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Apariciones
Segunda aparición: maternidad atractiva y exigente

Contiene y Corrige

De modo especial en la relación de Nuestra Señora de Guadalupe con Juan Diego, se observa cómo su palabra le asegura todo su auxilio y lo contiene, sin jamás enojarse y, al mismo tiempo, lo manda con rigor y lo corrige si es necesario. Así, además de incentivar y respaldar a su embajador, no dejará de exigirle y de señalarle límites [1] .

En relación con lo antedicho, observamos en esta aparición cómo cuando Juan Diego, herido en su fina sensibilidad india porque no se había creído en él, y por haber en consecuencia fracasado inicialmente en su misión, le pide que envíe a otro, Ella lo confirma como su embajador, con posterioridad a oír de sus labios lo que el indio compartió con el obispo, lo puso triste y le hacía realizar dicho pedido [2] .

Lugar materno

De igual modo respecto de lo que expresamos sobre los indicios o informaciones de tiempo, en la cultura de Juan Diego las precisiones de lugares tampoco son únicamente señalamientos espaciales o geográficos, sino que simbolizan y remiten a pertenencias substanciales.

En este sentido, el sitio elegido por Nuestra Señora de Guadalupe para manifestarse primero a dicho indio y con posterioridad a todos los habitantes de la ciudad, no tiene nada de aleatorio y es un «...toque maestro de inculturación en los valores del pueblo mexicano...» [3] . Destacaremos ahora con mayor extensión los sentidos maternos y religiosos prehispánicos que implicaba el Tepeyac, y que Ella pone al servicio de su manifestación y del anuncio del Evangelio.

Se trata del lugar en el cual los indígenas, con anterioridad a la llegada del español, habían edificado un famoso santuario dedicado a la Madre de Dios [4] . Era entonces el cerro donde estaba el templo de aquélla que acumulaba en sí misma los significados contenidos en dicho título; estos son punto de llegada de un largo proceso de composiciones, mitos y nombres nahuas, que buscaron describir y designar los portentos, actuaciones y rasgos del eterno femenino que atrae y recibe, de la realidad humana y divina de la flor preciosa, faldellín de estrellas y de jades [5] . Era el lugar de la Madre, que acogía toda la realidad en su regazo y a quien venían a visitar, como hemos dicho, desde largas distancias y desde todos lados.

«Por los cuatro rumbos se rompieron dardos.
En cierva estás convertida.
Sobre tierra de pedregal vienen a verte...» [6]

Es que los mexicas, que la personificaron en la suprema acción de dar figura al universo divino y al humano, fueron maestros en el arte de honrar a esa mujer de la que todos provenían y a la que imploraban y querían encontrar buscándola entre las flores [7] . Rostro femenino de Dios, que da al cosmos cuerpo de mujer, es raíz y apoyo de todo lo que es, que enlaza inicios y fines cósmicos. Señora del dador de la vida, que en el lugar de los orígenes o misterioso Tamoanchan dio a luz a los dioses, cuando aún era de noche y que, al comienzo de la era que estaban viviendo los indios, había descendido de dicho sitio. Pisos celestes o comarca del árbol florido donde sigue habitando, para dar ser a la tierra y a todo lo que contiene [8] .

«...Es también Tonantzin, Madrecita nuestra, que llora por las noches porque presiente las guerras y la destrucción de los soles y los mundos...» [9] , quien al intuir el fin y la muerte, en su gemido «...‘alzaba la voz y decía: hijitos míos, tenemos ya que marcharnos. Y otras veces decía: hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?’» [10] .

Tonatzin, aquélla de cuya carne nacen los hombres y a quien ellos invocan como madre de sus rostros y corazones, atractiva por su fuerza y poder eficaz para dar subsistencia y librar del mal [11] ;

«...ella purificaba, aliviaba,
ella lavaba, bañaba,
en sus manos estaban las aguas [...]
Ante ella se conocía el corazón,
Ante su rostro se purificaba
La movilidad de la gente...»
[12]

La madre que devolvía la vida a los muertos y por lo cual todos querían estar en su seno [13] .

«...Voy ante nuestra madre y le digo:
¡Oh, tú por quien todos viven!
No te muestres severa,
no seas inexorable en la tierra,
vivamos nosotros a tu lado,
allá en tu mansión de Temoanchan...»[14]

Y el llano junto al Tepeyac pasa a ser la antigua y nueva mansión de esa mujer de la cual [15] , al elaborar los antiguos mexicanos su imagen femenina en general, «...por espontánea labor de catarsis habían desvanecido aquellos rasgos y atributos que [...] provocaban horror y temor...»[16] ; conservando los explicitados, vinculados también a los maestros nahuas, y en cuya continuidad y sobredeterminándolos, se manifiesta Nuestra Señora de Guadalupe encarnándolos de modo definitivo.

Breves ideas para ayudar a la apropiación
  • Que Nuestra Señora de Guadalupe nos ayude a contener y a desafiar con amor a las personas con las que compartimos la vida. Que sepamos así al mismo tiempo que escuchar y comprender, señalar límites y exigir cordialmente “para ser sus embajadores muy dignos de confianza”, y animarnos mutuamente a construir el pueblo que Ella nos pide...
  • Que Nuestra Señora de Guadalupe, que se manifestó y se manifiesta en el Tepeyac, lugar ancestralmente materno y de peregrinación, nos llene de vida y felicidad. Que Ella nos haga sabios, firmemente decididos por el bien, para que caminemos siempre como verdaderos hijos suyos...
  • ¿Somos capaces de usar nuestra palabra para afirmar a los otros en lo que tienen de bueno, e incentivarlos a crecer sin jamás enojarnos, aún incluso cuando debamos hacer correcciones? ...
  • ¿Favorecemos la interrelación de las personas con Nuestra Señora de Guadalupe, atractiva por su fuerza para sostenernos en la existencia cristiana, ayudarnos a crecer en lo positivo y conducirnos a la superación de lo malo?...


[1] Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 59 y 60.

  Sobre la gran estima que tenían los indios por la mansedumbre y el escándalo que les provocaba el enojo en los religiosos y sacerdotes, cfr. Mendieta, Historia eclesiástica, lib. IV, cap. XXI, p. 438 y 439.

[2] Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 51 a 62.

[3] Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 95.

[4] Cfr. esta Chitarroni, El modelo pedagógico, cap. I, subtítulo “Método y actividades”, p. 102 a 104. 

[5] Cfr. León-Portilla, Miguel, Toltecáyotl. Aspectos de la cultura náhuatl, México: Fondo de Cultura Económica, 1980 (5ª. reimp. 1995), p. 411 a 413 (en adelante citado como León-Portilla, Toltecáyotl ).

[6] Segala, Literatura náhuatl, p. 136. Cita Canto a la Madre de los Dioses, remite a Garibay Kintana, Ángel, Veinte himnos sacros de los nahuas (los recogió de los nativos fray Bernardino de Sahagún, franciscano), México, 1958.

[7] Cfr. León-Portilla, Toltecáyotl, p. 428 y 431.

[8] Cfr. León-Portilla, Toltecáyotl, p. 413, 415, 426 y 427.

[9] León-Portilla, Toltecáyotl, p. 413.

[10] León-Portilla, Toltecáyotl, p. 430. Cita Códice Florentino, lib. XII. Cfr. Anderson, Arthur  y Dibble, Charles, Florentine Codex, Santa Fe, New Mexico: Edition The School of American Research and The University of Utah, 19782, t. XII, cap. I, p. 2 y 3 (en adelante citado como Anderson y Dibble, Florentine Codex).

[11] Cfr. León-Portilla, Toltecáyotl, p. 415 y 420.

[12] León-Portilla, Toltecáyotl, p. 421. Cita Códice Florentino, libro I. Cfr. Anderson y Dibble, Florentine Codex, t. I, cap. XII, p. 23 y 24.

[13] Cfr. León-Portilla, Toltecáyotl, p. 416 y 417.

[14] León-Portilla, Toltecáyotl, p. 417 y 418. Cita Cantares Mexicanos; Ms. de la Biblioteca Nacional de México, Reproducción fotográfica publicada por Antonio Peñafiel, México, 1904, fol. 5 v..

[15] Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículo 33.

[16] León-Portilla, Toltecáyotl, p. 422.

 Prólogo
 Introducción
Nican Mopohua

Nuestra
Señora de Guadalupe

 Madre Dios y de los hombres
Madre que ampara y conduce
Viva y presente en su imagen
Dialoga y hace actuar
Asume y hace crecer sentidos religiosos previos

San Juan Diego
Cuauhtlatoatzin

 Hombre de Dios, la Virgen 
y su pueblo

Mensajero digno de confianza

Fray Juan de
Zumárraga

Celoso y honesto pastor

Apariciones
Caracterización orientadora
1a: Cercanía y nombres divinos
2a: Maternidad atractiva y exigente
3a: Presencia que nos confirma
4a: Salvación y comunión


Fuentes

 
 
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Basílica de Guadalupe A.R.  2005