¡Guardaba todo en su
corazón! Nosotros somos seres sociales en continua comunicación y
diálogo con los demás. No podemos escondernos a la realidad
del otro en nuestra vida. Nos definimos, también, por el otro,
por eso que importante es hablar. En este momento tú has saludado,
le has hablado a alguna persona. Pero, qué importante es hablar
al otro con el corazón, cuando no hablamos con el corazón
perdemos el tiempo. Cuando por ejemplo: un joven le dice a
una joven con el corazón yo te amo, tú eres mi vida, no puedo
vivir sin ti. Aquella joven de tanta emoción casi se desmalla,
pero cuando no le hablamos con el corazón. Por ejemplo: un
joven le dice a Lupita, Lupita tu eres mi vida no puedo vivir
sin ti, pero no está hablándole con el corazón, este joven
no está pensando en Lupita, sino en Concha, es un engaño.
¿Cuántas palabras hemos dicho con engaño cuando no hablamos
con el corazón?
El Santo Padre, Benedicto,
en esa hermosa carta llena de ternura, del amor, de las relaciones
humanas. Nos dice: que el amor empieza con el Eros, una
bonita cara, un bonito rostro, un bonito cuerpo. Así empieza
el amor, pero eso todavía no es el amor, después viene la
amistad. La amistad donde sí necesito yo la otra persona para
poder vivir. En el Eros no necesito la otra persona
solamente para mi utilidad, es como cuando alguien se toma
un vaso de vino, un vaso de cartón, le supo muy sabroso el
vino, después tira el vaso. Así es el Eros solamente
me interesa la persona en cuanto a mí me conviene. En cambio
en la amistad sí ya necesito a la otra persona, sí interesa
la persona. Es la relación no de gentes, sino de personas.
Sin embargo, todavía no es el amor.
El Santo Padre habla
del amor divino. Los griegos decían: que eso no es posible
entre los seres humanos, porque el amor es una realidad divina,
pertenece a los dioses. Decía los griegos: nosotros estamos
muy lejanos de ellos, pero muy lejanos. Eso lo decían
los griegos antes de la venida de Cristo. Pero dice la Sagrada
Escritura: tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo.
Y entonces sí fue posible el amor.
El Nuevo Testamento
nos habla 320 veces de la palabra amor. Pero amor no como
nosotros lo entendemos, sino el amor como armonía total: el
amor de Dios. Cuando nosotros abrimos la Sagrada Escritura
vamos a encontrar una historia llena de ternura, una historia
de relaciones humanas, que van más allá de las relaciones
humanas puramente sociales, para llegar a lo que es el eje
de nuestra vida: hablar con el corazón. Nos encontramos
con un Dios bueno, bondadoso, lleno de amor, que crea un Dios
creador. Y porque crea, entonces, Él va a expresar en una
dimensión infinita, como el escrito, la presencia del ser
humano. Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Esto
es admirable ¿quién es el hombre? Cada quien lo define como
le va en la vida. Alguien dice: que el hombre es el hambre,
en realidad toda nuestra vida es hambre. Hambre de muchas
cosas, hambre de pan y en el pan se sintetiza toda necesidad
humana. Alguien, también, ha dicho que el hombre es el lobo
del hombre. ¿Cuánto daño nos hacemos? mucho daño, todos nos
hacemos mucho daño. Pero, también, alguien ha dicho que el
hombre es como una caña agitada por los vientos, que hoy florece
y mañana se marchita. Pero la Biblia nos da la definición
más hermosa del hombre imagen y semejanza de la vida, de
la plenitud de la vida, imagen y semejanza de Dios. Y
Dios invita al hombre a participar de su vida divina y el
hombre rechaza esa invitación sintiéndose fuerte, autosuficiente.
Y tenemos la ruptura, la narración del pecado, de la desarmonía,
pero como Dios es bueno, y ama, promete una redención, esto
es admirable. Y toda la historia de la Salvación, los profetas
en este Tiempo de Adviento, Isaías y Juan Bautista, los personajes
importantes, que anuncian el Adviento. Nos hablan de la expresión
más hermosa del amor de Dios. Pero ¿en quién? en una mujer,
una mujer que es mamá. La madre es el signo del desarrollo
más fuerte, del desarrollo y de la promoción humana. La mamá
nos solamente nos da la vida, nos acompaña, nos lleva como
de la mano a la vivencia de los grandes acontecimientos y
misterios de la vida. Y esa mujer es la Virgen, la Virgen
María, que guardaba todo en su corazón. Y al guardarlo en
su corazón, entonces, la Iglesia es la expresión más hermosa
de ese amor de Dios. Los santos partieron siempre de la Virgen
María, como Madre. El Vaticano II va hablar de la Virgen María,
Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de todos nosotros,
que se expresa siempre con ternura, con amor: ¿no estoy
Yo aquí que soy tu Madre? Palabras hermosas de la Virgen
María de Guadalupe. Los santos, repito, ha experimentado esto:
san Francisco de Asís, san Antonio María Clavel. Bueno yo
conozco un poquito a san Felipe Neri, él decía a sus sacerdotes:
hijitos tengan devoción a la Virgen María y podrán conseguir
cualquier cosa, que ustedes deseen.
¿Qué es lo que desea
un sacerdote? todos nosotros lo sabemos, pues, deseamos hacer
el bien, deseamos ser felices. Pero la verdadera felicidad
de un sacerdote está precisamente en la donación, en saber
que cerca de él hay personas con las cuales puede él, como
la Santísima Virgen María compartir su corazón el Cardenal
Newman va decir en lema de ser Cardenal: Cor
ad cor loquitur, el corazón habla al
corazón. Cuando un sacerdote vive esto, pero partiendo de
la personalidad maravillosa de la Virgen María, él domina
todo, hace lo que él quiere. Las personas ven en él un signo
de ilusión y de esperanza, un signo de Adviento. Por eso a
mí me dio mucho gusto, que me hayan dado este tema: el corazón
de María, el corazón del sacerdote, el corazón de la Iglesia,
como expresión de una vida pastoral adecuada como discípulos
y misioneros.
Por eso la Virgen María va a expresar el cántico que la Sagrada
Escritura pone en labios de las grandes mujeres de Israel:
feliz me siento, porque el Señor ha hecho grandes cosas en
mí santo es su nombre, su misericordia. La misericordia es acercarse a la miseria en un ambiente de
amor, su misericordia esta siempre con nosotros y la Virgen
María va a manifestar la biografía de su propia vida, la exaltación
de los humildes, de los pobres, de los que viven en la inseguridad
y el riesgo, pero que son felices, porque experimentan el
amor de Dios.
Creo que la Santísima
Virgen María de Guadalupe, como es nuestra Madre: ¿no estoy
yo aquí que soy tu Madre? Ella siempre nos va acompañar, pero
cuando nosotros verdaderamente le hablemos a Ella con el corazón
y por consiguiente como sacerdotes, como cristianos nos comuniquemos
con el corazón. ¿Cuántos problemas no se evitarían en este
mundo inflado por la Palabra? Hay inflación de la Palabra,
todo mundo grita, todo mundo dice que es importante, porque
se nos ha olvidado lo fundamental que es precisamente la Virgen
María: el hablar con el corazón.