Muy queridos
hermanos presbíteros, diáconos, seminaristas, religiosos, religiosas,
pueblo laico de Dios. Ahora que escuchaba la lectura del Evangelio,
decía yo comparando aquel pueblo de la montaña de Judea con este
pueblo que entonces era, y lo podemos seguir llamando pueblo del
Tepeyac. ¿Cuánto hubiera dado aquel pueblo de las montañas de
Judea porque María hubiera permanecido ahí?
Leyendo un poquito, unos cuantos párrafos adelante del Evangelio
nos dice que María estuvo unos tres meses y se regresó a su casa.
¿Cuánto hubieran dado por que María hubiera permanecido ahí? Que
diferente sería en estos tiempos ese pueblo.
Leía hace unos días que en el año 2006, este Santuario de Guadalupe
fue el que tuvo más peregrinos de todos los santuarios del mundo
y me preguntaba: ¿Qué tiene este Santuario, sobre otros santuarios
grandes de aquí de México o del mundo que alguno de nosotros conocemos?
Cuando veníamos caminando a pie en este tramo que solemos hacer
de una hora a una hora y media desde la exglorieta de Peralvillo
a la Basílica, decía yo: no es el Santuario más cómodo para acercarse
a él, le faltaría esto, le faltaría esto otro como lo hemos visto
en tal parte. ¿Qué será entonces lo que tiene este Santuario?
No he tenido tiempo de estudiar otras apariciones aprobadas
por la Iglesia de la Santísima Virgen, a ver si en estas apariciones
María promete quedarse o solamente como Ella viene da un mensaje,
tiene un mensajero, le da un mensaje al pueblo y regresa al cielo.
Y aquí el gran mensaje de María para nosotros es que quería
quedarse, que le hiciéramos una casita para permanecer aquí, para
mostrarse madre tierna y cariñosa de cuantos la invocáramos y
eso hace ya más 500 años que permanece María aquí.
Ayer venía yo caminando por ahí para llegar a México y venía
con un sacerdote que se notaba que no era mexicano, y le pregunto
¿de dónde es? Me responde soy de Zamora, España y ¿cuántos años
tienes aquí en México? Respondió como 27 años ya en México. Y
de broma le preguntaba ¿oye, y como vez las costumbres mexicanas?
Responde ya con los 27 años yo ya me hice de aquí.
Y me preguntaba, si María Santísima cuando llegó años todavía
traía la forma de hablar, la forma de pensar, la cultura de allá
de su tierra, yo creo que ciertamente después de 500 años de estar
entre nosotros ahora ya es plenamente mexicana, su forma de hablar,
de pensar, su cultura, su forma de ver las cosas, de expresarse,
todos los gustos. Y así consideramos nosotros a la Virgen María
desde siempre, desde que se apareció, principalmente de allá de
tiempo atrás no puede negarse María que es mexicana, es como nosotros,
que se ha identificado con nosotros, que se ha insertado.
Antes, ya no he escuchado mucho esta palabra, por allá en los
principios del Concilio se usaba mucho cuando uno quería realmente
evangelizar a un pueblo, cuando quería entender y poderles explicar
bien las verdades, la fe, el Evangelio. Decía es que tienen que
insertarte; es decir, hacerte uno de ellos, en la forma de hablar,
de sentir, de todo para que te puedan entender, para que les puedas
expresar, para que lo que tu digas para ellos se signifique lo
que tú quieres expresar.
María ha estado insertada con nosotros, porque es nuestra catequista
y la hemos entendido, aunque a veces nosotros no comprendamos
se ha hecho una de nosotros. Que lastima que cuando nosotros hacemos
nuestros censos y cuando hablamos de que México es así, de que
la gente es de otra manera, nos olvidemos de que también Ella
entra, aunque sea un número más cuando se da el total de los habitantes
porque María no está muerta, está viva y es una mexicana mucho
antes que nosotros.
Y se nos olvida también decir que si hay gente de esta manera,
gente que es de otra, hay gente como María Santísima, que piensa
de otra manera, quien manda acá, que es nuestra catequista y está
insertada entre nosotros, y nosotros no podemos dirigirnos a María
Santísima, no la entenderíamos, si hiciéramos un esfuerzo, si
nos esforzáramos y pensáramos como dirigirnos a María, cómo le
diré, con qué palabras.
Como no hacemos ningún esfuerzo por voltear con nuestro vecino
que esta sentado, le decimos, déjame un lugar, espérame, te ayudo
con esto; ningún esfuerzo nos sale espontáneo porque sabemos que
nos entiende, que es de nuestra raza. Así también debe de ser
nuestra oración a María Santísima.
Quiero expresar algo, ojalá se me entienda bien. Agradezco
sobre manera y agradecemos cuando el Señor Cardenal, los Señores
Canónigos, la gente que está encargada de ver que tenemos un micrófono,
ver que tengamos luz, que tengamos los lugares para sentarnos,
bancas, techo para no mojarnos; cuando nos dan la bienvenida.
Yo siento que estamos ya en el corazón de María, que la primera
bienvenida nos la da María a su Casa, que no necesitamos bienvenida.
Yo no me acuerdo que alguna vez mi madre me haya dado la bienvenida
cuando yo iba a la casa, porque cuando vamos a la casa de la madre
no nos dan la bienvenida, no la dan cuando nacemos, pero es nuestra
casa, es nuestro corazón.
Si bien que bueno que hay personas, que hay cristianos, un
Señor Cardenal, Señores Canónigos que esperan para que la casa
de María que realmente tengamos nosotros las comodidades necesarias,
que bueno, que nosotros nos sentimos propiamente en casa para
que podamos expresarnos, sentirnos y podamos de alguna manera
traerle a Nuestra Madre todas las cosas que nosotros deseamos
traerle.
Cuando uno va a una casa ajena y lleva un regalo, siempre procura
envolverlo y a veces cuando no lo presentamos bien decimos: hay
perdona la presentación, pero te traje este regalo; en cambio,
cuando vamos a nuestra casa nunca nos preocupamos, porque vamos
a nuestra casa y si en el camino compramos una fruta tal cual
la dejamos en la casa, si pasamos por una carnicería y encontramos
un pedazo de carne, lo llevamos sin preocuparnos de la envoltura
y si encontramos una buena prenda de ropa para mamá, la hermana
o para quien sea, lo echamos a la bolsa y se lo entregamos, porque
no necesitamos presentación cuando vamos a la casa.
Algunas ocasiones y que bueno y lo alabamos, queremos traer
un coro especial para presentar alegremente nuestros cantos para
que nuestras melodías sean estudiadas, que bueno, y lo tenderemos
que seguir haciendo porque de todos modos el cariño nos impulsa
a traer cosas así, pero cuando no podemos y lo hacemos espontáneo
María lo recibe con igual gusto y agrado.
Nosotros no necesitamos traer una lista bien escrita y bonita
así con mucha ortografía y bella letra con las peticiones que
le traemos a María Santísima, algunas las apuntamos en cualquier
papel, otras las apuntamos en nuestra débil memoria que a veces
nos falla, porque no nos acordamos del nombre de
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