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Homilía
pronunciada por el Emmo. Sr. Cardenal Alfonso López Trujillo,
Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, en ocasión de la Apertura III Congreso Internacional Provida, en la Basílica de Guadalupe.

23 de marzo de 2007

Postrados a tus pies y fortalecidos con el ardor de la fe hemos venido a suplicarte, que tu que has estrechado en tus brazos con singular ternura, como cuna del Señor de la vida, que comenzó a vivir en tus entrañas y a dar sentido a la humanidad, bajo el fuego de esperanza, que mana de tu sonrisa, nos enseñes a proclamar la Buena Nueva de la familia y de la vida.

Tu eres la primera evangelizadora del hogar de Nazareth que había anunciado con premura a Isabel en Ain-Karin y que nos regalaste a tu Hijo como el Don más excelso en la noche de estrellas y de cantos del portal de Belén, has que las familias aprendan con la serena y gozosa entrega de las madres, a proclamar las maravillas del amor de Dios.

Esto se hace realidad en todas las madres que se prodigan por sus hijos y hacen emergen la conciencia moral en el diálogo con sus hijos aun antes del parto, y que los exhiben como el más apreciable tesoro y trofeo.

Cual Arca de la Alianza de Jesús, muestra la decidida acogida de tu fiat "hágase en mi, según tu palabra" que sella la convergencia hacía el Salvador del universo entero, renovado cada vez, que el esplendor de la vida es acogido y las insidias del tentador y de la muerte caen vencidos, cual la serpiente bajo tus pies.

Tu amor siempre creciente y renovado a medida que se desvelaba el misterio conservado en tu corazón, fue la salvación de quien nos dió la vida, como fortaleza contra riesgos, amenazas, incomprensiones que perpetran la masacre de los inocentes.

Experimentase el dolor de la huida a Egipto, la infinita inocencia del Verbo Hecho Carne que es un grito de esperanza que resonó también en el calvario y un clamor de defensa sin límites para todos los hijos que prolongan el amanecer de la creación.

El mundo, encorvado por el pecado y el odio, se levanta ante el perdón que redime y recrea, incluso ante quienes fueron conspiradores de violencia y muerte tras la reconciliación que se otorga por los medios indicados por la Iglesia.

Repleta de fortaleza a tantos que dicen Sí a la vida, también en este Congreso que pedimos bendigas.

Tantos hijos salvados de la iniquidad confundida como derecho, son un jardín en donde la vida, la dignidad y la verdadera libertad despuntan.

Te lo pedimos, Patrona de América Latina, por medio de tu Hijo que nos renueva con su sangre.

 
 
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