Salve, Señal gloriosa,
venerada Imagen, que en la humilde prenda de uno de
los nuestros te quedaste impresa,
Salve, tú que así a tu
pueblo para siempre te entregas,
Salve, tú que, desafiando
tiempo y ataques, esta misma Tilma conservar nos concedes.
Salve, tú que te confirmas
Madre, que nos acoge en tu hogar predilecto,
Sal ve, tú que así de
Juan Diego hiciste tu Teomama, portador de tu
Imagen;
Salve, tú que así hiciste
de Zumárraga tu Amoxhua, el guardián de tu códice.
Salve, tú que así endosaste
con tu autoridad cuanto ambos predicaran.
Salve, tú que así hermanaste
en dignidad a españoles e indios,
Salve, tú que así posibilitaste
a nuestros padres indios la gracia del Bautismo, coronando
así el esfuerzo evangelizador de nuestros padres españoles.
Salve, Salud de los
enfermos, Patrona de la vida.
Salve, Puérpera siempre
intacta, antes, en y después de tu parto.
Salve, tú, Guadalupe,
Doncella judía, que nombre árabe asumes, para ser Madre
nuestra y de todos los pueblos.
Salve, ¡Flor de las flores!
Salve, ¡Señora y Niña
nuestra!
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