InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Reliquias>Homilía
   
 
Versión estenográfica,
Homilía

pronunciada por Mons. Rogelio Esquivel Medina, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México en la celebración de las Reliquias de Santa Margarita María de Alacoque, confidente y depositaria de las promesas del Sagrado Corazón de Jesús, a
la Basílica de Guadalupe.

20 de abril de 2006

Queridos hermanos, Señoras Canónigos del Cabildo de Santa María de Guadalupe, estimados hermanos sacerdotes, hermanas religiosas, religiosos, queridos hermanos laicos, llenos de alegría y amor nos hemos congregado aquí para celebrar esta Eucaristía y agradecerle a Dios su misericordia de habernos dado a su propio hijo que nos ha liberado del mal a través de su sacrificio en la cruz y por su Resurrección nos ha dado la nueva vida.

La vida de Dios en cada uno de nosotros desde el día de nuestro santo bautismo y asi hemos formado parte de este nuevo pueblo de Dios, la Santa Iglesia y hoy dentro de este tiempo alegre, festivo de la pascua, de la alegría de la Resurrección de Cristo. Estamos aquí reunidos también con otro gozo, por la presencia de estas Reliquias de Santa María Margarita de Alacoque, ella viene como instrumento de Cristo Jesús para que Él sea mayormente conocido, amado y propagado en toda nuestra república mexicana.

La Palabra de Dios en el Santo Evangelio, nos habla de como nuestro Señor Jesucristo después de haber hecho la multiplicación de los panes, se embarcaba con aquellos Apóstoles, pero no ingreso inmediatamente a la barca, sino dejó que ellos se fueran por delante, para darles una muestra de su divinidad y así cuando el viento arreciaba en aquel lago se hizo presente Él caminando sobre las aguas y ellos se asustaron, a nadie habían visto caminar de esa manera sobre las aguas, pero nuestro Señor Jesucristo les dijo: no teman soy yo, y esas palabras manifiestas la existencia sin limites, sin principio ni fin del Hijo de Dios, de nuestro Señor Jesucristo.

Él quiso manifestarles ahí su divinidad y ellos creyeron en Él reconocieron que era el enviado de Dios para salvar a la humanidad y así ahora nosotros estamos disfrutando de la presencia de estas Reliquias de primer grado, porque son Exosivus, ya que se encuentran: dos clavículas, dos costillas, parte del cráneo de la misma; sabemos que ella desde el siglo XVII.

Nació en 1647, ingresó a la Orden Religiosa fundada por San Francisco de Sales, Santa María de la Visitación y en 1673 empezó a recibir esas revelaciones, descubrió que Cristo Jesús la había elegido para comunicarle el mensaje de amor para toda la humanidad y así ella con su humildad y por su vivencia fiel de la voluntad del Señor sobre todo a través de su vida que fue enfermiza, estuvo manifestando una unidad estrecha con Cristo en la cruz, de manera que tuvo una semejanza en su vida muy grande y creemos que por eso Nuestro Señor Jesucristo la fue modelando para hacerla su confidente, su mensajera especial, para dar a conocer su amor a toda la humanidad y así fue como el 1675 recibió una revelación muy grande en donde nos dio el Sagrado Corazón a través de ella las promesas del Corazón de Jesus para que todos aquellos fieles a su vida a su seguimiento, fieles discípulos de Él.

Y nosotros hemos conocido la consagración de todas las familias al Sagrado Corazón de Jesús, la consagración para todos aquellos elegidos por  el mismo Cristo para servirle a Él y la Iglesia, para todos aquellos que se unen a Él por amor y que tratan de imitarlo y difundirlo. Y que esta ha sido una experiencia muy grande que hemos vivido, aunque últimamente ha disminuido esa devoción, esas acciones santificas.

La celebración de esos nueve primero viernes, sobre todo en la parte poniente de nuestra República Mexicana, por el Bajío, las costumbres que nos dejan un testimonio bonito de aquellos sacerdotes tan entregados al servicio a la gente, como tenían sus organizaciones para las confesiones de la gente que pudiera hacer ese viernes primero. El lunes confesaban a las señoritas del pueblo, el martes a las señoras, el miércoles a los niños, a los jóvenes, señores del pueblo y de las rancherías porque era una devoción extendida en todas las familias de las parroquias y el jueves las confesiones eran solo para las familias que venían desde las rancherías.

El señor cura y los sacerdotes promovían que las familias se hospedaran en los hogares, a aquellas que venían a esa devoción de realizar el viernes primero, las confesiones. Esta devoción atraía a todos los miembros de la parroquia y hacían fiesta el jueves en la noche en la plaza principal del pueblo, y el viernes muy tempranito participaban en la Eucaristía de la Sagrada Comunión para regresar a sus hogares, tareas y dar testimonio de Cristo Resucitado.

Estas devociones han disminuido y ahora la presencia de estas Sagradas Reliquias va a reavivar, renovar, promover ese amor a Cristo Resucitado y hay unas veinte diócesis que han solicitado le presencia de estas Reliquias con la finalidad de que conozcan a Cristo Salvador en esas diócesis y en toda la república mexicana. Esta es una bendición y una Gracia de Dios muy grande para nuestro pueblo mexicano que tanto requiere de la unidad de nuestras familias en nuestros hogares que de veras vallan siendo iglesias domésticas en donde se sigan enseñando los valores humanos y cristianos.

Tanto requiere nuestro país, esa difusión de Cristo Rey en todos lo hogares católicos y en todos aquellos en los que hay que ir como misioneros, especialmente nosotros en esta Arquidiócesis perseveramos en la misión permanente, que este acontecimiento ojala sea de esa promoción de Cristo Resucitado a través de la evangelización, la catequesis y también de las celebraciones Eucarísticas.

Así oíamos también a los Apóstoles, como en aquellas comunidades que iban creciendo y que tenían muchas necesidades sociales le pedían a la comunidad: elíjanos a siete varones llenos del Espíritu Santo, de sabiduría y de buena reputación en el pueblo para que les impongamos las manos y ellos se dediquen a ese servicio de las viudas, de los más necesitados y nosotros apóstoles nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra de Dios.

Así nosotros también dedicados los sacerdotes, las religiosas, los religiosos y todos aquellos laicos capacitados y comprometidos en esa difusión de nuestro Salvador Jesucristo. Y así tenemos también la dicha de poder renovar la consagración a Cristo Rey. El día 23 de junio fiesta del Sagrado corazón; precisamente ayer los obispos de nuestro Episcopado Mexicano aceptaron el que se hiciera la renovación en el Cubilete, Guanajuato, en esa fecha y algunos obispos que no pudieron acudir que lo hicieran en su propias diócesis, porque esta Consagración de México a Cristo Rey se hizo allá en el Congreso Eucarístico en 1924 y ahora tenemos esta alegría de poder llevar a cabo esta Consagración de todas nuestras familias y de todo México a Cristo Rey.

Así agradecemos al Señor este inmenso beneficio y le pedimos que nos ayude para que todos seamos instrumento de sus manos para seguir difundiendo a nuestro Salvador, Jesucristo Resucitado y que Nuestra Santísima Madre, Santa María de Guadalupe reciba nuestro agradecimiento, nuestras peticiones humildes, sencillas de que todo nuestro México persevere en esa unidad a su Hijo Jesucristo y a su Santa Iglesia. Que así sea.

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados