Los reyes, bueno por decir así en ningún lado dice que son reyes pero bueno, los Reyes Magos vinieron de Oriente siguiendo una estrella. Podemos nosotros voltear al cielo y vemos muchas estrellas, pero ellos distinguieron una estrella especial y esa estrella fue la que siguieron. Y preguntaron para conocer de ese Niño y llegaron a Herodes, al malvado Herodes, llegaron y le preguntaron y aún de él aprendieron ¿por qué? ¿dónde tiene que nacer ese Niño? Preguntó Herodes. Hoy nos podría preguntar ¿y dónde tiene que nacer? pues, en el corazón de cada uno de nosotros, en nuestra familia, en nuestros intereses, ahí tiene que nacer el Niño, ahí tiene que nacer Dios.

Tenemos que aprender a darle posada al Señor en nuestro corazón aunque sea un pesebre. El Niño tiene que nacer en cada Belén de nosotros, en cada familia. Y después el mismo Herodes manda a los reyes a que vayan lo busquen y lo adoren. Al encontrarlo lo adoren, también, tenemos que aprender eso: a buscar al Señor y aprender a adorarlo. A pero después saben que no deben de regresar a Herodes, no deben de regresar al mal. Ahora tienen que regresar con un nuevo camino y ese camino es la paz, ese camino es el amor, ese camino es la justicia, ese camino es la misericordia, es el camino donde Cristo es la luz de las naciones y gloria del pueblo de Israel.

Después del Evangelio hemos escuchado el anuncio de las fiestas móviles: las calendas. Antiguamente, porque esta es una tradición muy antigua, no había calendarios, no había agendas, pues, la gente no sabía cuando iba a caer sobre todo esas fiestas móviles del año. La Pascua centro del Año Litúrgico y pues, bueno, se anunciaba a la gente cuando iban a ser esas fiestas, pero, más allá de dar a conocer es el sentido de una estrella, que nos va guiando. Las calendas eran esa estrella, que nos iba a guiar durante este año, para que nosotros caminando por los misterios de la fe, junto con nuestra Madre y con los santos pudiéramos nosotros, no solamente meditar los misterios de la salvación, sino vivir y adherirnos a esos misterios para ir buscando al Dios del ayer, del hoy y del siempre.

Nosotros tenemos una ventaja, hermanos, tenemos Aquella, a quien el Papa Paulo VI, de felicísima memoria, dijera la Estrella de la Evangelización. Nosotros tenemos nuestra estrella María Santísima de Guadalupe. Ella nos va guiando hacia el pesebre de Belén. Ella nos va guiando al fruto bendito de su vientre. Nos va guiando para que encontremos al Dios por quien vivimos y somos. Ella es la estrella que guía nuestro camino, no es el camino, el camino es Cristo, pero es la estrella que nos va guiando para que no nos perdamos y para que tomados de su mano podamos ir seguros un día a contemplar la gloria de Dios, porque hoy se nos manifiesta como nuestro Salvador.

A todos ustedes, hermanos, Dios los bendiga, y no olviden hacer su cartita, no olviden pedir a los reyes la fe, la esperanza y el amor, para que juntos como hermanos caminemos hacia Dios.
 
 
Agregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosImprimir PaginaPágina anterior