Conclusión
Múltiples
son las actividades que la Basílica de Santa María de
Guadalupe realiza en el área pastoral, administrativa y de
obras materiales, es por eso, que al presentar este informe lo hacemos
de forma global y sintética, con la única finalidad
de que se tenga una visión panorámica de la realidad
que actualmente guarda este Santuario mariano.
La
práctica de los santos misterios, de la piedad o de religiosidad
popular, de la actividad profética o de la caridad, hasta la
inserción en la vida del peregrinos; nos permiten descubrir
la complejidad de toda la actividad pastoral en su conjunto, lo cual
nos motiva a buscar nuevas líneas de acción pastoral,
que den mejor organicidad a toda nuestra tarea apostólica.
Hemos dado singular importancia a la pastoral de multitudes, ya que
el constante concurso de fieles hacía este Santuario, el más
importante de América, así nos lo exige. Si bien es
cierto, no todo lo que se ha hecho es nuevo, tendríamos que
decir que hemos creado los espacios indispensables para el mejor desarrollo
de la pastoral.
Nuestra
pastoral esta fundamentada en los principios de la pastoral de conjunto,
inspirándose, para su realización en las directrices
emanadas del magisterio de Su Eminencia Norberto Cardenal Rivera Carrera,
como fruto de nuestro II Sínodo Arquidiocesano y de las Asambleas
Diocesanas.
Cada
una de las obras emprendidas en este Santuario ya sean de carácter
pastoral o material, están encaminadas a remediar las necesidades
de cada uno de nuestros peregrinos. Es menester que durante su estancia
en el Santuario, descubran en cada una de las acciones que aquí
se realizan, el rostro materno y sereno de la Celestial Muchachita:
Santa María de Guadalupe. Queremos ofrecerles oportunamente
los medios apropiados para la salvación.
La
tarea no es fácil, pero estamos en la mejor disposición
de unir nuestros mejores esfuerzos en la consecución de los
objetivos que pretendemos, de tal manera, que buscando una metodología
pastoral adecuada a las exigencias del Santuario y de quienes nos
visitan, los que laboramos en esta Basílica, reflejemos en
nuestra acción apostólica el plan pastoral de nuestra
amada Iglesia arquidiocesana.
Confiamos
a nuestra Señora de Guadalupe, los anhelos fervientes de apostolicidad,
de todos los agentes de pastoral de este Santuario, sacerdotes, religiosos,
religiosas, diáconos, laicos y personal administrativo; para
que Ella, que es Estrella y Guía de la evangelización
en nuestro Continente, sea nuestro modelo de fidelidad y docilidad
a las enseñanzas de la Iglesia de Jesucristo. Ella es la gran
evangelizadora.
Aprovechamos
la oportunidad, para renovarnos en nuestra adhesión filial
a la Sede Apostólica, en su cabeza visible: El Papa Juan Pablo
II.