InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Breves>Femenil Celaya
   
 
Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por Pbro. Felix Yañez Montoya, en ocasión de la peregrinación Femenil de Celaya, a la Basílica de Guadalupe.
8 de agosto de 2006


Hermanos, yo creo que en este momento tenemos nosotros que agradecer una visita. En el Evangelio de San Lucas se habla de una visita que la Santísima Virgen le hace a su prima Santa Isabel después de que Ella recibe el anuncio de que será la Madre del Dios Santísimo Jesucristo.

Una vez que recibe el anuncio del Arcángel Gabriel, Ella va a visitar a su prima porque se ha enterado que su prima va en el sexto mes de embarazo y ella, Santa Isabel va a ser la madre de Juan Bautista, y cuando se entera la Virgen María va enseguida a visitarla y  Ella está ahí hasta que nace el niño Juan.

Cuando la Santísima Virgen se presenta ante la casa de Isabel, ella dice: “¿por qué a mí, la Madre del Señor viene a visitarme?”.

En la Primera Lectura se nos ha hablado de un enfermo que no tiene curación, se trata del pueblo de Israel que por sus pecados no se puede levantar, sino que es Dios quién con su misericordia y piedad se acerca a su pueblo para levantarlo porque el pueblo se ha inutilizado por sus pecados.

Quizá podamos decir que nosotros y nuestro pueblo al que nosotros pertenecemos, nuestra raza también padecía una herida incurable de la cual no se podía levantar.

Nuestro pueblo por creer en dioses falsos no tenía salvación, porque sabemos que la salvación solamente viene por Jesucristo y nuestro pueblo y nuestra raza no conocían a Jesucristo.

Dios tiene piedad de nosotros, no quiere que permanezcamos con esa herida de la cual no podíamos levantarnos, no quiere que nosotros nos vayamos a perder por no conocer al Salvador.

Entonces seguramente Dios en su piedad manda a su Madre para que venga a visitarnos y nos hable del Salvador, porque es la carta credencial con que se presenta Ella a Juan Diego y le dice: “¡Yo soy la Madre del verdadero Dios, por quién se vive”!
Nosotros hermanos hemos recibido una visita, creo que podemos decir como Santa Isabel, ¡de dónde a nosotros que la Madre de Nuestro Señor venga a visitarnos!.

Es posible que nosotros no estábamos en condiciones de merecer esta visita, es posible decir que nosotros no éramos dignos, pero teníamos una gran necesidad de esta visita.

Creo que hoy venimos a agradecer a Dios esta visita que nos mando de la Santísima Virgen de Guadalupe. En este agradecimiento tenemos que mostrar nuestra aceptación, hoy estamos llamados a aceptar esta visita de la Virgen Santísima de Guadalupe y renovar la aceptación de esta visita.

En esta aceptación que debemos renovar ahora, debemos saber que hacer para venerar a la Santísima Virgen de Guadalupe y Ella nos ha presentado al mejor Asesor, Consejero, Maestro y Amigo, a Jesucristo su Hijo.

Así que si nosotros hasta ahora no hemos sabido apreciar la visita de la Virgen, porque pudiéramos estar viviendo como gente que no conocemos a Dios verdadero y por lo tanto que no estemos tratando como debiéramos a la Santísima Virgen y que no la veneremos como debemos venerarla.

Por eso Ella nos presentó e ésta persona la que mejor nos puede enseñar, decir y aconsejar como venerar a la Virgen de Guadalupe. Así que hoy pidámosle a la Virgen de Guadalupe que nos ayude a reconocer la presencia de Jesucristo porque Ella nos víno a hablar de alguna manera que Jesucristo viene y está con Ella.

Nosotros veneramos a la Virgen de Guadalupe, no podemos desconocer la presencia de su Hijo para pedirle, consultarle y entregarle todo. Sabiendo que Él puede recibir, arreglar y rectificar todo. En una palabra, Jesucristo nos puede salvar, nos puede llevar al cielo y nos ofrece todos los bienes.

Por eso hoy debemos renovar la fe con que nosotros debemos seguir la veneración de la Santísima Virgen, porque no estamos haciendo algo sencillo, que no tenga valor, sino que estamos haciendo lo que Dios Nuestro Señor nos ha presentado.

Jesucristo nos presentó a su Madre, permitió que viniera a visitarnos, que se quedara con nosotros para ayudarnos, por eso nosotros debemos continuamente venerar y acudir a la Santísima Virgen para decirle que nos ayude para encontrarnos siempre con su Hijo Jesucristo.

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados