Diócesis
de Querétaro
Resuena
la voz de 110 mil peregrinos en la Basílica
20 de julio de 2008
La
alegría, el canto, la danza, e incluso el llanto, de 110 mil peregrinos
y peregrinas, de todas las edades, se desbordó este domingo en la Basílica
de Guadalupe, durante la edición 118 de la peregrinación de varones,
el aniversario 50 de la peregrinación de mujeres, y la 28 peregrinación
de ciclistas.
Alrededor de las 8:15 horas, arribaron los ciclistas al santuario;
a las 9:30 horas hicieron su aparición las peregrinas, y a las 13:30
los peregrinos de a pie. Los contingentes fueron recibidos por su pastor,
Mons. Mario de Gasperín Gasperín, y Mons. Diego Monroy Ponce, Vicario
General y Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario.
En el atrio, ya los esperaban sus familiares, quienes desde
la madrugada de este domingo prepararon sus casas de campaña en la explanada
y los alimentos con los que recibirían a sus familiares que caminaron
550 kilómetros desde la Sierra Gorda de Querétaro y la Sierra de Guanajuato,
o 220 kilómetros desde la capital Querétaro.
A las 9:00 horas fue celebrada la misa de la peregrinación
de ciclistas, a las 12:00 horas la Misa de los 50 años de la Peregrinación
Femenil, y a las 16:00 horas la de varones.
Durante horas, las bandas ubicadas al pie del Sagrado Original,
se cimbraron por la fuerza de los cantos, las proclamas, la tambora,
las trompetas, las danzas, y el llanto de los varones, de las mujeres,
de las decenas de niños, que manifestaron de esa forma su fe en Cristo,
en María, en la Iglesia, en sus pastores, y en sus hermanos.
La preparación durante todo un año, el intenso retiro espiritual
de más de 10 días, la vivencia del perdón y la fraternidad vivida en
los grupos, se manifestó avasallante, conmoviendo a quienes presenciaron
la alegría en los rostros, la esperanza en la sonrisa, la fortaleza
en la firmeza del andar, y la unidad en el abrazo.
Una vez más, como desde hace 118 años, la Diócesis de Querétaro
llenó de gozo el Tepeyac; recubrió sus paredes de su mensaje de fe,
de esperanza y de unidad.
¡GRACIAS QUERÉTARO!