Cuando salimos a trabajar en diferentes lugares y llegamos
a casa, pues no sentimos muy alegres. Y que mejor en este día
en que acaba de pasar el 10 de mayo dedicado a los mamás, por
eso le damos las gracias a nuestra Madrecita Guadalupana por manifestarse
en nuestra nación desde hace 475 años, en diciembre de 1531.
Pedimos a Dios por todas las mamás que están aquí y también
por las que están ya en el Cielo, nuestras madres que están allá
que el Señor les de también la vida eterna. A través del santo
Juan Diego, canonizado el 31 de julio del 2002, por el Papa de
feliz memoria Juan Pablo II, pues, se llevó acabo este mandato
y podríamos decirle hoy a nuestra Santísima Madre; tu mandato
se ha cumplido, la construcción de un templo para en él mostrar
todo tu amor, aquí está, esta es tu Basílica, un gran templo material,
sí, pero que a la vez no lleva a comprender el templo espiritual
del que habla san Juan, en la segunda lectura: un templo donde
ya no hace falta esmeros, donde tampoco hace falta el sol, porque
es el mismo Jesucristo el que nos llama a estar en comunión con
Él. Con razón, nos decía mientras estuvo caminando entre nosotros:
“Nadie va al Padre si no es por mí” “Quien me ha visto
a mi ha visto al Padre” de tal manera que nos invita a vivir
en comunión con Él, y hoy Él quiere entrar a nuestro corazón.
Nos ha hablado la Santísima Virgen, como nuestra Madre ha querido
reunirnos a todos; no importa la raza, el estado social o la nación,
pues es nuestra Madre, así como en la primera lectura nos decía
el Señor: “Van convirtiéndose los paganos, sí, pero no se les
puede exigir demasiado más que lo estrictamente necesario, a saber:
que editen sobretodo los actos impuros, la impureza y se llenen
de la pureza de Dios para crecer cada día más en la santidad”.
La
Santísima Virgen de Guadalupe sigue siendo hoy un signo
verdadero de la presencia de Cristo entre nosotros, por lo que
nos invita a vivir en comunión con todos y a luchar por la paz.
Con razón, nuestro Señor Jesucristo cuando nos habla en el Evangelio
termina invitándonos a vivir cada día mejor la paz. Que necesidad
tenemos en esta Diócesis de Ciudad Altamirano de esa paz, pero
no nada más en esta diócesis, porque ahora nos damos cuenta que
está necesitada toda nuestra nación, pues desde el momento en
que llegué hemos estado luchando para trabajar por la paz, por
esa paz del Señor. Si hemos venido como peregrinos de la Diócesis
de Ciudad Altamirano, nuestra Tierra Caliente y que caliente está
en este tiempo a 44°, 45°, aquí todavía se siente en este calorcito
de este lugar un poquito de frío, comparado con nuestra tierra
caliente.
Hemos venido para escuchar a nuestro Señor Jesucristo, nuestro
Salvador en la casa de su Madre, que nos la ha dejado también
como nuestra Madre, creo que estamos dispuestos ha hacer lo que
Él nos diga, como la recomendación que hace la Santísima Virgen
en su primer milagro que realiza nuestro Señor Jesucristo: “Hagan
lo que Él les diga”, con razón, también los apóstoles comenzaban
a expresarse en sus persecuciones: “Es necesario obedecer primero
a Dios y después a los hombres” y nuestras mismas actitudes,
están diciendo; primero Dios y luego lo demás.
Pues, bien, si vamos hacer lo que Él nos diga, ¿qué nos ha
dicho este día? Primero que todo pues, dice; que vino a mostrar
nuestro amor, verdad, a Dios cumpliendo sus mandamientos podemos
vivir ese amor, nos hace notar el Señor: “Si cumplen mis mandamientos,
permanecen en mi amor, lo mismo que yo cumplo lo que el Padre
Dios me ha mandado”. El Padre Dios ha enviado a su Hijo Jesucristo,
primer misionero del Padre para traernos la salvación, y eso es
lo que nos dice; que permanezcamos en su amor: “Si me aman
cumplirán mi Palabra, mis mandamientos”. Por lo cual, cada
ocasión en la que nosotros nos desviamos y no hacemos lo que Él
nos dice, es cuando no estamos mostrando su amor, sobre todo en
este tiempo en que habido ciertas persecuciones, en donde hay
tantos desafíos, el Señor nos sigue diciendo: “Si me aman cumplirán
mi Palabra, cumplirán mis mandamientos” en eso se manifestará
la comunión también con Él Padre. Otro aspecto que nos muestra
de lo mismo que Él, también nos expresa y manifiesta en este día;
es que sepamos abrir nuestro corazón al Espíritu Santo que nos
ilumina para que no nos desviemos del camino verdadero que nos
conduce precisamente a la casa de Dios nuestro Padre. Dice nuestro
Señor Jesucristo: “Si viven y permanecen en este amor, mi Padre
les enviará al Espíritu Santo consolador, que les enseñará todas
las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho”. Por
eso, el Espíritu Santo está presente entre nosotros, agradecemos
al Señor que nos ha dado ese Espíritu Santo, que es el que nos
va guiando por el camino de la verdad, para no desviarnos de este
camino verdadero que nos conduce al Padre, principalmente por
su enseñanza a través de Iglesia, y que importante es que en este
día, estén haciendo la Apertura de la V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano en la Basílica de la Santísima Virgen, bajo la
advocación, la Aparecida en Brasil, la misma Madre de nuestro
Señor Jesucristo y Madre nuestra que se ha manifestado bajo esta
advocación en este lugar de Brasil y que ahora en este momento
se estará haciendo también, pues, esta apertura para que la Iglesia
nos siga guiando por el camino de la verdad.
El Papa Benedicto XVI estará hoy en este lugar haciendo la
Apertura de esta V Conferencia del Episcopado Latinoamericano
que lleva como título Misioneros, para que en Él tengan vida.
Discípulos y Misioneros de Jesús para tener vida en Él, en el
mismo Jesucristo nuestro Salvador. Creo que esa será la necesidad
de estos tiempos, ser discípulos y misioneros de nuestro Señor
Jesucristo teniendo esa vida divina del mismo Señor en nuestro
ser, en nuestra persona. Haciéndose ahora una realidad, las enseñanzas
del Espíritu Santo y el recuerdo de lo que Cristo nos ha dicho,
pues, se va manifestando de esta manera a través de la Iglesia.
De esta manera podremos comprender mejor la paz, la paz que el
Señor nos ha dejado y podremos luchar para no perderla, dice:
“Si me amarán se alegrarían de que yo me vaya, me tengo que
ir sí, pero volveré a ustedes, pero ahora mi paz les dejo, mi
paz les doy”. Ahora luchemos para no perder la paz, no vayan
a perder la paz. Cuanta falta hace escuchar al Señor con estas
palabras, no perder su paz en estos momentos en que; hay una como
guerra, como decía en decano de este lugar, pues como una lucha
de violencia, en estos lugares de nuestra nación, en esta nuestra
diócesis de tierra caliente.
Pues, podremos decir hoy nuevamente: Felicidades a todas las
mamás que cuidan y protegen la vida de sus hijos, como nuestra
Madre del cielo que cuida y protege nuestra vida. En este tiempo
de esos conflictos sobretodo de la legislación de la ley del aborto
y situaciones que en la nación se van dando de violencia en contra
de la vida, cuiden la vida de sus hijos, todas ustedes las mamás,
como lo hace nuestra Madre del Cielo que cuida nuestra vida, y
a Ella le encomendamos precisamente nuestra vida.
En nuestra celebración, celebramos a Cristo que se ofrece al
Padre por nuestra salvación y le pedimos que derramé sobre nosotros
el don de su Espíritu y nos iluminé con su luz. Pues, nos decía
casi al final del Evangelio: “Esta ciudad santa ya no necesitara
de luz, porque el mismo Señor Jesucristo nos iluminará, el mismo
Espíritu Santo nos guiará por el camino de la felicidad hasta
llegar a la casa del eterno Padre”.
Que esta comunión con Él nos fortalezca para seguir peregrinando
día a día, a través de nuestras diferentes actividades y a través
de nuestro ser de bautizados, evangelizando a los demás, compartiendo
nuestra fe, compartiendo nuestra experiencia de Dios con los que
conviven con nosotros.
Así sea. |