Jesús mío:
Vengo hoy a pedirte la cura de mis recuerdos, de todo aquellos
que viví y quedo guardado en mi inconsciente y que me ha
atormentado.
Tú me conoces y sabes la causa de cada problema que traigo
en mi interior. Ven, Jesús, y cura estos recuerdos, los
momentos en que me sentí rechazado, desanimado, ignorado
hasta por aquellos que más amaba.
Cúrame de los sentimientos de odio, rencor,
disgusto y falta de perdón que, muchas veces, se reflejan
en mi cuerpo, causando dolores y enfermedades físicas.
De los momentos de peligro que viví y que me tomaron una
persona miedosa e insegura, cúrame Señor.
¡Oh Señor, son tantos los traumas y marcas que traigo
en mi mente…y solo Tú puedes curarme!.
Por eso Te pido: lava mi mente en tu sangre,
dame tu cura y lléname de tu paz. Desde ahora, Te alabo
y agradezco, pues creo que estás actuando en mí
ahora y que seré, en Ti, una nueva criatura.
¡En el poder de tu nombre, Jesús! .