Dulce Madre, Virgen de Guadalupe
Reina y madre de los inmigrantes,
Tú que fuiste inmigrante en Egipto,
dame fe y valor como a Jesús tu Hijo.
En mis retos y peligros, sé mi guía.
Cuando falle, cuando caiga,
cuando un vicio o apuración me aprisione,
sal a mi paso, como a Juan Diego
y re-envíame a ser tu Mensajero.
Que nuestro camino sea el trabajo y la fe.
Que nuestra necesidad abra fronteras,
Que la unidad surja entre razas y pueblos
y que la diversidad sea nuestra fuerza.
Enséñanos a organizamos como comunidad
Guíanos madre a mostrar juntos el amor,
el auxilio, la compasión y la defensa,
de los nuestros y de los que son diferentes.
No dejes que me olvide de dónde vengo.
Que mi familia y mi gente sea mi raíz.
En cada muestra de amor estarás tú.
Y en mi soledad serás mi consuelo.
Te lo pido por Jesucristo, tu Hijo,
nuestro Señor.