Nuestra
Señora de Guadalupe se hace cercana, escucha, y responde amablemente desde
el modo de ser, lugar y situación de los demás. Así, origina acciones obedientes,
que suscitan progresivamente el protagonismo convencido de todos ellos.

El diálogo
es entonces el camino que Ella utiliza para comunicar a su Hijo y conducir a
concretar todo su mensaje de vida. Mensaje que a la vez que
recupera, relaciona, superpone y hace crecer conocimientos anteriores, hace superar situaciones de incomunicación
e incomprensión entre pueblos y personas diferentes.