Mons. Diego Monroy Ponce, Rector de
la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe; hermano Ángel Ibarguren
Aguirre, Director General de la Escuela Cristóbal Colón; Profesor
Manuel Rosillo Segura, Director Musical del Coro de Infantes,
distinguido presidium, honorables padres de familia y queridos
niños.
Me es grato dirigirme a todos ustedes
con estas palabras, las cuales quedaron para siempre impresas
en el corazón de todos nosotros, especialmente me es grato dirigirme
a ustedes apreciables niños integrantes del Coro de Infantes
de la Basílica de Guadalupe y ahora ex infantes, provenientes
todos de familias generosas, que permitieron que ustedes sean
y hayan sido parte de este grupo para cantarle a la Señora durante
tres años.
¡Qué etapa tan dulce! como la fragancia de aquellas rosas de
castilla llevadas a Juan Fray de Zumárraga como testimonio de
amor de la Señora Santa María de Guadalupe. Sin embargo, queridos
niños, ésta es apenas el comienzo en sus vidas, en efecto, el
que ahora les dirige estas palabras, da testimonio de la presencia
de la Señora en todo este proceso de formación, y no solamente
en este proceso, sino en toda nuestra vida.
Así es queridos niños, ustedes son
y han sido privilegiados al haber sido elegidos por la Señora
de Guadalupe para integrar el Coro de Infantes de la Basílica;
privilegio que quedó consumado con el “sí” de sus padres, privilegio
que quedará sellado por el resto de sus vidas.
Ánimo queridos niños, no duden que la Señora estará presente
en el corazón de todos ustedes, presente tanto en las tribulaciones
como en las alegrías, como poderosa intercesora ante Nuestro
Padre Dios.
Queridos niños, vivan, disfruten intensamente
cada momento de sus vidas. Cuando sean grandes no dejen de agradecer
a sus padres el haberles permitido formar parte de este extraordinario
coro; no dejen de agradecer a sus maestros las enseñanzas con
las que se forjaron en esta etapa, y finalmente nunca dejen
de agradecer a la Señora de Guadalupe, como intercesora ante
su Hijo, el haber sido testigos del amor filial de la sonrisa
de la Morenita en sus vidas.
Yo, como ex integrante del Coro de Infantes de la Basílica,
los exhorto a seguir venerando con devoción a la Señora de Guadalupe
en todos y en cada uno de los momentos de sus vidas. Ella no
les fallará, seguros estén de que intercederá por ustedes, ante
Nuestro Padre Dios, y por sus familias.
Seguro estoy que recordarán con mucha
nostalgia y mucho amor esta etapa de infantes. Que la Virgen
de Guadalupe los guíe por el resto de sus vidas y que Dios los
bendiga. Muchas gracias. |
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