¡Venga tu Reino!
Queridos hermanos sacerdotes y fieles todos de la prelatura
de Cancún -Chetumal: Con el corazón lleno jubilo y profunda alegría, con inmensa
gratitud y devoción en nuestra alma hemos llegado desde nuestras
bellas tierras, desde nuestros hermosos mares de Quintana Roo
hasta este significativo cerro del Tepeyac centro y corazón espiritual
de México, casa y morada de Nuestra Madre y Reina del cielo, la
más amorosa de las madres y la más poderosa de las reinas. Aquí
quiso y pidió ella al humilde indito Juan Diego que se le construyera
su casita para poder desde aquí prodigar todo su amor, toda su
ternura, todo su cariño de madre del divino amor a los todos los
moradores de estas tierras mexicanas.
Venimos a regresarle la visita que ella nos hizo en los mismos
albores del nacimiento de nuestra patria. Tampoco nosotros nos
merecíamos su visita pero ella quiso venir a visitamos a nosotros.
"Non omni nationi fecit taliter". A ninguna otra
nación le aconteció tal prodigio del amor.
La visita de María Santísima a nuestra patria apareciéndose a
San Juan Diego y quedándose con nosotros estampada en su tilma
ha sido el acontecimiento espiritual más maravilloso, trascendente
y emblemático que marcó la identidad a nuestro pueblo. Nos sentimos
inmensamente privilegiados, felices y agradecidos por esta predilección
y queremos corresponder a tanto amor del cielo. Así como ella
nos visitó, así estamos nosotros ahora aquí presentes fieles a
nuestra cita anual.
Aquí estamos para contemplarla en su milagrosa imagen, para bendecirla
y alabarla y agradecerle tantas gracias y bendiciones que hemos
recibido a lo largo de este año. Aquí estamos como representantes
de nuestra querida prelatura de Cancún Chetumal para encomendamos
a su poderosa intercesión, para poner en sus manos orantes todas
las inquietudes y anhelos, ilusiones y preocupaciones de nuestro
querido pueblo de Quintana Roo. Escuche en una oración: pies orantes
y lo demostró con su compasión, no se que tendrá, pero para nosotros
la sumamos y significa mucho.
Quiero saludar con especial afecto y gratitud a todos los fieles
de Quintana Roo que han hecho el gran esfuerzo de venir en peregrinación
hasta este lugar santo desde todas las parroquias de la prelatura.
De las parroquias de Cancún, de las parroquias de Cozumel, de
las parroquias de Chetumal. Quiero invitarles a unimos todos como
un solo corazón y una sola alma en este momento solemne y entrañable
y a colocar confiada y fervorosamente todas nuestras intenciones
en las manos orante s de María Santísima, que nos ha esperado
aquí con inefable amor de madre y ahora nos dice desde la tilma
bendita lo que le dijo a San Juan Diego: "¿No estoy yo
aquí que soy tu madre? ¿no estás bajo mi sombra y mi resguardo?
¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi
manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna
otra cosa? Que ninguna cosa te aflija o te perturbe".
Somos un pueblo joven, un estado joven, pero de empuje incontenible
con un crecimiento tanto demográfico, como turístico y económico
sorprendente y muy destacado a nivel nacional. Va creciendo y
madurando también la democracia y la responsabilidad social de
nuestros gobernantes. Vivimos en un entorno natural de gran variedad
y belleza natural que atrae millones de turistas que encuentran
en esa réplica del paraíso una gran oportunidad de descansar y
recuperar fuerzas para continuar en sus trabajos y ocupaciones
habituales. Después del huracán Wilma no solo se renovó y re activo
la actividad turística sino que sigue creciendo aceleradamente
la inversión y construcción de nuevos y enormes complejos hoteleros.
En ese escenario y en medio de ese pueblo los cristianos somos
como el alma en el cuerpo. Ahí trabajamos, ahí compartimos con
nuestros hermanos afanes, preocupaciones e ilusiones; ahí rezamos
por nosotros y por ellos y ahí queremos con nuestro testimonio
ser corazón espiritual que latiendo incansablemente mande permanentemente
vida a todo el cuerpo. Tenemos una misión muy clara: que en este
maravillo progreso material no se pierdan los valores del espíritu
sino que los valores del espíritu reinen y animen a todo el cuerpo
de la sociedad en que vivimos. Que nuestros hijos hereden un paraíso
natural, pero también que hereden un paraíso espiritual. N o destruyamos
el paraíso natural. Pero eso no basta. Nuestra misión es construir
el paraíso espiritual. Por eso hoy venimos a poner en las manos orantes de nuestra
madrecita del cielo el gran reto, la gran meta, la prioridad de
las prioridades de nuestra prelatura: La nueva evangelización.
No dejar ninguna comunidad sin evangelizar, no dejar ninguna familia,
ningún corazón sin la luz del evangelio. Para lograr este objetivo
nos hemos propuesto cinco puntos en nuestro plan pastoral: cinco
prioridades: eucaristía, misiones, vocaciones, familia y caridad.
Necesitamos ante todo despertar un nuevo fervor y estupor eucarístico
en nuestro pueblo. Necesitamos partir de la eucaristía, centro,
culmen y fuente de toda la vida y misión de la iglesia. Corazón
de la misión de la iglesia. Necesitamos muchos hombres eucarísticos
y mujeres eucarísticas que enamorados de Cristo puedan reflejarlo
y atraer a sus hermanos al conocimiento y amor del corazón de
Cristo. Necesitamos sacar del sagrario toda la luz, la fuerza,
la valentía y el celo que necesitamos para cumplir nuestra misión
de no dejar ninguna comunidad sin una profunda evangelización.
Necesitamos no solo tener más devoción a la eucaristía, más procesiones,
más asistencia a misa dominical, más adoración ante el santísimo,
más congresos eucarísticos, más horas santas... sino también y
sobre todo calcar en nuestras propias vidas la forma eucarística,
es decir, hacer nuestro el sentido más hondo y el espíritu más
profundo de entrega total y don de sí más completo y absoluto
que Cristo hizo de sí mismo por nosotros y quiso significar en
la eucaristía. Por ello, me ha parecido conveniente proclamar
este año, como año de la eucaristía, desde hoy mismo hasta la
próxima peregrinación anual a este santuario de nuestra Señora
de Guadalupe el último martes de julio del año 2008.
La segunda prioridad son las misiones. Siguiendo la convocatoria
de la quinta conferencia de Obispos en Aparecida Brasil en el
mes de mayo, queremos sumamos a la gran misión continental, invitando
a todos los bautizados a escuchar el llamado urgente del Espíritu
Santo a tomar conciencia de su compromiso bautismal: todo bautizado
está llamado a ser discípulo y misionero. Todo bautizado tiene
un corazón de apóstol que no debe amordazar, todo bautizado tiene
un corazón de apóstol que debe prender y dejado gritar y proclamar
a los cuatro vientos los prodigios del amor de Dios.
Todos bautizado está llamado a ser luz del mundo. Si quieres iluminar
déjate quemar, déjate arder, déjate encender por el amor de Cristo.
Agradezco mucho a Dios la labor de los misioneros laicos, evangelizadores
de tiempo completo, juventud y familia misionera, liga misional,
misioneros franciscanos y tantos otros misioneros parroquiales.
En la marcha misionera maya en Carrillo Puerto se dobló el número
de jóvenes que acudieron desde todos los poblados de la prelatura.
Fue una experiencia muy hermosa ver el entusiasmo y fervor de
más de mil jóvenes dispuestos a ir por todas partes y compartir
el tesoro de su fe con sus hermanos. Que la virgen Santísima de
Guadalupe estrella de la evangelización interceda por nosotros
y nos alcance la gracia de sembrar el ardor misionero en miles
de corazones de laicos comprometidos para que podamos llevar adelante
la enorme y apasionante misión que Cristo nos confía. Nuestra
iglesia particular sin los laicos no puede cumplir la misión,
encomiéndale.
En la tercera prioridad, gracias a Dios y a la generosidad
de muchos fieles hemos podido ya casi terminar la ampliación del
seminario menor en Chetumal. Un edificio muy bonito de dormitorios
para 120 seminaristas. Ha sido un regalo inesperado de Dios, ahora
nos toca llenarlo.
He pedido a cada sacerdote que se comprometa en primera persona
como lo hacía Jesucristo a invitar a los jovencitos que encuentre
con inquietud sacerdotal.
Gracias a Dios y al trabajo de los sacerdotes y de los encargados
de pastoral vocacional han resultado muy numerosas las convivencias
vocacionales a lo largo del año y ahora están 93 jovencitos en
un curso de preseminario buscando la voluntad de Dios y queriendo
emprender el camino de la vida sacerdotal. Hemos tenido la dicha
inmensa de la ordenación de un nuevo diácono: Francisco Aguilar
y un nuevo sacerdote: el Padre David Ku Carrillo. También tuvimos
la bendición de recibir en nuestra prelatura a dos nuevos sacerdotes
de la congregación de los mercedarios u Orden de la Merced.
Quisiera en este momento aquí delante de María Santísima y de
Jesucristo agradecer toda la generosidad y entrega de tantos sacerdotes
gastado su salud y su vida en el trabajo incansable en la prelatura.
Algunos de ellos ya están un poco enfermos como el Padre Rayrnund
Comiskey y el Padre Miguel Erales, quisiera que en este momento
los encomendáramos a la Virgen Santísima de Guadalupe y los pusiéramos
en sus manos orantes. De manera especial quisiera agradecer a
Dios y a María Santísima por los cincuenta años de testimonio
de fidelidad sacerdotal de nuestro muy querido Obispo emérito
de Cancún Chetumal que como siempre nos sigue acompañando y edificando
con su entrega y testimonio sacerdotal, Monseñor Jorge Berna Vargas. |
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