InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio > Pastoral > Pastoral Profética
   
 

Pastoral Profética  
Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos ahora
Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, A.C



           El Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos, A.C. en dependencia de la Insigne y Nacional Santuario Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe ha sido erigido con Decreto del Sr. Arzobispo Primado de México Cardenal Norberto Rivera Carrera de fecha 12 de febrero del 2000.
         
          Tiene su sede en la Insigne y Nacional Basílica Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, y depende, a tenor del derecho, del Arzobispo Metropolitano de México. Su vicepresidente es Mons. Diego Monroy Ponce, Vicario Episcopal y Rector del Santuario.

         El 18 de agosto de 2004
cambia su denominación a Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, A.C, quedando adscrito a la univerisadad católica Universidad “Lumen Gentium”.

          A continuación se transcribe la presentación del instituto realizada por su director, Mons. José Luis Guerrero Rosado, ante el Emmo Sr, Cardenal don Norberto Ribera Carrera, Arzobispo primado de México en la ceremonia de incorporación del mismo a la univerisadad católica.


18 de agosto de 2004

Eminentísimo Señor Cardenal Don Norberto Ribera Carrera,
Arzobispo Primado de México:
 
                                   Hace casi exactamente 3 años, el 6 de agosto de 2001, un servidor podía dirigirse a Su Eminencia, recordando que, dos años atrás, en 1999, el hoy Rector del Pontificio Colegio UrbanianoP. Dr. Fidel González Fernández S.C.C.J., asignado por la Congregación para las Causas de los Santos para la revisión de la del Beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin, al constatar la maravillosa riqueza teológica e histórica de nuestro Acontecimiento Guadalupano, había mudado su inicial escepticismo en franco entusiasmo, tanto que sugirió a Su Eminencia "la erección de un Instituto Histórico de Estudios Guadalupanos [...] la publicación continuada de la documentación histórica pertinente, [...] las numerosas fuentes todavía desconocidas o inéditas, o publicadas antaño y hoy de difícil acceso, y otras fuentes que se vayan descubriendo..."
[1]. Siete meses después, el 12 de febrero de 2000, Su Eminencia tuvo a bien erigirlo canónicamente, asignándole Estatutos "Ad experimentum", y ese mismo 6 de agosto de 2001, la amable intervención del Lic. Alejandro González Polo, Notario No. 18 del Distrito Federal y Presidente Emérito de todo el Notariado Mexicano, nos permitió constituirla también como Asociación Civil.

                                     Los miembros fundadores desde un principio reconocíamos que era "un honor y un privilegio auxiliar a Su Eminencia en su vocación de custodio y difusor del Mensaje Guadalupano"[2], y unánimes nos manifestamos de acuerdo en someternos enteramente a lo que Su Eminencia dispusiera para implementar los nobles objetivos que Su Eminencia señalaba, especialmente "estudios correspondientes a nivel superior, especialmente a aquellos que puedan obtener una especialización u obtener grados académicos de post-grado, como maestría o doctorado... círculos de estudio, monografías a nivel científico y de divulgación, conferencias, congresos, etc... participar, a nivel académico y científico, en lo que se refiera a los fines del Instituto... dar a conocer, especialmente con los medios actuales de comunicación social, el Hecho Guadalupano, y los fines y logros del Instituto..."[3]

                                     En ese momento, eso sonaba más a un noble sueño que a una posibilidad concreta y próxima, pero el Señor, su Madre Santísima y nuestro hoy ya San Juan Diego Cuauhtlatoatzin rebasaron pronta y ampliamente nuestras mejores esperanzas, pues no sólo acabamos de celebrar el ya segundo aniversario de su canonización, ((Experiencia sublime que siempre recordaremos!), sino que ya hemos podido impartir o participar en Conferencias y Congresos, a nivel nacional e internacional, ya editado valiosos libros y ya el mundo entero tiene acceso a gran parte de la información a través del sitio en internet.

                                     Desde el pasado julio de 2003, manifestamos a Su Eminencia que nos sentíamos honrados de que un miembro nuestro, el P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez, hubiese sido promovido por Su Eminencia al cargo de Rector de la Universidad Católica "Lumen Gentium". El mismo nos informaba del deseo de Su Eminencia de incorporarnos a dicha Universidad, como un posible "Instituto Superior de Estudios Guadalupanos". Y precisamente, la reunión del día de hoy tiene eso por objeto: avanzar un paso más hacia el objetivo más munificente de Su Eminencia, a saber: "estudios correspondientes a nivel superior, especialmente a aquellos que puedan obtener una especialización u obtener grados académicos de post-grado, como maestría o doctorado... círculos de estudio, monografías a nivel científico y de divulgación, conferencias, congresos, etc...", puesto que Su Eminencia tuvo a bien elevar el Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos a INSTITUTO SUPERIOR DE ESTUDIOS GUADALUPANOS, incorporándolo a su UNIVERSIDAD CATOLICA "LUMEN GENTIUM", que Su Eminencia también había fundado el 23 de agosto de 2001.

                                     Además, la experiencia fue haciendo ver la dificultad oficial y fiscal de manejar el Instituto tal como estuvo en un principio implementado, por lo que, a sugerencia del Lic. Francisco Daniel Sánchez Domínguez, Notario 117 del Distrito Federal, desde el 3 de septiembre de 2003 Su Eminencia inició los pasos, que hoy culminan, para dar al Instituto una forma más ágil y adecuada a sus objetivos. Por tanto, el Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos pasa a ser INSTITUTO SUPERIOR DE ESTUDIOS GUADALUPANOS, constando ya no de socios igualitarios, sino de una Mesa Directiva que Su Eminencia o sus sucesores presidirán siempre, y dos equipos: un Consejo Consultivo y de Investigación Científica y otro de Colaboradores, abiertos ambos a la inclusión de nuevos miembros.

                                     Desde luego que, conforme al artículo 2.1 de nuestros Estatutos, reiteramos a Su Eminencia que "Todos los miembros aceptamos como un honor ser colaboradores del depositario, guardián y albacea de ese legado divino, que es primariamente el Arzobispo de México", por lo que Su Eminencia puede, con toda libertad, contar con que también aceptamos gustosos ésta o cualesquiera otras modificaciones, o nuevas providencias que, de acuerdo a nuestras leyes eclesiásticas o civiles, pudiera considerar oportuno hacer a las funciones o a la estructura misma del Instituto para realizar esa incorporación.

                                     Aunque todavía estamos en vías de implementar todo lo que una Universidad puede y debe hacer, esto nos coloca en el camino correcto hacia poder conferir la plena seriedad académica que merece el estudio, profundización y difusión del Acontecimiento Guadalupano, el gran don que empezamos apenas a constatar que Dios otorgó no sólo a nuestra Patria, sino a toda su Iglesia. Su Providencia dispuso que las muchas dificultades que surgieron en torno a la canonización de San Juan Diego permitieran no nada más que su conocimiento alcanzase relieve mundial, sino que personas tan aparentemente ajenas a nosotros como un Papa polaco, Su Santidad Juan Pablo II, nos señalaran directamente que el Señor hizo de nosotros "un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada"[4], y que, por tanto, recae en Su Eminencia, como sucesor del representante de Cristo que por primera vez la recibió el 12 de diciembre de 1531, la responsabilidad de albacea de ese tesoro, que es "honor et onus", "honor y carga", que conlleva la obligación de compartirla con todos los otros herederos, que somos la humanidad entera, especialmente los fieles de América, a todos los cuales El ha extendido su fiesta y para quienes no cesa de implorar su patrocinio.

                                     Todos los aquí presentes agradecemos a Su Eminencia la honra de permitirnos compartir ese "honor et onus", y el nuevo paso de facilitárnoslo al incorporar al Instituto a nivel universitario. Estamos a los principios, mucho falta y queda un gran camino por recorrer, pero no sólo por la fe, sino por la evidencia, constatamos que en unos pocos años hemos avanzado lo que nunca se hubiera creído, que nos espolea el ávido interés que el Mundo muestra por conocer nuestro tesoro, y que este ejemplo de diálogo, de mutuo respeto e intercambio entre culturas y adaptación del Evangelio a las circunstancias de cada pueblo, por conflictivas e irreconciliables que pudieran parecernos, es el camino que el Señor nos marca en este incipiente Tercer Milenio para "amarlo a El sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos."[5].



    [1].- Cfr. "Promemoria para el Emmo. Sr. Cardenal: Postulado en favor de la causa Guadalupana y Juandieguina", comunicación personal del R. P. Dr. Fidel González Fernández, presentada el 6 de agosto de 1999.

    [2].- Cfr. Alocución del Director, 6 de agosto de 2001.

    [3].- Cfr. Estatutos, no 3, Medios, Establecidos "Ad experimentum" por S. E. Norberto Cardenal Rivera el 12 de febrero de año jubilar 2000.

    [4].- Juan Pablo II: Discurso inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo (12 de octubre de 1992), 24: AAS 85 (1993), 826. Cfr. también: Juan Pablo II, exhortación apostólica Ecclesia in America, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1999, cap. I, no. 11, pp. 19-20.

    [5].- Cfr. Mat. 5, 43; 19, 19; 22, 39; Mc. 12, 31; Rom. 13, 9; Gal. 5, 14; Stgo. 2, 8.



 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados