*El tema es la defensa
de la vida
*Testimonian la fe en la vida
Superando los inconvenientes de las torrenciales
lluvias y con la fatiga por descansar poco durante varios días,
las 15 mil peregrinas de Querétaro se dirigen al Tepeyac
con la alegría de caminar en fraternidad y la esperanza
de ver a la Madre para agradecerle su presencia en la vida de
todos los días.
Desde el pasado 29 de junio, la peregrinación partió
de Neblinas, comunidad ubicada en la sierra queretana, y en
los días subsecuentes se han ido integrando los grupos
de los 12 decanatos de la Diócesis. Los últimos
grupos se unirán hoy en Amealco, municipio del Estado
de México.
Hasta este miércoles, llevan la mitad de su peregrinaje
hacia el Santuario pues se espera que arriben el próximo
domingo 15 de julio, primero la columna de mujeres y enseguida
la de los varones que va en la retaguardia en un contingente
de alrededor de 25 mil hombres.
En su recorrido han encontrado toda clase de visicitudes, pero
la unidad y la fraternidad vividas por la fe, así como
el propósito y el espíritu que las conduce, han
posibilitado que continúen con alegría y esperanza,
viviendo así un verdadero caminar cristiano.
El pasado miércoles acudió a la comunidad de Encinillas,
a animarles y celebrar con ellas la Eucaristía, Mons.
Diego Monroy Ponce, Vicario General y Episcopal de Guadalupe
y Rector del Santuario.
En su homilía les exhortó a valorar y defender
su vida y la de otros, así como a vivir en la fidelidad
de la vida cristiana, todos los días, como lo hacen durante
su recorrido hacia la Madre.
Por su parte, el obispo de la Diócesis, Mario de Gasperín,
Gasperín, en su mensaje a la peregrinación de
este año, que tiene el propósito de celebrar el
don de la vida, indicó que el propósito de ir
al Tepeyac, es acercarse a la fuente de la Vida.
“Queremos que esta peregrinación sea un nuevo aliento
de vida para todos nosotros, especialmente para aquellos que
encuentran terribles dificultades para vivir o sobrevivir (…)
Esta amenaza ahora se aumenta con leyes inicuas contra la vida
desde su inicio en el vientre materno hasta su desenlace natural.
Nuestra peregrinación quiere ser un canto a la vida”.
Y es que las vivencias de la peregrinación no se quedan
en los quince días que se camina, sino trascienden a
los compromisos diarios.
En este sentido, el sacerdote que ha acompañado durante
cinco décadas a la peregrinación queretana, afirma
que a los que vienen de peregrinos siempre se les proporcionan
los sacramentos y se les predica que en su vida ordinaria, de
trabajo, su vida económica, política, traten de
vivir el espíritu que entrega la peregrinación,
que traten de ser mejores personalmente para que puedan ser
mejores en la familia y en la sociedad donde viven.
Así lo testimonia María Dolores Flores, peregrina
desde hace 34 años. Asegura que esto es así porque
las dificultades que viven en su caminar fortalecen la fe y
la fuerza de voluntad.
“Vas aprendiendo, se te van quitando los miedos, empiezas
como a volar, empiezas a ver las cosas de diferentes manera,
empiezas a valorar la vida y que tú puedes. Son tantos
años de venir y vas cambiando”.
Cabe señalar que en su encuentro con las peregrinas Mons.
Diego Monroy bendijo el vehículo (Virgen Móvil)
que trae la imagen de la Virgen Peregrina y de San Juan Diego,
el cual fue adaptado para este servicio, y es el primero de
su tipo en las peregrinaciones diocesanas.
De esta manera, Santa María de Guadalupe y sus pastores,
van animando el camino de las peregrinas queretanas, sin quitar
obstáculos, sino acompañando y mostrando el camino
para llegar a su Hijo Jesucristo.
Las esperamos con gusto el próximo domingo 15 de julio
en el Santuario.