Señor, esta vida joven, que yo siento bullir
en mi sangre, viene de mis padres, tú les comunicaste tu
fuerza creadora y yo vine al mundo, los días van pasando
y yo encuentro mayor energía en mi alma y en mi cuerpo, mientras
veo a mi padre que se va gastando en el trabajo.
Este trabajo, Señor, ha hecho el milagro
de mi juventud, los días van pasando y yo encuentro mayor
gozo de vivir en mi alma y en mi cuerpo, mientras veo a mi madre
que se va consumando por el cuidado de sus hijos.
Es esa solicitud, Señor, ha hecho el milagro
de mi alegría. Ellos me han enseñado a amarte y a
tenerte por amigo recompénsalos tu mismo, Dios todopoderoso,
todo lo que han hecho por mí consérvalos jóvenes
de alma, sé tú su consuelo. Y extiende sobre nuestra
familia tu mano poderosa para que, unidos, vayamos pasando de esta
casa a la casa que nos has preparado en el cielo.
Amén.