InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías>Peregrinaciones
   
 
Homilía
pronunciada por Mons. José Ulises Macias Salcedo,
Arzobispo de Hermosillo, en ocasión de la peregrinación de la Arquidiócesis de Hermosillo a la Basílica de Guadalupe.

22 de julio de 2006

Nuestra querida diócesis, pueblo de Dios de Hermosillo, saluda en el Señor con fe y afecto, a todos ustedes hermanos y hermanas que nos acompañan, nosotros venimos con una gran devoción a ésta nuestra casa, el Santuario de la Virgen, venidos de todos los puntos geográficos y de todas las diócesis e iglesias particulares de nuestra Patria, más aún también de otras naciones. Gracias por compartir nuestra fe y celebrar juntos hoy el amor de Dios.

No nos extraña el Evangelio proclamado, es fiesta de Santa María Magdalena, hoy 22 de julio, aprovecho para felicitar y saludar a las Magdalenas y Magdalenos que estén entre nosotros, los vamos a encomendar al Señor. No es María Magdalena, de la que se habla en la novela y película El Código Da Vinci, que es un absurdo, sino María Magdalena, esa mujer pecadora ¡sí!, pero que se atrevió ha' acercarse con humildad y con mucha confianza al Señor para ser perdonada. Y como fruto de éste acto misericordioso de Jesús se convierte en su seguidora, y vemos como recompensa el Señor su vida manifestándosele Resucitado.

El Señor, le manda que vaya con los demás a participar esta buena nueva de Jesús Resucitado. Hoy también nos sentimos todos llamados viviendo éstos momentos solemnes e importantes en la vida cristiana y de nuestra fe, debemos sentimos enviados por El Señor y por Nuestra Madre a comunicar a los nuestros que Cristo ha resucitado, que vive y que está entre nosotros, especialmente en el rostro de los hermanos más pobres y necesitados.

Hermanas y hermanos de la Arquidiócesis de Hermosillo, después de recorrer más de dos mil kilómetros que nos separan de este lugar Santo, de esta casita, postrados ante esta bella imagen, regalo de la Santísima Virgen María. Somos embajadores mensajeros de un pueblo de Dios que la ama, de un estado que es el de Sonora que en el corazón de sus habitantes hay un espacio para esta devoción y este cariño a la Morenita. Traemos su fe, esperanza, amor e ilusiones, pero también traemos la oración de los nuestros, una oración de alabanza, de bendición, pero también de súplica y de acción de gracias. En primer lugar, Señora nuestra y Madre, te pedimos que la fe se siga transmitiendo de los padres a los hijos con esa fuerza y testimonio con que nuestros abuelos la trasmitieron a nosotros, porque lamentablemente la fe se está perdiendo, ocultándose, y esa fe ya no pasa con esa fuerza y vigor a los hijos y quizá menos a los nietos.

Señora, te damos gracias y te pedimos fe, esa fe que fue predicada en esa región con dos siglos de retraso por el padre Eusebio Francisco Quina cuya causa de beatificación ha sido introducida. He llevado a la Comisión de los Santos todo lo que se requiere para la historia del padre Quina. El padre Quina fue un sacerdote misionero que no tenía errores en sus escritos y enseñanzas y que vivió heroicamente su vida con sus virtudes. Ojalá que la providencia del Señor, un día a través de esta Congregación, con la posición histórica, que se dé el resultado de material que llevamos lo declare beato y después santo canonizado.

Esa fe que él nos transmitió y que aún vivimos, pero que debemos reforzarla, animarla y comprometerla, sobre todo IIevándola con la palabra y con nuestro testimonio a tantos y tantos hombres bautizados y con fe, y mujeres que están alejados de Él por cultura, por costumbre, por falta de que alguien les dé ese empujoncito para acercarlos más a Dios. Por  ellos te pedimos, por nuestra fe y por los alejados de ti.

Queremos pedirte por nuestros sacerdotes, algunos de ellos muy enfermos, uno muy grave, el padre Noé, que la gente que viene de Nogales, lo conoce y quiere, es el párroco de la iglesia de la Purísima en aquella ciudad. Señor bendice nuestro ministerio sacerdotal, dános esa generosidad que tú tuviste, otórganos un corazón de pastor como el tuyo y sana nuestros enfermos y así como les has dado esa paz interior y aceptar tú voluntad, les des si conviene para su salvación, su salud física.

Te pedimos que nos ayudes a evangelizar esa cultura de muerte, a permear esta cultura de esa vida en abundancia que nos trajo el Señor. Se mata con tanta facilidad, se arrebata la vida, que Dios que nos la dio es el único que puede pedírnosla, y sin embargo hay secuestros, pleitos, abortos, eutanasia. Señor te pedimos que sepamos apreciar la vida humana y la de Dios que nos diste y que logremos que todos respetemos esta vida, desde que inicia en el vientre de la madre, hasta la muerte natural. Que quienes arrebatan la vida en esta cultura, sientan ese temor hacia ti y sepan respetarla y logremos que todos vivamos una vida digna y con oportunidades.

Te pedimos que nos envíes la lluvia, somos un estado desértico, en aquellos valles cerca de las costas de Caborca de Hermosillo, vemos cada vez más terrenos abandonados, sobre todo por gente pobre campesina ejidataria que no tiene recursos para obtener el agua, abandonan su terruño aquel que con tanto cariño siempre cuidaron, velando para que produjera frutos y les diera una oportunidad buena para su vida y los suyos, su familia; una lluvia que nos escasea desde hace nueve o diez años. Este año nos han cortado el agua del servicio doméstico ocho horas cada día porque no alcanzan a producir el agua y a tenerla para la población que crece cada vez más y más.

Señor envíanos esta lluvia oportuna y necesaria, te pedimos por nuestra Plan Diocesano de

Pastoral que estamos actualizando, que estamos trabajando para responder como pueblo de Dios al proyecto de Nueva Evangelización que nos propuso el Papa Juan Pablo 11, no un Evangelio nuevo, sino una nueva forma de evangelizar con nuevo ardor, entusiasmo, santidad y testimonio, con nuevas expresiones que respondan al hombre de hoy y con nuevos métodos participativamente y en equipo y todos con responsabilidad. Bendice nuestras ilusiones y nuestros esfuerzos para ir logrando este plan, este programa de pastoral y servicio eclesial con nuestro ministerio sacerdotal, laical y de vida consagrada al pueblo de Dios, pedacito de tú rebaño que nos has encomendado.

Te suplicamos por nuestros enfermos, por nuestros pobres, la situación es más difícil cada vez. Especialmente te pedimos por nuestros hermanos migrantes, somos paso de ese corredor forzado para tantos connacionales, hermanos nuestros, fieles como nosotros de una iglesia que con el sueño americano dejan su hogar, su familia, lo poquito que tienen y se aventuran para pasar muy legalmente. Los tachan de ilegales pasar sin papeles a aquel país, no es ilegalidad ni delito, pasan sin documentos porque hay leyes muy restringidas que les impiden mostrar todo lo que necesitan para que les den la Visa para un trabajo, ¡cómo sufren!, los vemos por las calles fatigados con la mirada perdida, angustiado, se sienten derrotados. Por ello Señor te pedimos que logren sus sueño y si esto no ocurre, que regresen con oportunidad con los suyos que los extrañan y los necesitan.

Es parte de una súplica de una oración que traemos de nuestro pueblo, pero también traemos la alegría de nuestra acción de gracias. En primer lugar,  por nuestro seminario, que gracias a Dios has puesto en el corazón de muchos jóvenes la ilusión de ser sacerdotes dándoles esa vocación. Me acompañan los ocho alumnos que han terminado cuarto de Teología, sus estudios sacerdotales. Seis son diáconos, dos son acólitos y este año primero Dios tendremos ocho nuevos sacerdotes para nuestra iglesia. Nunca me había tocado una ordenación de tantos, en esta ocasión ordene cinco, anteriormente ordenaba a dos cada año.

Hace 25 años la Arquidiócesis tenía aproximadamente el mismo número de sacerdotes que ahora 120, ahora somos 129, pero en 25 años la población ha crecido, se ha duplicado, triplicado y hasta cuadriplicado, y sin embargo, somos pocos sacerdotes. Imagínense lo que siento en la visita pastoral cuando ejidos, comunidades, centros lejanos' me dicen ¡Señor Obispo no sea malito, mándenos un sacerdote para que nos celebre una misa al mes en domingo!. Mis pobres sacerdotes se esfuerzan y van entre semana porque definitivamente, en domingo no pueden. Hoy tener la ilusión el regalo del Señor de ocho nuevos sacerdotes y el año próximo once o

doce y así ya vienen los grupos, ¡Bendito sea Dios! que sigue despertando vocaciones. En el preseminario tuvimos la asistencia de casi 50 jóvenes, ¡Bendito sea Dios!, ¡Gracias Señor por seguir sembrando en el surco del desierto esta semilla vocacional que florecen en sacerdotes y que seamos como lo pide nuestro pueblo cada día en la oración por las vocaciones, no sólo muchos sacerdotes, sino sobre todo santos y verdaderos pastores sacerdotes!, ¡Gracias por este regalo!

También agradecemos a nuestros laicos comprometidos y a la vida consagrada de religiosas y religiosos que se empeñan con sus servicios pastorales en proclamar la buena nueva del amor a nuestros hermanos en las escuelas, hospitales, centros asistenciales, los laicos dónde el Señor quiso ponerlos; como dice el documento de Puebla "Hombres de iglesia en el corazón del mundo y hombres y mujeres del mundo en el corazón de la iglesia", realizando ahí con su trabajo temporal la cristianización de las Escrituras, como decía Pio XII: "Tocando con manos consagradas lo profano para santificarlo". Su presencia cualificada en nuestras parroquias es muy significativa, ¿cuántas veces le hemos comentado, que haríamos hoy sin nuestros laicos?. Y una prueba de ese reinado comprometido son ustedes peregrinos que vienen con tanto cariño y devoción a saludar a la Virgen y a su Hijo Jesús en esta casita.

Precisamente Señor y Señora Nuestra agradecemos esta devoción Mariana, estoy sorprendido por el cariño que se tienen en aquella región lejana y sobre todo fronteriza con el otro país de Estados Unidos, esa devoción profunda de la Virgen de Guadalupe. El 12 de diciembre definitivamente no alcazo a estar en todas las parroquias o en santuarios que llevan éste título de la Virgen de Guadalupe que la tienen como Patrona, imposible estar por las distancias en todos estos lugares, comienzo desde la víspera y sigo el domingo o el día de la fiesta cuando cae el 12 de diciembre y no alcanzo a estar. La devoción de la gente se vuelca en esos momentos y ahí están ante la Santísima Virgen contemplándola, nuestro pueblo tiene esa gran capacidad contemplativa, les basta con mirar la imagen, ver su rostro, sus ojitos, su sonrisa, sus manos entrelazadas y ver la imagen de la Morenita que nos regalo. Ella misma.

Gracias por estos laicos y por esta devoción Mariana ¿cuántas y cuántas iglesias tienen como título de la Virgen de Guadalupe u otro título de la Santísima Virgen María?


Gracias también Señora Nuestra y gracias Señor por ir despertando en nosotros esa sensibilidad social hacia los más pobres. Estamos haciendo un gran esfuerzo para pasar de la pastoral asistencial, de simplemente dar cosas; es decir; promover, dar oportunidad a tantos para que tengan una vida más digna. Por ejemplo, me da mucho gusto compartir y decirles que gracias a la ayuda del pueblo tenemos ya casas para el migrante en una de las fronteras como Nogales y Agua Prieta, y es la gente la que nos apoya en ese signo de caridad generosa hacia ellos/como una señal de cariño y de respeto.

Hay también obras sociales muy bonitas que han venido despertando gracias a un sacerdote que tuvimos, un gran pastor y santo, el padre Pedro q.e.p.d. El por ejemplo, en su parroquia tenía casas para los ancianos que las mismas gentes de la comunidad los asistían, es tan importante esta labor social, esto hace que los ancianos no se sientan como una carga y están en un hogar propio para ellos con hermanos y hermanas en situación semejante.

Gracias por ésta sensibilidad social y ojalá que logremos llegar a esa labor de promoción humana y algún día, quiera El Señor a ese cambio de estructuras para que las personas vivan con mayor dignidad. Gracias Señor y Madre Nuestra por esa responsabilidad cívica que manifestó nuestro estado al presentarse el día de las elecciones a emitir su voto eligiendo al presidente y a otras autoridades. Fue muy responsable y muy significativa la participación ciudadana, avanzamos en la democracia, pero ahora pidámosle a la Señora que este proceso no sea interrumpido por violencia, sino que de este modo transparente y como ha ido hasta ahora con tranquilidad y respeto al voto ciudadano, se llegue a elegir y a declarar quien es el presidente electo por el pueblo, que no nos sintamos angustiados con zozobra pensando ¿qué pasará? Gracias por esta conciencia cívica que se ha despertado en nuestro pueblo.

Gracias Señor por nuestras familias que intentan ser y lo están haciendo poco a poco iglesias domésticas, iglesias pequeñitas donde se siente la presencia del Señor y se vive en forma evangélica o se trata de vivir así. Cada vez más y más familias van entendiendo su misión como fermento de la sociedad y de la iglesia. El día que cada uno cambiemos nuestra familia por el Evangelio la humanidad va a cambiar, es la base, el cimiento de toda pastoral de cambio evangélico la familia. Logremos que sea de veras un santuario de la vida, que sea una escuela de valores y virtudes, que sea una iglesia pequeñita y sobre todo un centro de evangelización,  para que con el testimonio de una vida familiar y con relación a este cariño sirva para que otras familias intenten imitar este buen ejemplo.

Gracias finalmente Señora nuestra y Señor por traemos hasta aquí sin ningún percance. Aquí estamos con el corazón y lo mejor de nosotros en la mano para ofrecértelos y el corazón de la comunidad que nos espera para que al regreso como María Magdalena les llevemos el mensaje de lo que significa estar aquí en nuestra casita y celebrar de Nuestra Madre el amor de Dios. Finalmente Señora que regresemos a nuestro terrenito, aquel lugar que nos regalaste, aquel desierto donde nos plantaste para dar frutos de evangelización, que lleguemos sanos y salvos como hasta aquí nos has traído.

Bendita seas.
iViva la Virgen de Guadalupe!
¡Viva la Virgen de Guadalupe!
¡Viva la Virgen de Guadalupe!
iViva San Juan Diego!

Y a ti Hermano Santo, te encomiendo aquellas familias indígenas que también tenemos en nuestro pueblo de Dios, que salgan de su pobreza, de su abandono, que sean promovidos y que tengan oportunidades de vivir una vida digna, siguiendo con tu ejemplo que lo lograste y por tu intercesión. Así sea.

 
 
Agregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosImprimir PaginaPágina anterior