Nuestra
querida diócesis, pueblo de Dios de Hermosillo, saluda en
el Señor con fe y afecto, a todos ustedes hermanos y hermanas
que nos acompañan, nosotros venimos con una gran devoción
a ésta nuestra casa, el Santuario de la Virgen, venidos
de todos los puntos geográficos y de todas las diócesis
e iglesias particulares de nuestra Patria, más aún también
de otras naciones. Gracias por compartir nuestra fe y celebrar
juntos hoy el amor de Dios.
No nos extraña el Evangelio proclamado, es fiesta de Santa
María Magdalena, hoy 22 de julio, aprovecho para felicitar
y saludar a las Magdalenas y Magdalenos que estén entre
nosotros, los vamos a encomendar al Señor. No es María Magdalena,
de la que se habla en la novela y película El Código Da
Vinci, que es un absurdo, sino María Magdalena, esa mujer
pecadora ¡sí!, pero que se atrevió ha' acercarse con humildad
y con mucha confianza al Señor para ser perdonada. Y como
fruto de éste acto misericordioso de Jesús se convierte
en su seguidora, y vemos como recompensa el Señor su vida
manifestándosele Resucitado.
El Señor, le manda que vaya con los demás a participar esta
buena nueva de Jesús Resucitado. Hoy también nos sentimos
todos llamados viviendo éstos momentos solemnes e importantes
en la vida cristiana y de nuestra fe, debemos sentimos enviados
por El Señor y por Nuestra Madre a comunicar a los nuestros
que Cristo ha resucitado, que vive y que está entre nosotros,
especialmente en el rostro de los hermanos más pobres y
necesitados.
Hermanas y hermanos de la Arquidiócesis de Hermosillo, después
de recorrer más de dos mil kilómetros que nos separan de
este lugar Santo, de esta casita, postrados ante esta bella
imagen, regalo de la Santísima Virgen María. Somos embajadores
mensajeros de un pueblo de Dios que la ama, de un estado
que es el de Sonora que en el corazón de sus habitantes
hay un espacio para esta devoción y este cariño a la Morenita.
Traemos su fe, esperanza, amor e ilusiones, pero también
traemos la oración de los nuestros, una oración de alabanza,
de bendición, pero también de súplica y de acción de gracias.
En primer lugar, Señora nuestra y Madre, te pedimos que la
fe se siga transmitiendo de los padres a los hijos con esa fuerza y testimonio con que nuestros
abuelos la trasmitieron a nosotros, porque lamentablemente
la fe se está perdiendo, ocultándose, y esa fe ya no pasa
con esa fuerza y vigor a los hijos y quizá menos a los nietos.
Señora, te damos gracias y te pedimos fe, esa fe que fue predicada
en esa región con dos siglos de retraso por el padre Eusebio
Francisco Quina cuya causa de beatificación ha sido introducida.
He llevado a la Comisión de los Santos todo lo que se requiere
para la historia del padre Quina. El padre Quina fue un
sacerdote misionero que no tenía errores en sus escritos
y enseñanzas y que vivió heroicamente su vida con sus virtudes.
Ojalá que la providencia del Señor, un día a través de esta
Congregación, con la posición histórica, que se dé el resultado
de material que llevamos lo declare beato y después santo
canonizado.
Esa fe que él nos transmitió y que aún vivimos, pero que debemos
reforzarla, animarla y comprometerla, sobre todo IIevándola
con la palabra y con nuestro testimonio a tantos y tantos
hombres bautizados y con fe, y mujeres que están alejados
de Él por cultura, por costumbre, por falta de que alguien
les dé ese empujoncito para acercarlos más a Dios. Por
ellos te pedimos, por nuestra fe y por los alejados de ti.
Queremos pedirte por nuestros sacerdotes, algunos de ellos
muy enfermos, uno muy grave, el padre Noé, que la gente
que viene de Nogales, lo conoce y quiere, es el párroco
de la iglesia de la Purísima en aquella ciudad. Señor bendice
nuestro ministerio sacerdotal, dános esa generosidad que
tú tuviste, otórganos un corazón de pastor como el tuyo
y sana nuestros enfermos y así como les has dado esa paz
interior y aceptar tú voluntad, les des si conviene para
su salvación, su salud física.
Te pedimos que nos ayudes a evangelizar esa cultura de muerte,
a permear esta cultura de esa vida en abundancia que nos
trajo el Señor. Se mata con tanta facilidad, se arrebata
la vida, que Dios que nos la dio es el único que puede pedírnosla,
y sin embargo hay secuestros, pleitos, abortos, eutanasia.
Señor te pedimos que sepamos apreciar la vida humana y la
de Dios que nos diste y que logremos que todos respetemos
esta vida, desde que inicia en el vientre de la madre, hasta
la muerte natural. Que quienes arrebatan la vida en esta
cultura, sientan ese temor hacia ti y sepan respetarla y
logremos que todos vivamos una vida digna y con oportunidades.
Te pedimos que nos envíes la lluvia, somos un estado desértico,
en aquellos valles cerca de las costas de Caborca de Hermosillo,
vemos cada vez más terrenos abandonados, sobre todo por
gente pobre campesina ejidataria que no tiene recursos para
obtener el agua, abandonan su terruño aquel que con tanto
cariño siempre cuidaron, velando para que produjera frutos
y les diera una oportunidad buena para su vida y los suyos,
su familia; una lluvia que nos escasea desde hace nueve
o diez años. Este año nos han cortado el agua del servicio
doméstico ocho horas cada día porque no alcanzan a producir
el agua y a tenerla para la población que crece cada vez
más y más.
Señor envíanos esta lluvia oportuna y necesaria, te pedimos
por nuestra Plan Diocesano de
Pastoral que estamos actualizando, que estamos trabajando para
responder como pueblo de Dios al proyecto de Nueva Evangelización
que nos propuso el Papa Juan Pablo 11, no un Evangelio nuevo,
sino una nueva forma de evangelizar con nuevo ardor, entusiasmo,
santidad y testimonio, con nuevas expresiones que respondan
al hombre de hoy y con nuevos métodos participativamente
y en equipo y todos con responsabilidad. Bendice nuestras
ilusiones y nuestros esfuerzos para ir logrando este plan,
este programa de pastoral y servicio eclesial con nuestro
ministerio sacerdotal, laical y de vida consagrada al pueblo
de Dios, pedacito de tú rebaño que nos has encomendado.
Te suplicamos por nuestros enfermos, por nuestros pobres, la
situación es más difícil cada vez. Especialmente te pedimos
por nuestros hermanos migrantes, somos paso de ese corredor
forzado para tantos connacionales, hermanos nuestros, fieles
como nosotros de una iglesia que con el sueño americano
dejan su hogar, su familia, lo poquito que tienen y se aventuran
para pasar muy legalmente. Los tachan de ilegales pasar
sin papeles a aquel país, no es ilegalidad ni delito, pasan
sin documentos porque hay leyes muy restringidas que les
impiden mostrar todo lo que necesitan para que les den la
Visa para un trabajo, ¡cómo sufren!, los vemos por las calles
fatigados con la mirada perdida, angustiado, se sienten
derrotados. Por ello Señor te pedimos que logren sus sueño
y si esto no ocurre, que regresen con oportunidad con los
suyos que los extrañan y los necesitan.
Es parte de una súplica de una oración que traemos de nuestro
pueblo, pero también traemos la alegría de nuestra acción
de gracias. En primer lugar, por nuestro seminario, que
gracias a Dios has puesto en el corazón de muchos jóvenes
la ilusión de ser sacerdotes dándoles esa vocación. Me acompañan
los ocho alumnos que han terminado cuarto de Teología, sus
estudios sacerdotales. Seis son diáconos, dos son acólitos
y este año primero Dios tendremos ocho nuevos sacerdotes
para nuestra iglesia. Nunca me había tocado una ordenación
de tantos, en esta ocasión ordene cinco, anteriormente ordenaba
a dos cada año.
Hace 25 años la Arquidiócesis tenía aproximadamente el mismo
número de sacerdotes que ahora 120, ahora somos 129, pero
en 25 años la población ha crecido, se ha duplicado, triplicado
y hasta cuadriplicado, y sin embargo, somos pocos sacerdotes.
Imagínense lo que siento en la visita pastoral cuando ejidos,
comunidades, centros lejanos' me dicen ¡Señor Obispo no
sea malito, mándenos un sacerdote para que nos celebre una
misa al mes en domingo!. Mis pobres sacerdotes se esfuerzan
y van entre semana porque definitivamente, en domingo no
pueden. Hoy tener la ilusión el regalo del Señor de ocho nuevos sacerdotes
y el año próximo once o
doce y así ya vienen los grupos, ¡Bendito sea Dios! que sigue
despertando vocaciones. En el preseminario tuvimos la asistencia
de casi 50 jóvenes, ¡Bendito sea Dios!, ¡Gracias Señor por
seguir sembrando en el surco del desierto esta semilla vocacional
que florecen en sacerdotes y que seamos como lo pide nuestro
pueblo cada día en la oración por las vocaciones, no sólo
muchos sacerdotes, sino sobre todo santos y verdaderos pastores
sacerdotes!, ¡Gracias por este regalo!
También agradecemos a nuestros laicos comprometidos y a la
vida consagrada de religiosas y religiosos que se empeñan
con sus servicios pastorales en proclamar la buena nueva
del amor a nuestros hermanos en las escuelas, hospitales,
centros asistenciales, los laicos dónde el Señor quiso ponerlos;
como dice el documento de Puebla "Hombres de iglesia
en el corazón del mundo y hombres y mujeres del mundo en
el corazón de la iglesia", realizando ahí con su trabajo
temporal la cristianización de las Escrituras, como decía
Pio XII: "Tocando con manos consagradas lo profano
para santificarlo". Su presencia cualificada en nuestras
parroquias es muy significativa, ¿cuántas veces le hemos
comentado, que haríamos hoy sin nuestros laicos?. Y una
prueba de ese reinado comprometido son ustedes peregrinos
que vienen con tanto cariño y devoción a saludar a la Virgen
y a su Hijo Jesús en esta casita.
Precisamente Señor y Señora Nuestra agradecemos esta devoción
Mariana, estoy sorprendido por el cariño que se tienen en
aquella región lejana y sobre todo fronteriza con el otro
país de Estados Unidos, esa devoción profunda de la Virgen
de Guadalupe. El 12 de diciembre definitivamente no alcazo
a estar en todas las parroquias o en santuarios que llevan
éste título de la Virgen de Guadalupe que la tienen como
Patrona, imposible estar por las distancias en todos estos
lugares, comienzo desde la víspera y sigo el domingo o el
día de la fiesta cuando cae el 12 de diciembre y no alcanzo
a estar. La devoción de la gente se vuelca en esos momentos
y ahí están ante la Santísima Virgen contemplándola, nuestro
pueblo tiene esa gran capacidad contemplativa, les basta
con mirar la imagen, ver su rostro, sus ojitos, su sonrisa,
sus manos entrelazadas y ver la imagen de la Morenita que
nos regalo. Ella misma.
Gracias por estos laicos y por esta devoción Mariana ¿cuántas
y cuántas iglesias tienen como título de la Virgen de Guadalupe
u otro título de la Santísima Virgen María? |
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