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Homilía
pronunciada por Pbro. Denis Ochoa Vidal
, Coordinador de la Formación Permanente del Clero y Vocero de la Diócesis, en ocasión de la peregrinación de la Diócesis de Tabasco a la Basílica de Guadalupe.

25 de julio de 2006

Sr. Obispo don Benjamín Castillo Plascencia
Hermanos Sacerdotes y Diáconos
Hermanos Laicos que hoy están
pueblo católico tabasqueño
Hermanos todos:

Una vez más hemos venido al corazón de Nuestra Patria Mexicana, a la Casa en donde vive la Madre nuestra. Como cada año, la Diócesis de Tabasco, encabezada por su Obispo, se une al concierto de todo México para rendir homenaje de amor a la Señora del Cielo, la Morenita del Tepeyac.

Ella nos está mirando y en sus preciosos ojos nos reflejamos y se refleja todo aquel pedazo de tierra yagua que se llama Tabasco. En sus ojos de Madre están todos los que viven en el trópico húmedo, los hermanos indígenas y campesinos, sus luchas por sobrevivir, la alegría de sus fiestas y tradiciones y también sus múltiples inquietudes y problemas, la pobreza y la miseria de muchos, su dignidad humana no siempre respetada, los deseos de sus jóvenes por alcanzar una educación superior, la necesidad creciente de fuentes de trabajo, del aprovechamiento del fruto de nuestra tierra fértil, la preocupación por los procesos electorales.

En sus hermosos ojos descubrimos también a las familias de las ciudades, de los barrios y colonias, de las multitudes de niños y jóvenes llenos de esperanza y optimismo, pero amenazados por los intereses materiales de los vicios, la droga, la pornografía y la oferta falsa de una vida fácil. Están las familias enteras afrontando los desafíos de una nueva época en el inicio del 111o milenio.

Ante los ojos de la Virgen están todos los hombres y mujeres de Tabasco, los enfermos de las casas y los hospitales, los prisioneros y las familias heridas por el látigo del narcotráfico, también los queridos hermanos que seducidos por propuestas fáciles de religiosidad, han abandonado la fe católica. Estamos reflejados todos y en sus ojos podemos contemplar su preocupación por la Iglesia que peregrina en Tabasco, por la formación permanente de su Obispo, de sus Sacerdotes y Diáconos, de sus Religiosas, por el Seminario. Esta Iglesia Diocesana de 126 años que formando parte de la Iglesia Universal, atraviesa también las cañadas oscuras de la búsqueda de nuevos caminos para evangelizar ante los desafíos de la nueva época. Un pueblo que está creciendo en sus anhelos profundos de participación en su propio desarrollo, en la vida de las comunidades .de fe; con fuertes retos que afrontar, la catequesis, los diversos grupos religiosos, los procesos electorales, el desafío de seguir dependiendo de la explotación petrolera o de buscar alternativas económicas. Una Iglesia que debe enfrentar la escasez de vocaciones sacerdotales, la formación permanente de su Presbiterio, la urgente necesidad de la formación profunda de sus laicos.

Nuestra Iglesia que peregrina en Tabasco ha nacido del encuentro realizado entre el Hijo de Dios y la humanidad en el seno virginal de Nuestra Señora y después en la historia, el encuentro del Santo Evangelio y los habitantes de nuestra tierra a la llegada de los primeros misioneros. Hoy estamos viviendo de nuevo el Evangelio que se ha proclamado, Tabasco se encuentra con Cristo en la Casa donde habita la Virgen Morena.

Es altamente confortable encontramos hoy en el regazo de nuestra querida Madre, de nuevo podemos escuchar sus palabras: "¿No estoy Yo aquí que soy tu Madre?". Con nuestra peregrinación queremos llenamos de optimismo, encontrar nuevas fuerzas para continuar el camino; el Magnificat que ella exclama puede convertirse para nosotros en un programa de vida: también nosotros estamos llenos de júbilo y de optimismo porque los ojos de María tienen el color de Tabasco y en ellos estamos todos reflejados, en Ella los ojos de Dios se han fijado en nuestra pequeñez.

La misericordia del Señor nos convence de que con medios muy pobres y limitados nuestra Iglesia tiene que seguir cumpliendo su misión de evangelizar con el poder que abaja a los potentados y exalta a los humildes. El Dios de María de Guadalupe a los hambrientos los colma de bienes; los grandes problemas que enfrentan Tabasco y nuestro País son el fruto de haber olvidado al Dios vivo y verdadero, los sufrimientos y los anhelos de nuestros pueblos están manifestando en el fondo una profunda y existencial hambre de Dios.

Por eso Nuestra Señora de Guadalupe es la clave para la Nueva Evangelización que estamos realizando en la Iglesia Diocesana. Desde su sagrada Imagen, Ella nos dice que el centro de todo es su Hijo, es Cristo el Señor de Tabasco que quiere reinar en nosotros, por eso la meta de nuestros trabajos es que la Chontalpa lo adore ferviente, los Ríos le ofrezcan su amor, la Sierra lo aclame y lo adore y en el Centro le llamen su Dios.

La Virgen es el modelo de una catequesis in culturizada, tarea que ha de ser el eje para la formación de todos los Laicos, una catequesis que incluya cada una de las etapas de la vida humana, desde la más tierna infancia, hasta la tercera edad, que ilumine todas las circunstancias de la vida, desde la alegría del nacimiento, hasta el dolor y la tristeza por la muerte, una catequesis que penetre hasta las capas más profundas de cada hombre y de cada mujer, de tal forma que convierta a cada católico en verdadero discípulo para que en Cristo el mundo tenga vida.

La transformación de nuestra realidad familiar y social en Tabasco y en México tiene como punto de partida la nueva evangelización que haga descubrir a Jesucristo como el único Salvador del. mundo y nos conduzca a la opción personal por El; adhesión que llegue a la profundidad de nuestros pliegues culturales por la acción del Espíritu Santo en la Catequesis, cambiando así nuestra visión de la vida entera.

La Misión no es fácil, nuestros recursos personales y materiales son pobres, pero el Señor en María de Guadalupe nos anima y acompaña. También la tarea encomendada a San Juan Diego estaba llena de dificultades, pero Ella siempre alienta, porque quiere convertir en santuario del Dios vivo cada pecho y cada hogar.

La Eucaristía presidida por nuestro Obispo en la Casa de la Virgen, reviste un significado muy especial, porque nos llenamos de ilusiones y esperanzas para continuar en nuestras tareas pastorales: el Plan Diocesano de Pastoral, la Catequesis, la Formación Permanente del Presbiterio, la construcción de nuestra Catedral y otras más, pero también ponemos hoy en las manos de Nuestra Señora las preocupaciones de todas las familias que hoy han venido y de todos los hermanos de Tabasco, los enfermos y especialmente los más pobres y necesitados. Que el Señor siga derramando sus gracias y bendiciones por las manos maternales de Santa María de Guadalupe.

QUERIDA MADRE:

Hoy hemos venido desde nuestra tierra caliente, somos los tabasqueños que vienen presurosos, porque tu Hijo el Señor de Tabasco es nuestro Rey.

Te reconocemos y te aceptamos como Madre, porque Jesús desde la Cruz te entregó a nosotros. Nos reconocemos como discípulos de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida.

Nos reconocemos y proclamamos nuestra adhesión a la Iglesia Católica porque fuimos elegidos antes de la creación del mundo para ser santos por el amor y pertenecer al pueblo de Dios.



Hoy, querida Madre, presentamos ante ti:
  • a nuestras familias, consérvalas unidas en el amor,
  • a nuestros niños y jóvenes, presérvalos de los vicios, de la droga, de la pornografía, del suicidio
  • a nuestras comunidades católicas, líbralas de las divisiones y del desaliento,
  • a todos nuestros catequistas, apártalos del conformismo,
  • a nuestro Obispo, sacerdotes, diáconos y religiosas, líbralos de la superficialidad en sus vidas,
  • a los candidatos a gobernamos, no los dejes caer en la ambición del poder.

Señora de Guadalupe, alcánzanos de tu Hijo para la Iglesia:

  • Sentido de responsabilidad en la formación inicial y permanente del Presbiterio
  • Participación y unidad en la búsqueda de nuevos caminos para la Evangelización y la Catequesis.
  • El coraje necesario para ser profetas a favor de los que no tienen voz.
  • Laicos conscientes de su corresponsabilidad en la Misión.
  • Congruencia en nuestra vida con el Evangelio de Jesús.
  • Conserva nuestra fe católica y salva nuestra Patria.
 
 
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