Concluye
un ciclo más en nuestras vidas, en nuestra formación
escolar, pero sobre todo, el de pertenecer al Coro de Infantes
de la Basílica de Guadalupe.
Recordamos cuando aceptamos
la invitación a formar parte de los Infantes, no imaginábamos
todo lo que nos esperaba por vivir. Sabíamos que ser
infante implicaba una gran responsabilidad, que exigía
muchos esfuerzos: asistir a servicios los fines de semana, en
vacaciones incluso; el horario de la escuela iba a ser diferente.
Los profesores, mis compañeros y todas las actividades
eran nuevas para nosotros.
Durante los tres años
tuvimos momentos de alegría, de tristeza, de trabajo,
de juego, de paseos y oración. Son momentos que han quedado
marcados para siempre en nuestros corazones. Sin embargo hoy
no cambiamos por nada del mundo estos tres años maravillosos.
Por ello, nuestra generación
sentimos el deseo de agradecer a Dios por darnos el privilegio
de haber pertenecido al Coro de Infantes. Damos las gracias
al Rector de la Basílica, Monseñor Diego Monroy
Ponce; al Cabildo de Guadalupe; a Monseñor Pedro Tapia,
al Padre Miguel que fue nuestro acompañante espiritual,
a los Hermanos Lasallistas, a nuestros queridos profesores;
al Profesor Manuel Rosillo, a quien con su ejemplo y entrega,
nos han transmitido por medio del canto el amor a nuestra Madre
la Virgen de Guadalupe.
A nuestros padres, por el cariño
y el apoyo que siempre nos brindan.
Con pesar hoy nos desprendemos
de una parte de nuestra vida, pero con mucha alegría
siempre la recordaremos.Estamos preparados para comenzar
una nueva etapa. Ponemos en tus manos maternales Madre Santísima
de Guadalupe, el inicio de un nuevo camino. Te pedimos que a
pesar de los obstáculos sepamos, con tu ayuda, salir siempre
adelante, siendo responsables, con mucho esfuerzo y entusiasmo,
y sobre todo con Amor.
¡Gracias!
INDIVISA MANENT
¡PERMANEZCAMOS SIEMPRE UNIDOS!
|
|