InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Reliquias>Santa Margarita
   
 

Primera Consagración al Sacratísimo Corazón de Cristo Rey
por el Episcopado Mexicano en pleno, durante el Primer Congreso Eucarístico Nacional celebrado del 5 al 12 de octubre de 1924

CORAZÓN DE CRISTO, Rey pacífico: llenos de júbilo venimos hoya postramos ante Ti y gozosos te proclamamos Rey inmortal de la Nación Mexicana.

Queremos coronar tu frente con una diadema de corazones mexicanos y ponemos en tus manos para que rijas y gobiernes a tu pueblo amado. Eres Rey como afirmaste en tu Pasión, porque eres el Hijo de Dios. Por tanto, este pueblo tuyo que tiene hambre y sed de justicia, que se ampara en tu celestial realeza, desea entronizar tu Corazón en todos los hogares pobres y ricos y rendirte el homenaje que mereces, reconociendo tu majestad sobre todo el orbe.

Consagramos a tu Corazón Sagrado la Iglesia de México, con todos sus Pastores, ministros y comunidades religiosas; la Patria querida con todos sus gobernantes, sus hogares; las familias con todos sus miembros ancianos, adultos o niños; a los amigos y a los enemigos y, muy particularmente, a las madres, las esposas ya las hijas destinadas a modelar el corazón del futuro pueblo mexicano, para que triunfes y reines en todos los habitantes de esta Nación.

Todos, con ardiente júbilo te juramos fidelidad como fieles tuyos, te pertenecemos y resueltos estamos, ha defender tu Reino hasta que triunfe y sea exaltado, reverenciado y amado para siempre tu Corazón.

Desde la santa montaña consagrada a Ti, enjugarás las heridas de esta República conquistada por María de Guadalupe. Tú reinarás en ella con el cetro suavísimo de tu misericordia; y en la paz como en la guerra, en la agitación como en la tranquilidad, nos verás con benignos ojos y extenderás tus benditas y poderosas manos para bendecimos. Y nosotros, te aclamaremos siempre por nuestro Rey y Salvador.

y Tú, Redentor amoroso de los hombres, atrae a tu Corazón a los pecadores para convertirlos y a los pobres para fortalecerlos. Acoge en tu Corazón a las almas desorientadas y engañadas con falsas doctrinas; conserva la fe en nosotros y despréndenos de los bienes del mundo; calma los odios y une a los hermanos, ilumina a los ciegos, perdona a los ingratos; pero, sobre todo, concede a tu Iglesia la libertad y la paz que tanto suspira.

Establece tu dominio en todos los pueblos de nuestra Patria e introduce tu Caridad en las cárceles, los hospitales, las escuelas, los talleres; haz un trono para Ti en cada corazón medican, porque los Pastores y las ovejas, los padres y los hijos nos gloriamos de ser tuyos.

Danos, por fin, una santa muerte, introdúcenos en la herida preciosa de tu Corazón, para resucitar a la vida eterna del cielo. Corazón Santo, Tú reinas ya. México tuyo, siempre será. ¡VIVA CRISTO REY!

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados