Dios nuestro, de quien procede toda paternidad
en el cielo y en la tierra; acuérdate en tu misericordia
de tu siervo (N...), que en el mundo ha sido padre amoroso con
nosotros. Lleva su alma a la paz eterna y concédele allí
el premio de su amor y abnegación.
Tú Señor, ves el dolor de su esposa y la orfandad
de sus hijos; te pedimos por intercesión de Santa María
de Guadalupe que protejas a los que hemos quedado huérfanos
en la tierra para que vayamos creciendo en cuerpo y alma. Por
Jesucristo nuestro Señor.
Amén.