"¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa
del Señor!" (Salmo 122,1)
1.- NUESTRA PEREGRINACIÓN A LA BASÍLICA DE GUADALUPE
Una vez más, como todos años y desde tiempo inmemorial, los
cristianos de la Diócesis de Calima hemos peregrinado a
este Santuario Mariano Nacional, para postrarnos a los pies
de la milagrosa imagen de Nuestro Señora de Guadalupe, y
rendirle el culto de veneración especial que merece la siempre
Virgen María, "Madre del verdadero Dios por quien se
vive, del Creador cabe quien está todo, del Señor del cielo
y de la tierra" (Nican Mopohua). Para su servidor,
es motivo de gran alegría presidir por segunda vez, como
Obispo de la amada Diócesis de Calima, esta numerosa, entusiasta
y devota Peregrinación anual, que tradicionalmente se realiza
el tercer jueves del mes de octubre.
¿Por qué esta peregrinación? Nosotros amamos las peregrinaciones
a los santuarios de Cristo, de la Virgen y de los Santos,
que son de las expresiones más especiales de la religiosidad
popular, tan profundamente enraizada en nuestras comunidades.
En las peregrinaciones celebramos el gozo de sentirnos inmersos
en una multitud de hermanos, caminando hacía el Dios que
nos espera.
Este gesto constituye un signo espléndido de la Iglesia
concebida como Familia y Pueblo de Dios, peregrino a través
de la historia, que avanza hacia la Jerusalén celestial,
hacia la comunión íntima, plena y definitiva con Dios, que
es la Vida eterna.
Los cristianos somos peregrinos, pero también somos testigos;
por eso nuestra actitud es de reposo y alegría por lo que
ya somos y poseemos por la fe en la Iglesia, de gran esperanza
por lo que aún nos falta y de tranquila seguridad en nuestro
camino, que es el ancho camino común del Pueblo de Dios,
ya abierto y recorrido por Jesucristo, "camino, verdad
y vida", por la Santísima Virgen Maria y los Santos,
entre ellos San Juan Diego, San Felipe de Jesús, San Miguel
de la Mora y San Rafael Guízar y Valencia, obispo mexicano,
canonizado por Su Santidad Benedicto XVI el domingo pasado.
Por eso hoy le decimos a la Virgen María: 'Madre y Señora de
Guadalupe, aquí estamos tus hijos de Colima. Hemos venido
en peregrinación hacia tu Casa regia para ofrecerte nuestro
amor, para pedirte que cuides siempre de nosotros, y sobre
todo para que tú, como gran signo del rostro maternal y
misericordioso de Dios Padre, nos conduzcas a tu Hijo Jesucristo,
y nos ayudes a tener un encuentro permanente con El, que
sea el punto de partida de un auténtico proceso de conversión,
de comunión y de solidaridad en nuestra Diócesis, en cada
una de sus Comunidades, en todas sus familias y en cada
uno de sus miembros.
¡Que esta expresión de religiosidad popular nos lleve de verdad
a un compromiso sincero de conversión a su Evangelio, de
comunión amorosa y vital con Jesucristo a través de su Palabra
y los Sacramentos y a una experiencia concreta de caridad
para con todos nuestros hermanos, preferentemente con los
pobres y "pequeños"!
2.- COMO PREPARACIÓN DEL 4750 ANIVERSARIO DEL MILAGRO
DEL TEPEYAC
Según el "Nican Mopohua", la narración más antigua
de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan
Diego, escrita en náhuatl por Antonio Valeriano y traducida
al español por Primo Feliciano Velásquez, el martes 12 de
diciembre de 1531 tuvo lugar la cuarta aparición de Nuestra
Señora de Guadalupe, en tres tiempos. 1) La Virgen sale
al encuentro de Juan Diego, lo tranquiliza de la enfermedad
de su tío Juan Bernardino y lo envía a la cumbre por las
rosas que serán la prueba y señal que le había pedido el
Señor Obispo fray Juan de Zumárraga.
La Virgen le dice: "Hijito queridísimo: estas diferentes
flores son la prueba, la señal que le llevarás al Obispo.
De parte mía le dirás que por favor vea por mi deseo de
que en el llano me edifique un templo, y con eso ejecute
mi voluntad". 2) Al mismo tiempo la Virgen se aparece
al tío del vidente, Juan Bernardino, le cura de sus enfermedades,
le manifiesta su nombre y pide que de ahora en adelante
a su preciosa imagen se le llame la "siempre Virgen
Santa María de Guadalupe". 3) En la casa del Obispo
fray Juan de Zumárraga, Juan Diego muestra las rosas que
llevaba en el ayate; y al tiempo que se esparcieron las
diferentes rosas preciosas, apareció de improviso en el
humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen María,
Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de verla
y venerarla en este su hogar predilecto, su Basílica del
Tepeyac.
Por eso, hoy y aquí, a nosotros, sus Juan Dieguitos de Colima,
la "siempre Virgen Santa María de Guadalupe" nos
repite las mismas tiernas y consoladoras palabras de hace
475 años: "No se turbe vuestro corazón, no temáis alguna
enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy vuestra
Madre? ¿No estáis bajo mi sombra? ¿No soy yo vuestra salud?
¿No estáis por ventura en mi regazo?..."
En este contexto de preparación para la celebración del 475
o aniversario del hecho y mensaje guadalupano, quiero recordarles
mi Decreto del pasado 31 de agosto, por el que concedo a
todos mis hermanos diocesanos la Indulgencia Plenaria y
otras Indulgencias parciales, dentro del período de septiembre
a diciembre del presente año, cumpliendo los requisitos
prescritos y realizando las obras buenas allí indicadas.
Es preciso tener en cuenta, como digo en mi decreto, que
"las indulgencias no sólo ayudan a la remisión de la
pena temporal debida a los pecados ya perdonados en cuanto
a su culpa, sino que también nos animan a cumplir actos
de piedad, de penitencia y de caridad, y que, lejos de ser
un tipo de "descuento" al compromiso de conversión,
son más bien una ayuda para un compromiso más generoso y
radical" de vivencia de nuestra fe cristiana.
3.- HACIA LA V CONFERENCIA GENERAL DE OBISPOS DE AMERICA
LATINA y DEL CARIBE
Lo anterior tiene relación con la V Asamblea de los Obispos
de América Latina y del Caribe, a celebrarse en mayo de
2007, en el Santuario Mariano de Aparecida, Brasil, y que
será inaugurada por Su Santidad Benedicto XVI.
El tema de este V Conferencia Episcopal: "Discípulos y
misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El
tengan vida. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"
(Jn 14,6), "nos brinda una nueva oportunidad para reflexionar
sobre la profundidad de nuestro encuentro con Jesucristo
Vivo, y para preguntarnos en nuestras comunidades sobre
la transformación de nuestra vida que el Espíritu del Señor
ha obrado en nosotros por' el encuentro con Jesús, sobre
la coherencia de nuestra vida cristiana y la autenticidad
de nuestra vida cristiana, y sobre la intensidad de nuestro
ardor misionero, examinándonos si anunciamos y damos testimonio
de Aquel que es el Camino y la Vida a quienes están lejos
de El o aún no lo conocen, si bien lo buscan" (Doc.
de Partipación, 43),
De hoy en adelante, hasta la celebración de esta V Conferencia,
y posteriormente cuando ya tengamos el Documento conclusivo,
tendremos que reflexionar mucho sobre nuestra condición
de discípulos y misioneros como miembros de la Iglesia de
Jesús, para llegar a ser verdaderos discípulos de Jesús
en comunión eclesial.
San Mateo nos presenta a la Iglesia como el discipulado universal
de Jesús; esto quiere decir que el ser discípulos de Jesús
es la condición básica de nuestro ser cristiano y eclesial.
Los discípulos de Jesús, a diferencia de las demás personas
relacionadas con Jesús y que aparecen en los Evangelios,
se definen por una serie de características, siendo tres
las principales:
- En primer lugar, los discípulos son llamados por
Jesús (Mc 3,13), para recibir sus enseñanzas (Mt 8,19;
12,38), para acompañarle (Mt 12,1) Y para ser iniciados
en los misterios del Reino de Dios (Mt 13,11).
- Pero lo esencial de los discípulos es el seguimiento
de Jesús (Mc 3,13),.. Que significa vivir como El,
asumir sus pensamientos, actitudes y principios de acción,
caminar tras El sin reservas y estas dispuestos a cualquier
tipo de renuncia por El y por su causa (Mt 10,38; 11,28-30;
16,24), incluso hasta llegar a la muerte (Me 8,34 s.).
- Como seguidores de Jesús, los discípulos participan en
su misión y están destinados a ser los trabajadores
en la cosecha que ha comenzado con la acción de Jesús
(Mt 9,35-10,42). Son sal de la tierra y luz del mundo
(Mt 5,13-16) y están instruidos para el Reino de los cielos
(Mt 13,52). El mismo Reino de Dios será la recompensa
para aquellos que le sigan (Mc 10,29--30).
La Virgen María, como Madre del Salvador, fue, "ante todo,
la primera y más perfecta discípula que desde la Encarnación
grabó en su corazón el Evangelio (cf. Lc 2,19).
Como Madre nuestra nos enseña a encontrar a Jesucristo y
a convertimos a El, y a ser discípulos de tal manera asemejados
a Jesucristo, que también nosotros lleguemos a ser, en Jesucristo,
Evangelio vivo del Padre" (Doc. Partic. 64, d. 65).
Encomendamos desde ahora a la Santísima Virgen María de Guadalupe
todos nuestros trabajos en orden a la formación de auténticos
discípulos de Jesús y para una verdadera espiritualidad
y pastoral del discipulado en nuestra Diócesis de Calima,
ya que"Dios quiso valerse de la aparición de la Virgen
de Guadalupe, de su maternidad, su amor personal y su
mirada compasiva, para abrir las puertas del corazón de
los pueblos autóctonos a Jesucristo, Buena Noticia del Padre
para su vida" (Doc. Partic., 23).
¡Que Jesucristo nuestro Señor y su santísima Madre nos bendigan
siempre y nos concedan las gracias que necesitemos para
ser personas de bien, mejores ciudadanos y, sobre todo,
verdaderos cristianos y miembros de la Iglesia, llamados
a ser discípulos y misioneros en el hoy y aquí de la salvación!
Muchas gracias por haber participado en esta peregrinación,
y que todos regresen con bien a sus familias y comunidades.
|
|