El
Sagrado Corazón de Jesús
Sagrada Congregación para el
Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede Directorio sobre Piedad Popular y
Liturgia. Principios y orientaciones. 2002.
166 - El viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, la Iglesia
celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Además de la celebración
litúrgica, otras muchas expresiones de piedad tienen por objeto el Corazón
de Cristo. No hay duda de que la devoción al Corazón del Salvador ha
sido, y sigue siendo, una de las expresiones más difundidas y amadas
de la piedad eclesial.
Entendida a la luz de la Sagrada Escritura, la expresión "Corazón
de Cristo" designa el misterio mismo de Cristo, la totalidad de
su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo
de Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación
y de santificación para toda la humanidad… El "Corazón de Cristo"
es Cristo, Verbo encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en
el Espíritu, con amor infinito divino-humano hacia el Padre y hacia
los hombres sus hermanos.
167 - Como han recordado frecuentemente los Romanos Pontífices, la devoción
al Corazón de Cristo tiene un sólido fundamento en la Escritura.
Jesús, que es uno con el Padre (cf Jn 10, 30), invita a sus
discípulos a vivir en íntima comunión con Él, a asumir su persona y
su palabra como norma de conducta, y se presenta a sí mismo como maestro
"manso y humilde de corazón" (Mt 11, 29). Se puede decir,
en un cierto sentido, que la devoción al Corazón de Cristo es la traducción
en términos cultuales de la mirada que, según las palabras proféticas
y evangélicas, todas las generaciones cristianas dirigirán al que ha
sido atravesado (cf Jn 19,37; Zc 12, 10), esto es, al costado de Cristo
atravesado por la lanza, del cual brotó sangre yagua (cf Jn 19,34),
símbolo del "sacramento admirable de toda la Iglesia".
El texto de San Juan que narra la ostensión de las manos y
del costado de Cristo a los discípulos (cf Jn 20, 20) Y la invitación
dirigida por Cristo a Tomás, para que extendiera su mano y la metiera
en su costado (cf Jn 20, 27), han tenido también un influjo notable
en el origen y en el desarrollo de la piedad eclesial al Sagrado Corazón.
168- Estos textos, y otros que presentan a Cristo como Cordero pascua!, victorioso,
aunque también inmolado (cf Ap 5, 6), fueron objeto de asidua meditación
por parte de los Santos Padres, que desvelaron las riquezas doctrinales
y con frecuencia invitaron a los fieles a penetrar en el misterio de
Cristo por la puerta abierta de su costado. Así San Agustín: "La
entrada es accesible: Cristo es la puerta. También se abrió para ti
cuando su costado fue abierto por la lanza. Recuerda qué salió de allí;
así mira por dónde puedes entrar. Del costado del Señor que colgaba
y moría en la Cruz salió sangre yagua, cuando fue abierto por la lanza.
En el agua está tu purificación, en la sangre tu redención".
169 - La Edad Media fue una época especialmente fecunda para el desarrollo de
la devoción al Corazón del Salvador. Hombres insignes por su doctrina
y santidad, como San Bernardo (+1153), San Buenaventura (+1274), y místicos
como Santa Lutgarda (+1246), Santa Matilde de Magdeburgo (+1282), las
santas hermanas Matilde (+1299) Y Gertrudis (+1302) del monasterio de
Helfta, Ludolfo de Sajonia (+ 1378), Santa Catalina de Siena (+ 1380),
profundizaron en el misterio del Corazón de Cristo, en el que veían
el "refugio" donde acogerse, la sede de la misericordia, el
lugar del encuentro con Él, la fuente del amor infinito del Señor, la
fuente de la cual brota el agua del Espíritu, la verdadera tierra prometida
y el verdadero paraíso.
170 - En la época moderna, el culto del Corazón del Salvador tuvo un nuevo desarrollo.
En un momento en el que el jansenismo proclamaba los rigores de la justicia
divina, la devoción al Corazón de Cristo fue un antídoto eficaz para
suscitar en los fieles el amor al Señor y la confianza en su infinita
misericordia, de la cual el Corazón es prenda y símbolo. San Francisco
de Sales (+1622), que adoptó como norma de vida y apostolado la actitud
fundamental del Corazón de Cristo, esto es, la humildad, la mansedumbre
(cf Mt 11, 29), el amor tierno y misericordioso; Santa Margarita María
de Alacoque (+ 1690), a quien el Señor mostró repetidas veces las riquezas
de su Corazón; San Juan Eudes (+1680), promotor del culto litúrgico
al Sagrado Corazón; San Claudio de la Colombiere (+ 1682), San Juan
Bosco (+ 1888) y otros santos, han sido insignes apóstoles de la devoción
al Sagrado Corazón.
171 - Las formas de devoción al Corazón del Salvador son muy numerosas; algunas
han sido explícitamente aprobadas y recomendadas con frecuencia por
la Sede Apostólica. Entre éstas hay que recordar:
- la consagración personal, que, según Pío XI, "entre
todas las prácticas del culto al Sagrado Corazón es sin. duda la principal";
- la consagración de la familia, mediante la que el núcleo
familiar, partícipe ya por el sacramento del matrimonio del misterio
de unidad y de amor entre Cristo y la Iglesia, se entrega al Señor
para que reine en el corazón de cada uno de sus miembros;
- las Letanías del Corazón de Jesús, aprobadas en 1891 para
toda la Iglesia, de contenido marcadamente bíblico y a las que se
han concedido indulgencias;
- el acto de reparación, fórmula de oraciól1 con la que el
fiel, consciente de la infinita bondad de Cristo, quiere implorar
misericordia y reparar las ofensas cometidas de tantas maneras contra
su Corazón;
- la práctica de los nueve primeros viernes de mes, que tiene
su origen en la "gran promesa" hecha por Jesús a Santa Margarita
Maria de Alacoque. En una época en la que la comunión sacramental era
muy rara entre los fieles, la práctica de los nueve primeros viernes
de mes contribuyó significativamente a restablecer la frecuencia de
los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. En nuestros días,
la devoción de los primeros viernes de mes, si se practica de un modo
correcto, puede dar todavía indudable fruto espiritual. Es preciso,
sin embargo, que se instruya de manera conveniente a los fieles: sobre
el hecho de que no se debe poner en esta práctica una confianza que
se convierta en una vana credulidad que, el orden a la salvación, anula
las exigencias absolutamente necesarias de la fe operante y del propósito
de llevar una vida conforme al Evangelio; sobre el valor absolutamente
principal del domingo, la "fiesta primordial", que se debe
caracterizar por la plena participación de los fieles en la celebración
eucarística.
172 - La devoción al Sagrado Corazón constituye una gran expresión histórica
de la piedad de la Iglesia hacia Jesucristo, su esposo y Señor; requiere
una actitud de fondo, constituida por la conversión y la reparación,
por el amor y la gratitud, por el empeño apostólico y la consagración
a Cristo y a su obra de salvación. Por esto, la Sede Apostólica y los
Obispos la recomiendan, y promueven su renovación: en las expresiones
del lenguaje y en las imágenes, en la toma de conciencia de sus raíces
bíblicas y su vinculación con las verdades principales de la fe, en
la afirmación de la primacía del amor a Dios y al prójimo, como contenido
esencial de la misma devoción.
173 - La piedad popular tiende a identificar una devoción con su representación
iconográfica. Esto es algo normal, que sin duda tiene elementos positivos,
pero puede también dar lugar a ciertos inconvenientes: un tipo de imágenes
que no responda ya al gusto de los fieles, puede ocasionar un menor
aprecio del objeto de la devoción, independientemente de su fundamento
teológico y de contenido histórico salvífico.
Así ha sucedido con la devoción al Sagrado Corazón: ciertas
láminas con imágenes a veces dulzonas, inadecuadas para expresar el
robusto contenido teológico, no favorecen el acercamiento de los fieles
al misterio del Corazón del Salvador.
En nuestro tiempo se ha visto con agrado la tendencia a representar
el Sagrado Corazón remitiéndose al momento de la Crucifixión, en la
que se manifiesta en grado máximo el amor de Cristo. El Sagrado Corazón
es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza, del que
brotan sangre yagua (cf Jn 19,34).