Homilía
pronunciada por Fray Raúl Vera López, O.P.,
Obispo de la Diócesis de Saltillo Coahuila,
en ocasión de la peregrinación de su diócesis a la Basílica de Guadalupe.
9 de julio de 2008
El compromiso profético que nos pide la Virgen
de Guadalupe
Muy queridos hermanos en el orden sagrado, muy queridas hermanas
y hermanos en la vida consagrada. Muy queridas hermanas y hermanos,
todos ustedes laicos, como Juan Diego, laicas. Juan Diego a quien
la Santísima Virgen eligió para promover en el mundo lo que Ella
quería hacer, el transformar la historia de este pueblo. Y por eso
eligió a un laico, porque la misión del laico en el mundo es precisamente
transformar.
Yo quisiera reflexionar precisamente, el día de hoy, en este
compromiso profético que nos pide la Virgen de Guadalupe. A nosotros
como Diócesis de Saltillo, pero para ser luz en todo nuestro pueblo
mexicano. A mí me pasa una cosa cuando vengo a la Basílica, de manera
especial con ustedes hermanas y hermanos, que me hace recordar a
una amiga mía, que me platicó: que vio a una señora, que pasaba
de ida y vuelta por esta banda. Que está aquí a mi espalda frente
a la imagen de nuestra Señora de Guadalupe. Pasaba con un papel
frente a Ella, regresaba por la banda de regreso y volvía a pasar
y mi amiga le preguntó a esta señora ¿qué está haciendo? Dice: Es
que una amiga mía me pedio que le trajera una petición a la Santísima
Virgen María, le pidiera un favor para ella. Pero, como yo tengo
muy mala memoria, para que no se me olvidara le pedí que me lo escribiera
y se lo estoy enseñando. Pues, así me pasa cuando vengo con ustedes
a la Basílica, para que no se me olviden las cosas que le tengo
que decir las escribo.
Quiero hablar primero del: Encuentro de dos grandes mujeres:
María Santísima e Isabel.
El Evangelio nos presenta, el Evangelio que hemos escuchado,
el encuentro de dos grandes mujeres: María e Isabel, su pariente,
mientras ambas estaban embarazadas. Isabel bendice a María y a su
Hijo, la llama "la Madre de mi Señor" y la declara
"bienaventurada", porque gracias a su fe se cumplirán
todas las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.
Ambas recibieron noticias de parte de Dios, acerca de sus respectivos
hijos. A María le habló directamente el ángel Gabriel, sobre su
hijo Jesús; mientras que a Isabel, madre de Juan el Bautista, el
mismo ángel Gabriel le llamó por mediación de su esposo Zacarías.
A María, el ángel le anunció que el niño que iba a nacer de
ella sería grande y santo; se llamaría Hijo del Altísimo e Hijo
de Dios; heredaría el trono de David su padre para reinar sobre
la casa de Jacob por los siglos, con un reinado que no tendría fin.
Y que sería engendrado en ella por el Espíritu Santo sin intervención
de varón, pues el poder de Dios la cubriría con su sombra.
A Zacarías, el ángel le anunció que su hijo se quedaría lleno
del Espíritu Santo desde el seno de su madre, cosa que sucedió en
el momento en que Isabel escuchó el saludo de María y "su
hijo saltó de gozo en su seno". Juan el Bautista, nacería
lleno del espíritu y del poder de Elías, para preparar al Señor
un pueblo bien dispuesto, en el que los corazones de los padres
fueran más sensibles a sus hijos, y los rebeldes tuvieran la prudencia
de los justos.
El diálogo entre María e Isabel se sitúa dentro de la tradición
profética que acompaña la espera y la llegada del Mesías prometido
al pueblo de Israel. Por eso María, en aquella ocasión, pronuncia
el estupendo oráculo profético que en la Iglesia conocemos, como
el canto del Magnificat, en donde, además de alabar a Dios por el
cumplimiento de las promesas hechas a su pueblo Israel, María describe
lo que será el resultado de la obra de Jesús en la historia.
Quisiera reflexionar precisamente sobre: El profetismo de
María
María nos aclara que Dios despliega el poder de su brazo sobre
el mundo entero, para que la soberbia humana sea sometida al único
soberano que es Dios, Rey que hace justicia a los pobres, que levanta
a los humildes y pone en su lugar a quienes, por medio de un poder
que no les pertenece, han provocado el sufrimiento de los pobres
y afligidos.
María anuncia, también, que este Rey viene a velar por los
que tienen hambre y sed de justicia, para que tengan acceso a una
vida digna. Ante el reestablecimiento de la equidad que existe entre
los seres humanos cuando acontece el Reino de Dios, que el Hijo
de María viene a iniciar en la tierra, quienes han acumulado riqueza
tienen que ceder ante el designio de Dios para la administración
del mundo, si quieren pertenecer a ese Reino y no perderse con todo
y su riqueza.
Ésta es la profecía de María, que viene a inundar a México
y a este continente, con su visita al Tepeyac, donde se inició hace
más de quinientos años, la obra de la evangelización y la consecuente
convivencia de las culturas de los pueblos originarios de estas
tierras, con la cultura europea presente aquí a partir de entonces.
María, la madre de Jesús, en su camino histórico, formó parte
de los más pequeños de este mundo, de los humillados del pueblo
de Israel, por eso cuando viene a visitarnos, invita como colaborador
al indio Juan Diego, hoy San Juan Diego, que pertenece también al
grupo de los humillados; pequeños y vencidos, para que coopere con
el proyecto de justicia, amor, libertad y verdad, con el que se
establece el Reino de Jesús.
María sabe que el Reino de Dios se realiza mediante la colaboración
de nosotros mismos, por eso, a través de Juan Diego, su primer colaborador,
pide también la ayuda del obispo, quien tuvo que cambiar su actitud
de desprecio al indio, para poder recibir y entender el mensaje
de María. La Virgen Morena conoce bien, que no es por el poder del
mundo que Dios va a cambiar la historia. Dios va a cambiar la historia
a través de los que no valen nada a los ojos de la soberbia humana
que se sirve del dinero, de la corrupción, de la mentira, del fraude,
del robo y de la amenaza de las armas.
Quiero reflexionar ahora sobre: El Acontecimiento Guadalupano
María en el Tepeyac, en continuidad con el Magnificat, anuncia
el advenimiento de un mundo diferente, en donde los pequeños son
los importantes a los ojos de Dios, en donde la creación será nuevamente
puesta al servicio de todos y todas, en donde no hay excluidos,
sino que todos son hermanos y hermanas, en donde los que no contaban
para el mundo, se convierten en protagonistas de la historia. Por
eso cuando Juan Diego quiere autoexcluirse de ese proyecto, asegurándole
que ni el obispo ni nadie le hará caso nunca, por ser quien es,
una persona insignificante, la Señora del Cielo le dice: "Oye
hijo mío el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores
y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan
mi voluntad; pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites
y ayudes, y que con tu mediación se cumpla mi voluntad. Mucho te
ruego y con rigor te mando, que vayas mañana a ver al obispo".
Quien habla en el texto que se nos ha proclamado del libro
del Sirácide, en la primera lectura, es la Sabiduría de Dios. En
los libros sapienciales es presentada como una persona diferente
de Dios, lo que hace referencia a Cristo, el Hijo de María, quien
es la Palabra y la Sabiduría de Dios, segunda persona de la Santísima
Trinidad, que vino a habitar entre nosotros. La tradición de la
Iglesia, también ha visto en estos textos sapienciales hablando
personalmente a María, y la intención de ofrecemos este texto en
la misa de Nuestra Señora de Guadalupe es la de hacernos oír la
palabra amorosa de quien también es Madre nuestra.
Poniendo atención al texto, María se presenta ante nosotros
como la Madre que nos hace crecer en todas las dimensiones de nuestra
vida humana. Su intercesión obtiene para nosotros los dones divinos
que llevan a su plenitud la vida del ser humano en su dimensión
personal y también en su dimensión comunitaria, como pueblo que
somos. Sus enseñanzas nos abren el corazón y la mente a un futuro
grandioso, porque ella es la Madre del amor, del conocimiento y
de la santa esperanza, en quien encontramos el camino de la verdad,
de la vida y de la virtud.
Ella pidió al obispo que se le erigiera un templo que seria
signo vivo de su presencia entre nosotros, para en el mostrarnos
y damos todo su amor, compasión y auxilio, pues es nuestra piadosa
Madre; para oír también nuestros lamentos y remediar todas nuestras
miserias, penas y dolores.
Bajo el cuidado de María de Guadalupe, como pueblo mexicano,
hemos perseverado en nuestra fe en su Hijo Jesucristo y en nuestro
amor a Él. Gracias a ella, hemos resistido en el pasado y soportamos
en el presente duras pruebas y muchos sufrimientos, pues como lo
dice el libro del Sirácide que acabamos de escuchar, Ella es como
una "vid de fragantes hojas" y sus "flores
son producto de gloria y de riqueza", por eso siempre esperanzados
por encontrar consuelo y luz en nuestras vidas personales y en nuestra
vida como pueblo, al llegar aquí obedecemos a su llamado, como nos
lo han leído texto del libro del Sirácide: "Vengan a mí
ustedes los que me aman, mis palabras son más dulces que la miel
y mi heredad mejor que los panales".
Quiero reflexionar ahora sobre: El profetismo de nosotros
discípulos de Cristo a la luz del Hecho Guadalupano
Por otro lado en el texto de la carta de san Pablo a los Gálatas,
entendemos que al llegar el tiempo establecido por Dios, envió a
su Hijo nuestro Señor Jesucristo, nacido de una mujer, la Santísima
Virgen María, para rescatarnos de una religiosidad basada en observancias
rituales puramente externas, que es lo que el Apóstol considera
"vivir bajo la ley", es decir, sometidos a observancias
religiosas estrictamente materiales como las del pueblo judío, que
también han caracterizado a otras religiones, como las de nuestros
antepasados. Jesús mismo, como nos dice el texto, nació bajo un
régimen semejante para poder rescatarnos, hacemos hijos suyos y
mostrarnos una manera nueva de actuar y vivir.
La manera como nosotros hemos llegado a ser hijos de Dios,
es por el don del Espíritu de su Hijo que Dios ha enviado a nuestros
corazones, y que nos permite reconocer a Dios como nuestro Padre.
San Pablo nos explica en este texto, de la Carta a los Gálatas,
que desde el momento en que poseemos al Espíritu de Jesús, que es
el Espíritu Santo, dejamos de estar esclavizados a observancias
religiosas caducas, para convertirnos en personas libres, con una
inteligencia y conocimiento pleno de Dios que nos ama profundamente.
Como dijo la Morenita a Juan Diego, un Dios que ama la vida, la
promueve, la renueva y la recrea, anulando todos los signos de muerte
que la amenazan.
Con la presencia de Dios en nuestros corazones por medio del
don del Espíritu Santo, empezamos a caminar con una vida nueva y
en una espiritualidad también nueva. Nuestro horizonte se abre hacia
grandes conquistas, como las que le envió la Guadalupana, a realizar
a Juan Diego, enviándolo ahí por donde él nunca había andado, para
convencer al obispo de la necesidad que ella tenía del sitio donde
ella nos dejaría el signo de su presencia maternal en medio de nosotros.
Este maravilloso cuadro, que entregó al obispo por medio de Juan
Diego, pintado en la tilma del indio, en medio de rosas fragantes,
que anuncian la nueva y eterna primavera que su Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, traía a esta región del mundo. Los signos de esa nueva
era que Ella vino a impulsar, los contempló Juan Diego, en los cantos
de los pajarillos que anunciaban como heraldos la presencia de la
Señora del Cielo en el Tepeyac, en los riscos y cactos relucientes
-cual piedras preciosas-, que adornaban el espacio en donde la mujer
-de soberana grandeza- le hablaba con una voz dulce, como de quien
atrae.
Todos los signos que rodean el acontecimiento Guadalupano anuncian
el mundo nuevo que Dios recrea por medio de la redención de Cristo
y que María anunció en su canto profético del Magnificat. María
de Guadalupe nos asegura que confiados en el poder de Dios y "haciendo
lo que Él nos dice" (Cf.Jn.2, 5) por medio del Evangelio
de su Hijo, es posible poder construir un mundo diferente, en donde
desaparece la soberbia humana que ciega, se esfuma el poder irracional
que oprime y esclaviza, y la miseria y el hambre que impiden la
vida plena, ya no tienen lugar. Por esta renovación del mundo que
viene a realizar su Hijo, por medio del establecimiento del Reino
de Dios en Él, María trabajó y luchó junto a Él en su trayecto de
Mujer, comprometida con el tiempo histórico que les tocó vivir a
Ella y a su Hijo en esta tierra, desde Belén, hasta el pie de la
Cruz.
Después de la resurrección gloriosa ascensión de Jesús, María,
la mujer, perseveró con los apóstoles y la primera comunidad cristiana,
en la oración, implorando el cumplimiento de la promesa del envío
del Espíritu Santo; acompañó los primeros pasos de la Iglesia. Después
de su asunción al cielo, sigue velando y protegiendo a los discípulos
de su Hijo y al mundo entero. Éste es el significado de su llegada
al Tepeyac. Viene a animarnos a que seamos verdaderos discípulos
misioneros, y verdaderos profetas, para que como Ella, transformemos
el mundo y su historia, con la potencia que nos comunica Cristo
resucitado y glorioso, por medio de su Espíritu.
Quiero hablar ahora de: Nuestro compromiso profético en
México y en Coahuila hoy
Poniendo toda nuestra confianza en su piadosa intercesión,
lanzamos una mirada, aún cuando no es exhaustiva, a las principales
cuestiones que nos afectan y afligen, y que nos hacen sufrir, no
solamente a nosotros en Coahuila, sino a una gran mayoría de los
mexicanos. Lo presentamos aquí en su casa, donde Ella permanece
atenta para oír nuestros lamentos y remediar todas nuestras miserias,
penas y dolores. No solamente queremos llevarnos su consuelo y su
ánimo, sino que queremos fortalecernos con su ejemplo profético
y salir de esta Basílica con nuestra mirada puesta en el proyecto
de amor, de verdad y de justicia, de libertad y de vida plena para
todos y todas; deseamos empaparnos de la valentía y firme decisión
de la Virgen Morena, para trabajar en el proyecto que Ella vino
a animar en México y en todo este Continente.
El Fenómeno Migratorio
Con la experiencia de 4 años constantes, y el cúmulo de vivencias
que ofrece el acompañamiento integral de la casa de los y las migrantes
centroamericanos que transitan por el estado de Coahuila en su camino
al norte, casa que llamamos: "Belén, Posada del Migrante",
que tiene tres proyectos alrededor de ella, Humanidad Sin Fronteras
A.C. y Frontera con Justicia A.C. nos permiten acercarnos a la contradicción
que viven miles de personas, al encontrar la muerte y la injusticia,
en este México, cuando buscan la vida y la esperanza.
Las violaciones a los Derechos Humanos de los transmigrantes
centroamericanos son cada vez más frecuentes y de mayor gravedad.
Estas no corresponden a hechos circunstanciales, sino a vejaciones
sistemáticas que se configuran a partir de un Estado corrupto que
impide la justicia y protege la impunidad. Entre las intimidaciones
más usuales están las amenazas, los robos y las extorsiones, aunque
existen casos de agresiones sexuales, disparos al aire y persecuciones
que provocan desde lesiones hasta la muerte. Los casos que se han
detectado de personas que son aventadas del tren cuando éste va
en movimiento, han aumentado, lo mismo de quienes han dejado a sus
compañeros en el camino, muertos o mutilados, cuando evitaban ser
asegurados por los guardias privados del ferrocarril. Los hombres,
mujeres y niños migrantes, también son desnudados, registrados y
secuestrados por autoridades mexicanas de diferentes niveles, recibiendo
de éstas, falsas acusaciones.
Las distintas autoridades involucradas en estas violaciones
a los Derechos Humanos, han hecho que México se haya convertido
en un paso peligroso y arriesgado para los miles de migrantes que
cada año intentan cruzar la frontera. Nuestro país ha optado por
seguir los intereses de Estados Unidos haciendo a un lado la posibilidad
de acoger fraternalmente a los pueblos centroamericanos que se desplazan
por nuestro territorio. De esta forma, en muchas y muy variadas
ocasiones, el gobierno mexicano, a través de sus autoridades, han
negado sistemáticamente las posibilidades de vida y tránsito digno,
de acuerdo a declaraciones y tratados firmados y ratificados por
México.
El mundo del trabajo y la economía
México es un país en constante transformación. Tanto la economía
nacional, como la estatal, siguen consolidando las reglas de una
economía de mercado, tratando de justificar distorsiones tan graves
como el establecimiento de precios que los monopolios imponen sin
importar servicio y calidad, la eliminación de sus competidores,
la pésima distribución del ingreso o la indefensión de los consumidores,
así como las prácticas corruptas de diferentes niveles empresariales.
Algunos factores de la producción viven una prosperidad sin
precedente, mientras otros van rezagándose, como sucede en la industria
maquiladora, que registra enormes incrementos en la productividad
laboral, mientras que es mucho menor el incremento en los salarios
de quienes trabajan en esa misma rama. El sector privado se fortalece,
mientras se debilitan los sindicatos y la calidad de vida de los
obreros, preservando así la desigualdad en el ingreso y la desprotección
de nuestras familias.
En este momento con la elevación del precio del petróleo y
de los alimentos a nivel internacional, el gobierno mexicano se
conforma con soluciones que no dan ninguna esperanza, como es el
de quitarle los aranceles a los alimentos importados, que beneficia
a quienes producen en el extranjero y a quienes los importan a México,
y no al pueblo que los sigue pagando a alto precio. Lo mismo al
congelar los precios ya elevados de por sí, con la promesa de que
esto es sólo hasta finales del 2008. Por una parte se cierra la
posibilidad de que se bajen los precios durante este año y por otra,
prevalece la amenaza de que a partir del 2009, sin el aumento salarial
debido para enfrentar este fenómeno, tendremos aún más hambre.
En Coahuila tenemos sin solución el caso de la Explosión de
la mina de Carbón número 8, Unidad Pasta de Conchos, que acaeció
el 19 de febrero del 2006, en San Juan de Sabinas. Ninguna Secretaria
de Estado, ni dependencias de administración de justicia, ni el
Sindicato Minero, han dado respuesta al clamor de justicia que se
ha levantado de parte de la Familia Pasta de Conchos, nombre que
han dado a la organización de familias de los mineros de Pasta de
Conchas para pedir el rescate de los cuerpos de los mineros muertos.
Ellos, los familiares, tienen pruebas fehacientes de cómo estaban
las condiciones de la mina, causa principal de la explosión.
Además, la empresa mintió a los pocos días del siniestro para
no invertir en el rescate de los sobrevivientes, asegurando que
los cuerpos estaban desintegrados. Su mentira quedó al descubierto
cuando aparecieron los dos primeros cuerpos, íntegros, sin quemaduras,
que con el examen del médico forense, se demostró que murieron por
asfixia.
Lo más grave de este caso es que las instancias oficiales del
Gobierno Federal y la Comisión del Congreso para investigar el siniestro,
se han negado a recibir las pruebas que la Familia Pasta de Conchos
tiene para que se le finquen responsabilidades a la empresa con
su Consejo de Administración, al sindicato, y a funcionarios de
alto nivel que han estado encubriendo a la empresa, así como para
que se retire la concesión a Grupo México. Pasta de Conchos ya es
un emblema en el ambiente laboral que denuncia la falta de respeto
a los derechos humanos de los trabajadores y sus familias en este
país. La empresa intenta sellar la mina en estos días para encubrir
su crimen.
La lacra del narcotráfico
Por los especialistas conocemos que las drogas en México nacieron
dependientes del poder político; durante décadas el crimen organizado
respetó las reglas de un entendimiento con el Estado que le vetaba
a participar del poder político, le prohibía desviar las drogas
enviadas al exterior, hacia el mercado interno, y le exigía obedecer
las decisiones del gobierno. Ahora, el Gobierno Federal y el Presidente
se han debilitado y ha aumentado el poder de los estados, las grandes
empresas, los partidos políticos y el crimen organizado, por lo
que los acuerdos con los carteles, se fragmentaron.
En la actualidad el crimen organizado trata con funcionarios
de los tres niveles de gobierno y promueve el consumo. El negocio
de los narcóticos es tan lucrativo que han proliferado los grupos
que se disputan con violencia ciudades y estados, como lo vemos
en Coahuila, en donde se empieza a generalizar otro tipo de crímenes
como asaltos, secuestros, asesinatos y "levantones".
La inseguridad es una de nuestras mayores preocupaciones, a
pesar de la campaña federal o cruzada contra el crimen organizado,
cuyo desenlace es aún incierto. Nuestras familias se exponen a retenes
y "convoys" fuertemente armados, mientras la violencia
avanza claramente en medio de una sociedad empobrecida, con falta
de trabajos bien remunerados y una cultura de impunidad, en donde
la venta y el consumo de drogas, se extiende constantemente.
Creemos que es necesario y urgente que se revise la estrategia
con la que se enfrenta la llamada "guerra" al narcotráfico,
para que se lleguen a tocar las verdaderas fuentes de poder y de
financiamiento que tiene el narco en México.
Mirada de Confianza
Como Diócesis de Saltillo, queremos que nuestra peregrinación
de este año ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, fortalezca
nuestro impulso evangelizador a través del proyecto de renovación
pastoral con el que queremos introducir el Evangelio en la historia
de nuestra región. Que Ella misma nos ayude a asumir dentro de este
proyecto pastoral, la misión continental a la que nos convocaron
los obispos reunidos para la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe, en la Cuidad de Aparecida Brasil.
Encomendamos a Ella, nuestra Madre Santísima de Guadalupe nuestro
regreso a casa.
Que así sea.