Carrillon (Campanario)
El carrillón del Basílica de Guadalupe
está compuesto por un conjunto de campanas que pueden ser
tocadas simultaneamente para obtener una melodía, pero además
es un reloj múltiple. 
Fue inaugurado en 1991. Es una obra del Arquitecto
Pedro Ramírez Vázquez y se propone mostrar una diversidad
de maneras de medir el tiempo: tiene en la parte frontal un reloj
civil y un astrolabio o reloj astronómico, como el que usaban
los marinos para guiarse en el mar.
En el costado derecho hay un reloj solar, que marca
la hora con la sombra del astro rey proyectada en la superficie.
En el costado izquierdo hay un reloj azteca, que a partir de observaciones
lunares, permitía establecer los tiempos de cosecha y siembra
en 18 meses de 20 días, tan importante para las culturas
campesinas.
Esta pequeña construcción de 23 metros
de alto se completa con una torre de 38 y una rueda de 10 campanas,
con las que es posible ejecutar 23 melodías distintas
La construcción se completa en la parte
frontal por un escenario circular o ciclorama donde se presenta
la historia de las apariciones de la Virgen. Los movimientos de
las figuras robóticas de Juan Diego, Fray Juan de Zumárraga
y Juan Bernardino, así como el control de las puertas y los
cambios de iluminación, son controlados por un complejo sistema
electrónico fabricado en Holanda.