| Este
domingo arriban a la Basílica de Guadalupe los contingentes
femenil, varonil y de ciclistas, después de recorrer
alrededor de 400 kilómetros durante varios días
desde la Diócesis de Querétaro. Antes, por la
madrugada, llegarán al santuario los familiares y otros
grupos de peregrinos que vienen en camión o en otras
formas de transporte.
A las 9:00 horas se esperan los mil 500 ciclistas
entre los que vienen 38 mujeres. A las 10:00 horas, llegarán
las 16 mil peregrinas y a las 13:30 los 25 mil varones. Sin
embargo, desde las 5:00 horas se abrirán las puertas
del recinto para que ingresen los familiares y peregrinos procedentes
de la demarcación pastoral que llegarán por distintos
medios de transporte.
No es la más antigua de las peregrinaciones
que recibe al año la Basílica, pero si es la más
numerosa, ya que los visitantes del 11 y 12 de diciembre no
se consideran como una sola peregrinación.
El contingente de los varones comenzó
a peregrinar desde hace 117 años; el de las mujeres hace
49 años y el de los ciclistas viene al santuario desde
hace 26 años.
El personal de la Basílica se encuentra
preparado para la recepción de los peregrinos, con la
logística y las medidas de seguridad necesarias para
evitar incidentes a los miles de feligreses que visitarán
a la Virgen de Guadalupe.
ANTECEDENTES DE LA PEREGRINACIÓN
En 1886, el Excmo. Mons. Rafael Sabás
Camacho, tercer Obispo de la Diócesis de Querétaro,
era reconocido por su entusiasmo y devoción a la Virgen
de Guadalupe y su colaboración para la restauración
de la entonces Colegiata y las festividades de la Coronación
de la Santísima Virgen.
En aquella época comenzaban las peregrinaciones
diocesanas anuales a la Basílica, y él extendió
la invitación a los feligreses que encabezaba. De esta
forma, la marcha queretana realizó su primera edición
el ocho de septiembre de 1886.
En la reseña correspondiente, el Señor
Canónigo Juan González, destacaba el fervor espiritual
de los peregrinos, que permanece hasta ahora: “Luego que
llegó a noticia de los fieles la invitación del
prelado, la Diócesis de Querétaro, cuya eminente
piedad ha sido proverbial, se puso en movimiento”.
Todas las clases sociales escucharon la voz
de su pastor en una movilización que ha ido en aumento
con el paso de los años. En el inicio eran 500 personas,
en su mayoría varones, y ahora son alrededor de 16 mil
mujeres y 25 mil varones, a pie, así como 36 mujeres
y mil quinientos hombres, en bicicleta. A ellos se suman los
fieles que arriban en camión u otro medio.
Esta peregrinación solamente ha tenido
cinco interrupciones en los años 1914, 1915, 1916, 1928
y 1929, debido a la delicada situación política
y social del país por la persecución religiosa.
Incluso en algunas ocasiones que parecía que no se realizaría
la peregrinación por la inquietud social que imperaba,
prelados y fieles se decían que sería muy grato
emprender el camino y así lo hicieron arrostrando peligros
en los años 1920 al 1922 y en 1932. Hoy cuentan con los
apoyos de las comunidades por donde pasan a lo largo de casi
400 kilómetros.
Cabe señalar que el clero ha participado
activamente en la promoción de la peregrinación
desde sus inicios. En conjunto con las asociaciones de peregrinos
de las ramas femenil y varonil y sus comisiones integradas,
fomentan la catequesis y organización durante todo el
año.
La peregrinación se ha convertido en
una tradición con abundantes frutos de conversión,
testimonios del amor de Dios, aumento de la devoción
a Santa María de Guadalupe y cambios en formas y estilos
de vida más cristianos así como una mayor participación
en el plan Diocesano de Pastoral.
Peregrinación para Querétaro
es igual a retiro espiritual de ocho días, con reflexión,
meditación, sacramentos (Eucaristía y Reconciliación)
y el acompañamiento de más de 50 sacerdotes, todo
en un ambiente de oración y vida comunitarias.
Tradición y testimonio definen a esta
magna peregrinación, la más numerosa que recibe
la Basílica a lo largo del año.
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