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San Juan Diego Cuauhtlatoatzin
Hombre de Dios, la Virgen y su pueblo

Juan Diego nació en el año 1474 en una población importante, que colaboró con la victoria española contra México-Tenochtitlan, llamada Cuautitlan . Más precisamente, en el barrio o calpulli de Tlayácac [1] . Su esposa «...se llamó Malintzin y [...] al bautizarse tomó el nombre de María Lucía...» [2] .

Juan Diego no hablaba español y vivió hasta los 74 años de edad [3] . En cuanto a su nombre indígena, Cuauhtlatoatzin, si «...su estirpe era noble […]el significado sería: ‘El señor que habla como águila’. Si su condición era la de macehual […] el significado sería: ‘El que habla como águila’, es decir, ‘cosas elevadas, prudentes’» [4] . En todo caso y al margen de su linaje, la «...venerable Águila que habla...»[5] o el que habla como águila, hace referencia a aquel que explica la sabiduría de Dios [6] y, teniendo en cuenta la mentalidad asociativa de los indígenas, la de su pueblo; puesto que el águila era el símbolo del Dios Sol y del pueblo del Sol.

Al producirse las apariciones y con 57 años de edad, era para ese momento un hombre al borde de la ancianidad, que hasta poco antes había vivido toda su niñez, adolescencia, juventud e incluso parte de su madurez, en el regazo de la antigua cultura y religión [7] .

Aún en vida, los indios acudían a su intercesión, ya que lo consideraron y estimaron como modelo de vida; seguramente llegaron a apreciarlo así teniendo en cuenta también criterios prehispánicos, a luz de los cuales juzgaban como los mejores entre los mejores a quienes reunían condiciones tales como las siguientes: ser «...virtuoso, humilde y pacífico, y considerado y cuerdo, y no liviano, y grave, y riguroso, y celoso en las costumbres, y amoroso, y misericordioso, y compasivo y amigo de todos y devoto, y temeroso de dios»[8] .

Ya convertido, sus vecinos lo llamaban el peregrino, por las largas caminatas que realizaba a solas para ir a recibir la catequesis y oír misa [9] . Su fama de buen indio y cristiano, y su acción de varón santo y de oración, que viviendo heroicamente la fe, la esperanza y la caridad fecundó su mundo, trascendieron los límites de su vida temporal y actualmente han sido rubricadas por su inclusión en el canon de los santos de la Iglesia Católica [10] .

El término que utiliza el autor del Nican mopohua para designarlo es macehualzintli, traducido por indito. Es una palabra compuesta que termina con el diminutivo tzintli o tzin que connota reverencia, cariño y aprecio y de ningún modo menosprecio [11] .

En perfecta armonía con lo ya expresado, el relato lo presenta buscando las cosas de Dios y concurriendo a pie y por devoción a la misa del sábado. Recordemos que era, tal como ocurre aún hoy, una celebración de asistencia no obligatoria y que se realizaba en honor de la Madre de Dios [12] .

Al igual que su tío, consideraba que los sacerdotes católicos, imágenes del Señor Dios amadas por El, eran quienes les proporcionaban las realidades divinas [13] . Se precisa con muchísima exactitud que era feligrés de Tlatelolco, sede evangelizadora desde la cual en 1531 se atendía Cuauhtitlan [14] , y sitio específico del cual en ese momento era habitante o en el cual tenía alguna propiedad

«…fijémonos que el texto lo llama ‘vecino de Cuauhtitlan’… esa palabra traduce a ‘chane’= ‘Dueño de casa’, de chantli= ‘casa’ y el posesivo ‘e’, de modo que indica tanto ‘habitante’, ‘residente’ como ‘propietario’, ‘casateniente’. No contradice, pues, la tradición […] de que al tiempo de las apariciones vivía en Tulpetlac, más cerca de México, conservando la propiedad de su casa natal, en Cuauhtitlán. Además de que, aun cuando residiera establemente en Tulpetlac, seguía viviendo legalmente en Cuautitlán, en el ‘Reino de Cuauhtitlán’, al que Tulpetlac pertenecía.» [15]

Breves ideas para ayudar a la apropiación
  •       Queridos hermanos, pidámosle a Nuestra Señora de Guadalupe nos regale vivir con mucha fe, esperanza y caridad, en la fidelidad a lo bueno de nuestra cultura y de nuestro tiempo...
  •       Tal como lo hizo San Juan Dieguito Cuauhtlatoatzin, buscando las cosas de Dios y hablando de ellas, amando a la Santísima Virgen...
  •       ¿Honramos a Dios tratando de ser con los demás: humildes, pacíficos, misericordiosos y compasivos?. ¿Intentamos tener una actitud amical para con todos?...
  •       ¿Nos acercamos a los sacramentos y a sus ministros deseosos de dejar traspasar nuestra vida por las realidades divinas?. ¿Ayudamos a otros a que hagan lo mismo?...


[1] Cfr. Flores Segura, Nuestra Señora, p. 44, Guerrero Rosado, José, Nican mopohua: aquí se cuenta... el gran acontecimiento, México: Realidad, Teoría y Práctica, 2002, p. 26 (en adelante citado como Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta...) y Mota, Ignacio de la, Diccionario Guadalupano, México: Panorama Editorial, 1997, p. 149 (en adelante citado como  Mota, Diccionario Guadalupano). La principal fuente, en la que se sustenta lo que afirman sobre Juan Diego los diversos autores que consultamos, son las Informaciones Jurídicas de 1.666. Cfr. Chávez Sánchez, Eduardo [et alter], La Virgen de Guadalupe y Juan Diego en las Informaciones Jurídicas de 1.666, México: Ángel Servín impresores, 2002, p. 133 a 530 (en adelante citado como Chávez Sánchez, La Virgen).  

    Cuauhtitlan literalmente significa entre los árboles y no lugar donde abundan las águilas. Para expresar esto último se usaba el término Cuauhtitla y por eso no nos parece acertada entonces la posición de Siller Acuña (en Anotaciones y comentarios, p. 144), que atribuye el último sentido a la palabra Cuauhtitlan.    

[2] Flores Segura, Nuestra Señora, p. 45.

[3] Cfr. Mota, Diccionario Guadalupano, p. 150.

[4] Rojas Sánchez, Guadalupe, p. 51.

[5] Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 97.

[6] Cfr. Siller Acuña, Para comprender, p. 60.

[7] Cfr. Monroy Ponce, Diego, Presentación, p. 1. En Chávez Sánchez, Eduardo, Juan Diego. La Santidad de indio humilde, México: Basílica de Guadalupe, 2001. 

[8] Sahagún, Historia general, lib. III, cap. IX, p. 214.

[9] Cfr. Rojas Sánchez, Guadalupe, p. 52.

[10] Cabe destacar que para llegar a la canonización de Juan Diego, se realizaron previamente investigaciones rigurosísimas para demostrar su existencia histórica por confluencia de muchas conclusiones. Con mucha minuciosidad y sorteando objeciones de todo tipo, el trabajo durante años de distintos especialistas, llegó a resultados que fundamentaron un dictamen favorable sobre la realidad y santidad de dicho indio.    

[11] Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 96.

[12] Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículo 6 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 28.

[13] Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 24, 97 y 113, Mendieta, Gerónimo de, Historia eclesiástica indiana. Obra escrita a fines del siglo XVI, México: Porrúa, 19934 (Colección “Biblioteca Porrúa”, n. 46), lib. III, cap XLI, p. 282 y lib. IV, cap. XVIII, p. 427 y 428 (en adelante citado como Mendieta, Historia eclesiástica) y Chitarroni, El modelo pedagógico, cap. IV, subtítuloLa imagen de la educadora: precisiones, p. 196 y 197.

[14] Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 124.

[15] Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 122 y 123. 

 Prólogo
 Introducción
Nican Mopohua

Nuestra
Señora de Guadalupe

 Madre Dios y de los hombres
Madre que ampara y conduce
Viva y presente en su imagen
Dialoga y hace actuar
Asume y hace crecer sentidos religiosos previos

San Juan Diego
Cuauhtlatoatzin

 Hombre de Dios, la Virgen 
y su pueblo

Mensajero digno de confianza

Fray Juan de
Zumárraga

Celoso y honesto pastor

Apariciones
Caracterización orientadora
1a: Cercanía y nombres divinos
2a: Maternidad atractiva y exigente
3a: Presencia que nos confirma
4a: Salvación y comunión


Fuentes

 
 
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Basílica de Guadalupe A.R.  2005