Salve, preciosa y amada
Imagen, por mano no humana pintada,
Salve, tú que en ella
tu carácter divino demostraste y demuestras,
Salve, porque en ella,
desde entonces, tributarte nos concedes filial homenaje.
Salve, tú que en ella
y para siempre, maternal nuestras pobres plegarias acoges.
Salve, tu que entre nubes
y entre nieblas llegas.
Salve, Madre del Sol,
que, para iluminar nuestro Continente, en el centro de la
Luna te asientas.
Salve, tú que a nuestro
suelo bajas la armonía del cielo,
Salve, tú que oras y danzas,
adorando a tu Hijo.
Salve, tú que aceptas
que te sostenga un ángel que une cielo y tierra, evocando
a nuestros padres su devoción antigua.
Salve, tú que en ella
unificas lo enfrentado y opuesto: noche y día, cielo y tierra.
Salve, Rostro mestizo
que hermana nuestras razas,
Salve, Salve, Virgen
y Madre, Niña y Matrona, Sierva y Señora, Madre e Hijita nuestra.
Salve, ¡Flor de las flores!
Salve, Salve, ¡Señora
y Niña nuestra!
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