InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías>Peregrinaciones
   
 

Homilía
pronunciada por Mons. Antonio Fernández Hurtado, Obispo de la Diócesis de Tuxtepec, Oaxaca, en ocasión de la peregrinación de su diócesis  a la Basílica de Guadalupe.

20 de mayo de 2008

Muy estimado Señor Obispo Emérito José de Jesús Castillo Rentería. Muy queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, hermanos y hermanas en Cristo Jesús.

Nos sentimos muy felices de poder realizar esta vigésimo novena peregrinación de la Diócesis de Tuxtepec, Oaxaca a esta hermosa Basílica, para visitar a la Madre de Dios y Madre nuestra la Santísima Virgen de Guadalupe.

Hemos llegado nuevamente de las diferentes parroquias y decanato s; el decanato Chinanteco, Mazateco, La Asunción, Norte y Centro; también hoy se unen a nuestra celebración personas que viven en esta Ciudad de México D.F. y tienen sus raíces en aquellas hermosas y calurosas tierras.

Este día, todos juntos, queremos darle las gracias a nuestro Dios, por habemos donado una Madre maravillosa que nos ama; y expresarte a Ti María de Guadalupe, que te queremos de corazón y te agradecemos profundamente tu presencia amorosa y cercana en nuestras vidas y en las vidas de nuestros pueblos; también sabemos con seguridad que esta visita nos fortalece, porque nos escuchas, nos abrazas y nos animas a seguir el proyecto de tu Hijo Jesucristo.

Santísima Virgen María, hoy ponemos en tus manos benditas, la vida de nuestros pueblos y familias; de nuestro presbiterio, parroquias, decanatos, comunidades religiosas, seminario, centro de formación teológico-pastoral; de nuestras autoridades civiles, con sus luces y sombras, alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, salud y enfermedad, y te pedimos con sencillez nos bendigas y nos acompañantes.

El Evangelio que hemos escuchado en este día, nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel. Es el encuentro de dos futuras madres. María que lleva en su seno al Salvador del universo, e Isabel que lleva a Juan el Bautista el gran profeta que tendrá la misión de preparar los caminos del Señor (y que es patrono de la Parroquia-Catedral y de la Diócesis de Tuxtepec).

El estar el día de hoy en este Templo nos evoca el acontecimiento de las apariciones de la Guadalupana, es la visita que hace a nuestra tierra una mujer vestida con el sol, con la luna bajo sus pies y cubierta con una manto de doce estrellas y que va a dar a luz, así la contemplamos en su imagen original que en estos momentos estamos viendo con profundo respeto, devoción y emoción en esta majestuosa Basílica. Una imagen que nos produce una inmensa alegría. María de Guadalupe que siempre está presente en todos nuestros hogares y en todas nuestras celebraciones litúrgicas.

Quiero hacer mención que hace un año aquí en la Basílica de Guadalupe, nos uníamos en oración, por los frutos de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil del 13 al 31 de Mayo de 2007, con el tema "Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que todos los pueblo en Él tengan vida" Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Hoy este Documento es una realidad y una luz para cada uno de nosotros, y seguramente dará un extraordinario impulso a la vida de la Iglesia en América Latina.

Ciertamente este Documento nos recuerda el mandato del Señor de "ir y hacer discípulos entre todos los pueblos" (Mt. 28,20) desea despertar un gran impulso misionero. Esta es sin duda una de las principales conclusiones de ese gran encuentro eclesial.

Sabemos que la misión es parte esencial de la identidad de la Iglesia llamada por el Señor a evangelizar los pueblos. "Su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios" (GSp 40). Por eso, la misión que se realice como fruto del encuentro de Aparecida debe, ante todo animar la vocación misionera de los cristianos, fortaleciendo las raíces de su fe y despertando su responsabilidad para que todas las comunidades cristianas se pongan en estado de misión permanente.

Se trata de despertar en los cristianos, en todos nosotros, la alegría y la fecundidad de ser discípulos de Jesucristo, celebrando con verdadero gozo el "estar-con Él" y el "amar-como Él" para ser enviados a la misión con la fuerza del Espíritu Santo. "No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de "sentido", de verdad y amor, de alegría y de esperanza" (DA, 546). La misión nos lleva a vivir el encuentro con Jesús como un dinamismo de conversión personal, pastoral y eclesial capaz de impulsar hacia la santidad y el apostolado de los bautizados, y de atraer a quienes han abandonado la Iglesia, a quienes están alejados del influjo del evangelio y a quienes aún no han experimentado el don de la fe.

Esta experiencia misionera abre un nuevo horizonte para la Iglesia de todo el continente, para la Iglesia Diocesana de Tuxtepec, que quiere recomenzar desde Cristo, recorriendo junto con El un camino de maduración que nos capacite para ir al encuentro de toda persona, hablando el lenguaje cercano del testimonio, de la fraternidad, de la solidaridad.

La Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en "estado permanente de misión" (DA 213 Y 551). Se trata de fortalecer la dimensión misionera de la Iglesia. Esto conlleva la decisión de recorrer juntos un itinerario de conversión que nos lleve a ser discípulos misioneros de Jesucristo. En efecto, "discipulado y misión son como las dos caras de una misma moneda: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo él nos salva (cf. Hch 4,12). María es un modelo perfecto para nosotros de discípula y misionera.

El "estado permanente de misión" implica ardor interior y confianza plena en el Señor, como también continuidad, firmeza y constancia para llevar "nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas, seguros de que la Providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas" (DA, 551). El mismo Espíritu despertará en nosotros la creatividad para encontrar formas diversas para acercamos, incluso, a los ambientes más difíciles, desarrollando en el misionero la capacidad de convertirse en "pescador de hombres".

En fin, "estado permanente de misión" implica una gran disponibilidad a repensar y reformar muchas estructuras pastorales, teniendo como principio constitutivo la "espiritualidad de la comunión" (Cf. Juan Pablo II, NMI 43) la cual hemos venido implementado en nuestra Diócesis de Tuxtepec, y también es necesaria la audacia y creatividad misionera. Lo principal es la conversión de las personas para forjar estructuras abiertas y flexibles capaces de animar una misión permanente.

En este día tan especial para nuestra Diócesis en que visitamos a la Morenita del Tepeyac, deseo poner en sus manos 2 grandes proyectos que traemos actualmente en nuestra mente y en nuestro corazón.

1°. La elaboración de un Nuevo plan de pastoral

2°. La construcción de una Nueva Catedral de la Diócesis de Tuxtepec

1°. La elaboración de un Nuevo Plan de Pastoral

Elaborar un plan, es ante todo, una experiencia eclesial, en donde colaboramos todos juntos, en comunión y participación, laicos y laicas, religiosos y religiosas, diáconos, sacerdotes y obispo, en donde nos organizamos y recorremos un camino, para dar respuesta desde el Evangelio a necesidades concretas de una situación social, histórica, cultural y eclesial.

2°. La construcción de una Nueva Catedral de la Diócesis de Tuxtepec

La Diócesis inició su vida como Iglesia Particular el 22 de Abril de 1979, desprendiéndose de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, ése día histórico, la Parroquia de San Juan Bautista se convirtió automáticamente en Iglesia Catedral, además de continuar siendo Parroquia, este dato nos ayuda a entender que en Tuxtepec nunca se ha construido una Catedral propiamente dicha.

Después de 29 años de vida de nuestra Iglesia Particular, la población sin duda, ha tenido un crecimiento acelerado, en particular la Ciudad, y la capacidad del templo no es suficiente para muchas celebraciones; también el deterioro material es evidente; estas dos razones entre otras , nos han llevado a plantear la necesidad de construir una Nueva Catedral, que se edificaría en el mismo lugar, de acuerdo a los tiempos, al clima y a la liturgia; con mayor comodidad en cuanto al espacio de uso, y acorde al desarrollo urbano de la Ciudad; un Templo que ayude o propicie el encuentro con Jesucristo Vivo, para luchar por ser sus discípulos y misioneros, buscando ser luz del mundo y sal de la tierra.

Una Catedral es de toda la Diócesis, es la Sede, la Iglesia Madre, la Iglesia de todos. Quiero decides que detrás de este proyecto está el ir fortaleciendo una Comunidad Cristiana Católica más dinámica, servidora y comprometida con el proyecto de Dios. Mis queridos hermanos y hermanas, quiero invitar a todas las comunidades que conforman las parroquias y los decanatos de la Diócesis, a todas las personas que viven en otras ciudades de la República Mexicana y en los Estados Unidos de Norteamérica y a la gente de buena voluntad a que participemos en esta obra con nuestra oración y también seamos generosos y solidarios con nuestro apoyo económico y material.

Estos dos proyectos los ponemos en las manos de Dios Nuestro Señor y de María Santísima. Muchas Gracias Madre por recibimos el día de hoy en tu Casa, regresaremos a nuestros hogares fortalecidos. Te pedimos por nosotros, por cada una de nuestras familias, por nuestras amistades de nuestra parte queremos expresarte que nos esforzaremos en ser discípulos y misioneros de Jesucristo con la fuerza del Espíritu Santo, y de esta manera colaborar en la edificación del Reino de Dios.

Así Sea.

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados